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Una derecha sin complejos

La Izquierda, con su buena fe utópica, está debilitando progresivamente el capital social o moral de la sociedad y la Derecha no acierta a ejercer su responsabilidad de ser contrapeso ante esa merma. Es el diagnóstico del profesor Badenas, que en tiempos de polarización política sostiene que el verdadero progreso social necesita de la Derecha y la Izquierda. Ambas posiciones antagónicas son complementarias. El libro pretende ser una contribución al equilibrio entre ellas, proponiendo que los conservadores actúen orgullosos de sus ideas y sin complejos, y los izquierdistas purguen su presumido complejo de superioridad moral y alcancen a entender que, como ellos, los derechistas son necesarios.

La obra contiene un tratamiento detallado sobre conceptos como ideología y moral, capital social o moral y corrección política, claves para entender el diagnóstico y la terapia formulados. Detrás de cualquier ideología no hay intereses económicos, ni clase social, ni religión, sino un sistema de valores morales. Existe una moral de Derechas y otra de Izquierdas. Badenas recurre a dos profesores universitarios: Lakoff, de Stanford, en su obra Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores, y Haidt, de Princeton con La mente recta. Del primero, toma la clasificación de los dos modelos morales: el del padre estricto, propio de la moral derechista, y el del progenitor atento alineado con la moral izquierdista. Pero no todos los ciudadanos tienen ideologías coherentes, sino que alternan ambos modelos, surgiendo así posiciones políticas denominadas biconceptuales o terceristas, como Blair y Cameron en Reino Unido o Rajoy y Rivera en España. Del pensamiento de Haidt, destaca el carácter cegador de las ideologías: “La ideología ata y ciega”. El propio Haidt afirma que la moral conservadora es más compleja al apoyarse en más fundamentos que la llamada progresista, sin que esto signifique que una sea mejor o superior a la otra. La nación es la base sobre la que la moral derechista construye su capital moral. Y si la Derecha habla de nación, la Izquierda, alérgica a la identidad nacional, prefiere hablar de Estado. El capital moral facilita la confianza y cohesión entre los miembros de la comunidad, haciendo que los individuos sientan orgullo de compartir un mismo capital moral.  

Hoy la ideología dominante que inunda todo tipo de relaciones es la corrección política, que ata y ciega a todos, tanto a izquierdistas como a derechistas. Sin embargo, en ella la Izquierda se mueve como pez en el agua, mientras que la Derecha parece un salmón nadando contracorriente. Esta especie de religión laica es un invento filomarxista creado en algunas Universidades de EEUU. Reedita la vieja dialéctica de la lucha de clases solo que sin burgueses ni proletarios, partiendo de una narrativa colectiva de víctimas y culpables y fabricando presunciones que pasan por encima de la casuística individual. Para la corrección política no hay personas sino categorías sociales. Según Badenas, estamos ante uno de los mayores quebraderos de cabeza que hoy sufre la Derecha porque mediante la corrección política la Izquierda pone el tablero y las reglas del juego y establece los límites del debate ideológico y social. Y la Derecha, aquietada y en desventaja, no tiene mas remedio que rehuir aquellos temas afectados por la moral ideológica dominante y camuflar vergonzosamente su propia ideología derechista bajo la apariencia de moderación mediante circunloquios procedentes de la corrección política. No le queda otro recurso dialéctico que hablar de economía, dejando a la Izquierda que moldee la sociedad a su antojo. El resultado es el complejo de inferioridad de la Derecha.

Apunta el autor otras causas de la debilidad de los conservadores: La anulación de la derecha democrática anterior a la guerra a causa de la dictadura de Franco, y la desideologización de los derechistas, siendo el Gobierno de Rajoy un ejemplo de ello. Para Badenas, la Derecha tiene dos caminos: Seguir como hasta ahora acomodando su discurso a la corrección política o empezar a arrojar lastre y plantear un discurso fundado en la moral conservadora. Quizás, de momento, no tenga más remedio que compaginar ambos. Pero la actitud que adopte frente a la corrección política será determinante para su propia supervivencia en cuanto moral ideológica. Para que la Derecha consiga su rearme ideológico  y compita en igualdad de condiciones con la izquierda, necesita, de un lado, construir un discurso no sometido a la corrección política, y, de otro, dotarse de un instrumento parapolítico que sí tiene la izquierda: un entramado de organizaciones paralelas que, con cierto nivel de influencia y de subvención pública, sirvan de apoyo en el acceso al poder. Lo que Gustavo Bueno llamó Izquierdas indefinidas.

