Archivo por meses: octubre 2019

La página en blanco

Genaro Montes avanzó con decisión hacia la tribuna. Disponía de quince minutos para disertar sobre el título asignado: “Los españoles ante la adversidad”. Al abrir el portafolios un sudor frío recorrió su cuerpo. Las cuartillas que debían contener el discurso estaban en blanco. Lejos de descomponerse mantuvo el tipo. Incluso, se atrevió a mostrar sin rubor las hojas vacías ante aquél repleto auditorio de quinientas almas, al mismo tiempo que exclamaba:

  • Como pueden comprobar todos ustedes, la impresora no tenía tinta.

La perplejidad del público duró milésimas de segundo. Inmediatamente, el estruendo de las carcajadas invadió la sala. Genaro, allí frente a todos, musitó casi sin querer:

  • Tinta es lo que yo voy a sudar ahora.

Pero el micrófono ya encendido lo captó. El resultado: más y más risas ahogadas con algunos tímidos aplausos. Sin saber por qué razón, el orador empezó a sentirse cómodo y recordó lo que su abuelo le había enseñado de niño: “En tus apuros y afanes, pide consejo a los refranes” y con cierta dosis de seguridad dijo:

  • Señoras y señores, a mal tiempo buena cara, que Dios aprieta pero no ahoga, pero a Dios rogando y con el mazo dando, porque haciendo y deshaciendo se va aprendiendo, así es que borrón y cuenta nueva, que por probar nada se pierde y querer es poder.  

La gente continuaba riendo y aplaudiendo. Genaro miró su reloj. No había transcurrido ni siquiera un minuto. Aún le restaban catorce. Y con resignación se dijo para sí, esta vez sin micrófono de por medio: Soy como Genaro, el de los catorce, un tipo con suerte; y comenzó serenamente su intervención con estas palabras:

  • En tiempos de adversidad el optimismo es una necesidad. Debiera ser un objetivo  justo y anhelado por cada uno de nosotros acabar con el negativismo de la ineficacia, con el pesimismo de la impotencia y con el derrotismo de la incapacidad. Tengamos confianza. Que la inquietud perenne de la mente y el corazón humanos siembre termina por aportarnos luz y norma, orientación y método, que son reserva y esperanza con que afrontar el incierto  porvenir.

Pasados unos minutos, Genaro Montes había cautivado a la audiencia con su verbo jugoso y sentido y con un estilo preciso y directo. Su lenguaje optimista creó una atmósfera de convicción y agrado entre los oyentes.

Tras echar un vistazo al reloj comprobó que su tiempo estaba a punto de expirar.

  • Termino con un ruego: No renuncien a aquello por lo que vale la pena luchar en sus vidas. Empleen todas sus energías y todos sus recursos: conocimientos, talento, voluntad, constancia, sacrificio… . No decaigan ante la contrariedad, no sucumban al desencanto, no se acobarden por las críticas; manténganse firmes en su empeño, no cesen hasta haber alcanzado su objetivo. Y procuren terminar el día habiendo elevado la mirada al Cielo. Solo así triunfan las grandes causas, que siempre comienzan, no lo olviden, por una página en blanco. Pónganse a escribir su misión. Nunca es tarde si la dicha es buena. Les agradezco su atención.

Educación y familia

La Subcomisión para el Pacto Social y Político por la Educación creada en el Congreso de los Diputados al iniciarse la legislatura ha concluido su período de audiencia. Por ella han desfilado profesionales, expertos y representantes de la comunidad educativa aportando sus opiniones y visiones sobre la enseñanza. Se dispone ahora a elaborar un documento que enviará al Gobierno y a partir de ahí se gestará una nueva Ley de Educación. Entre los distintos Grupos parlamentarios hay cuestiones muy controvertidas sobre las cuales las opiniones son muy diferentes; la enseñanza concertada, la presencia de la religión en las aulas, el castellano como lengua vehicular en el sistema educativo, la distribución de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas o el derecho de los padres a la educación de los hijos provocarán relevantes discusiones parlamentarias.

Un sólido sistema educativo debe estar al margen de visiones partidistas. En una sociedad, la formación de hombres de porvenir debe permanecer a cubierto de los delirios ideológicos con los riesgos que entrañan: adoctrinamiento, contenidos sesgados o manipulación de la realidad que tan funestos y trágicos perjuicios han causado a la humanidad. Inevitablemente, toda la vida humana es tanto más insegura e incierta cuanto más se la hace depender de los caprichos de la vida política. Quienes en nombre del progreso propugnan una creciente intervención del Estado en la vida del hombre están consiguiendo ciertamente que nadie tenga la menor sensación de seguridad. Si se destruye dicha sensación se destruye también la vida del propio individuo y en mayor grado la de la familia.

Como advirtió el sociólogo Pierre Bourdieu la escuela no puede ser una reproducción de las creencias de la clase que ostenta el poder porque entonces se convierte en un foco de filias y de fobias. Y lo que es más grave, vulnera el derecho de los padres a dar a sus hijos una educación acorde con sus creencias. No se puede prescindir de la familia en la educación de los hijos. Debe favorecerse el acercamiento de los padres a la vida de los centros. No resulta razonable una escuela regida por la costumbre de separar al individuo de la familia. La escuela debiera concebirse como una cierta prolongación del hogar y no como una institución estatal en donde los niños no son instruidos por representantes de los padres y en lo que los padres quieren que sean instruidos, sino por agentes del Estado que les enseñan lo que al Estado interesa para hacer de ellos buenos ciudadanos y trabajadores productivos.