Entre líneas, Badenas insiste en que más prioritario que el debate político es el cultural, del que la Derecha lleva ausente años. Y es que una Derecha democrática, constitucionalista y sin complejos, no rehuyendo la confrontación intelectual, debiera desbrozar los campos de la cultura a fin de que germinen semillas que proporcionarán frutos políticos.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en El debate de hoy el 11 de agosto de 2020 sobre el libro La derecha, de Juan Manuel Badenas. https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/11/08/2020/una-derecha-sin-complejos/

Los nuevos enemigos de la libertad

Con la Guerra Fría en su apogeo se publicaron dos libros que abrirían una senda propicia en la batalla de las ideas: La mente cautiva, de Czeslaw Milosz y El opio de los intelectuales, de Raymond Aron. Ambos fueron una potente denuncia contra el totalitarismo marxista que, paradójicamente, aliado de las democracias liberales salió triunfante en el combate frente al totalitarismo nazi-fascista. El camino fue seguido por Jean François Revel en sus obras Ni Marx ni Jesús, ensayo sobre el antiamericanismo, el fracaso del comunismo y el futuro de la revolución liberal que se estaba fraguando en EEUU, y La tentación totalitaria, acerado alegato contra el comunismo y la URSS. El pensamiento vertido en estas obras identificaba a los enemigos de la libertad y desenmascaraba a tantos intelectuales europeos que suspiraban por la ideología y los dogmas de lo que Aron llamó la “Vulgata marxista”. El libro El futuro es hoy, de José María Aznar, es, en parte, legatario de aquella literatura de alerta ante los ataques a la democracia y a la libertad, y describe un escenario erizado con nuevas ofensivas que reeditan la Guerra Fría.   

El autor repasa lo acontecido en el mundo en los últimos treinta años, comenzando con el derribo del muro de Berlín, fin de la Historia según Fukuyama, certificado por dos acontecimientos más: La coalición internacional ante la guerra de Kuwait y la desintegración de la URSS. Este cambio de época que afecta al orden internacional tiene dos puntos de inflexión: El ataque yihadista a EEUU, que desmantela la confiada seguridad de Occidente dentro de su propio suelo, y la crisis económico-financiera, que reduce la economía global a castillo de naipes. El cambio de época coincide con un alarmante ocaso del orden liberal internacional surgido tras la IIGM bajo la jefatura de EEUU. Causas del ocaso son la labor de acoso y derribo emprendida contra el orden liberal por China, Rusia, Irán, Corea del Norte y los nacionalismos revolucionarios de Hispanoamérica, en particular, el venezolano; el repliegue de EEUU en su misión de gendarme global unido a la falta de convicciones y consiguiente división de la Unión Europea, que acarrea una erosión del vínculo transatlántico; la degradación de las instituciones y valores democráticos dando lugar, como ocurriera en el período de entreguerras, a democracias vulnerables, expuestas a todo tipo de fraudes y convertidas en meras democracias de apariencia externa pero interiormente adulteradas por un poder ejecutivo autoritario en detrimento de la sociedad civil (Democracias iliberales); la vulnerabilidad interna que cada país experimenta en su política doméstica; y, por último, un cibermundo como nuevo escenario tecnológico por el que campan terroristas, crimen organizado y regímenes autoritarios.

La pendiente es empinada e, incluso, resbaladiza, pero el autor alberga la firme convicción de que disponemos de recursos suficientes para derrotar nuevamente a los enemigos de la libertad. Son las recetas que siempre han funcionado: el Estado de Derecho, la ley, la economía libre, la iniciativa individual, la cooperación internacional… Aznar sostiene que las civilizaciones avanzan dándose reglas y respetándolas. También siendo leales a principios y valores éticos. No cree en el relativismo moral y sí en la claridad moral como nueva virtud a practicar. Si durante la Guerra Fría fue la perseverancia la virtud política con la que se resistió a la expansión comunista, hoy para volver a vencer resulta precisa la claridad moral. Además de valores, debe tenerse valor para defenderlos.

El que fuera presidente del Gobierno de España dedica un apartado a nuestro país, en el que hay también enemigos de la libertad, la democracia y la ley: El populismo y los nacionalismos separatistas vasco y catalán. Aquél gestó el pacto de Estella, primer acto de exclusión de los dos partidos constitucionalistas. El catalán ha vuelto a su esencia insurreccional y golpista amenazando la convivencia ciudadana con sus ramalazos totalitarios. Sin embargo, Aznar reconoce que la democracia española ha sido carcomida por errores propios de los partidos que firmaron el pacto de 1978. El más grave está siendo la deriva del PSOE, cuya inquietante trayectoria en los últimos años revela su desleal propósito de romper el consenso constitucional repitiendo errores del pasado como el regreso de las dos Españas. Muestras del disparate socialista son el pacto del Tinell, y su obsesión por aislar al PP, los Gobiernos tripartitos en Cataluña de Pascual Maragall y José Montilla, en los que confluyen un nacionalismo furtivo y un PSOE desnortado, el impulso por José Luis R. Zapatero al Estatuto catalán saturado de odio hacia lo español y de letra y espíritu inconstitucionales y, finalmente, una moción de censura frentepopulista y revanchista para aupar a Pedro Sánchez al Gobierno de la nación. Ciertamente, quien conoce su pasado, sabe afrontar su presente para ganar el futuro. Con su libro Aznar está en esa senda.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en El debate de hoy el 18 de febrero de 2019 sobre el libro El futuro es hoy, de Jose María Aznar. https://eldebatedehoy.es/cultura/el-futuro-es-hoy/