{"id":1478,"date":"2023-03-29T14:34:00","date_gmt":"2023-03-29T12:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/?p=1478"},"modified":"2023-12-29T14:40:57","modified_gmt":"2023-12-29T13:40:57","slug":"el-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/index.php\/2023\/03\/29\/el-padre\/","title":{"rendered":"El padre"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo un tiempo en que las tarjetas de invitaci\u00f3n a un baile llevaban impresas las siglas SAM (Sin Acompa\u00f1antes Molestos, es decir, \u00a1sin los padres!). Cierto que aquello no era, ni por asomo, el borrado de la figura paterna, propio del extremismo de la Revoluci\u00f3n francesa, en donde la ejecuci\u00f3n de <strong>Luis XVI<\/strong> represent\u00f3 en Francia la muerte de los padres, la tradici\u00f3n y la autoridad divina. En vez de esto, surgi\u00f3 una raz\u00f3n divinizada. Porque frente a la Edad Media, que siempre dese\u00f3 hacer como los padres, la modernidad deseaba hacer cosas distintas de los padres, liberarse del primitivismo y la coacci\u00f3n de \u00e9stos. Se inicia lo que <strong>Romano Guardini<\/strong> describe como \u201cuna lucha sin cuartel contra la mentalidad autoritaria medieval y el hombre, antes adorador y servidor, se convierte en creador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"625\" height=\"186\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.raulmayoral.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/marca-LIBERCAST-2.jpeg?resize=625%2C186&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1479\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.raulmayoral.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/marca-LIBERCAST-2.jpeg?resize=1024%2C305&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.raulmayoral.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/marca-LIBERCAST-2.jpeg?resize=300%2C89&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.raulmayoral.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/marca-LIBERCAST-2.jpeg?resize=768%2C229&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.raulmayoral.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/marca-LIBERCAST-2.jpeg?resize=624%2C186&amp;ssl=1 624w, https:\/\/i0.wp.com\/www.raulmayoral.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/marca-LIBERCAST-2.jpeg?w=1246&amp;ssl=1 1246w\" sizes=\"auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco debe relacionarse el acr\u00f3nimo SAM con la convulsa obra de <strong>Turgenev<\/strong>,\u00a0<em>Padres e hijos<\/em>, en la que el autor, diagnosticando la enfermedad de la \u00e9poca que sufr\u00eda la juventud de la Rusia zarista, inventa el nihilismo. Un nihilismo que dejar\u00eda de creer en el padre biol\u00f3gico para convertirse a\u00f1os despu\u00e9s en materialismo ateo que s\u00ed creer\u00eda en progenitores ideol\u00f3gicos. Se cuenta que la hija de <strong>Stalin <\/strong>escribi\u00f3 un d\u00eda al rellenar una ficha escolar que le ped\u00eda la profesi\u00f3n de su padre, las palabras \u201crevolucionario profesional\u201d. La divinizaci\u00f3n de Stalin, como la de los emperadores romanos, fue un hecho pagano constatable en la URSS. El mensaje dirigido por las juventudes comunistas al\u00a0<em>zar rojo<\/em>, comenzaba siempre con estas palabras: \u201cAl gran jefe de los pueblos sovi\u00e9ticos, nuestro muy amado padre, nuestro maestro lleno de sabidur\u00eda\u201d. Tanto fervor en un hombre y no en Dios explica el episodio en una escuela rural h\u00fangara durante un examen oficial y ante la pregunta de un inspector a los alumnos \u201c\u00bfQui\u00e9n es Stalin?\u201d el ni\u00f1o, a quien de antemano le han ense\u00f1ado las respuestas, responda sin titubear: \u201cStalin es mi padre\u201d. \u201c\u00bfY qui\u00e9n es tu madre?\u201d pregunta de nuevo el inspector. \u201cMi madre es el Estado\u201d. \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres ser de mayor?\u201d Ante esa pregunta, ahora el ni\u00f1o titubea y, en lugar de la respuesta correcta que se le ha ense\u00f1ado, la de ser un trabajador leal y disciplinado de la revoluci\u00f3n bolchevique, contesta valientemente: \u201cQuiero ser hu\u00e9rfano\u201d. Hu\u00e9rfanos, as\u00ed defini\u00f3 un cura a unos jovenzuelos irreverentes con los que coincidi\u00f3 en el compartimento de un tren y que trataron de burlarse de \u00e9l: \u201cPadre, tengo que darle una mala noticia: Ha muerto el diablo\u201d. \u201cLo siento mucho y os doy mi m\u00e1s sentido p\u00e9same\u201d, respondi\u00f3 serena pero decididamente el cura. \u201c\u00bfEl p\u00e9same? \u00bfy por qu\u00e9?\u201d replicaron a coro los dos j\u00f3venes, que llevaban un buen rato blasfemando con el prop\u00f3sito de importunar al sacerdote. \u201cPor la pena que me dais, que os hab\u00e9is quedado hu\u00e9rfanos\u201d, respondi\u00f3 aquel hombre de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierto es que \u00faltimamente llevamos percibiendo algo de SAM que rebasa todos los l\u00edmites. Vivimos tiempos en que le han echado los perros a la paternidad y a la familia como coraz\u00f3n vivo de la sociedad. No es que pretendamos reivindicar aquello de \u201cla vida padre\u201d, pero resulta indudable que la figura paternal est\u00e1 siendo cuestionada por un fen\u00f3meno, novedoso para algunos en la denominaci\u00f3n: \u201cingenier\u00eda social\u201d, pero tan viejo como el mundo: los intentos de subvertir la realidad mediante la disoluci\u00f3n de costumbres y tradiciones, desplazando los cimientos de una civilizaci\u00f3n. Ya\u00a0<em>La Rep\u00fablica<\/em>\u00a0de <strong>Plat\u00f3n<\/strong> enumera los signos de la decadencia democr\u00e1tica: \u201clos gobernantes son aceptados por los s\u00fabditos solo a condici\u00f3n de que autoricen los peores excesos; al que obedece a las leyes le llaman est\u00fapido; los padres no se atreven a corregir a sus hijos; los hijos ultrajan a sus padres; el maestro teme al alumno y el alumno desprecia al maestro; los j\u00f3venes adoptan aire de ancianos y los ancianos se hartan de gastar bromas para imitar a los j\u00f3venes; las mujeres en el vestir, se parecen a los hombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este siglo XXI, vuelven legiones de pedagogos, soci\u00f3logos y psic\u00f3logos, esa trastornada tropa de ingenieros sociales, a pretender salvar a la Humanidad como colectividad, n\u00fameros en una base de datos, m\u00e1quinas que manejan n\u00fameros, olvid\u00e1ndose de cada ser humano considerado individualmente, con su libertad, responsabilidad y conciencia. Masa frente a individualidad personal, individuo como pe\u00f3n en un tablero ideol\u00f3gico frente al hombre libre y digno. Insisten con infamia y \u00e1nimo destructivo en negar la libertad y el derecho de los padres a la educaci\u00f3n de sus hijos para acabar abriendo las puertas al caos. Pretenden impedir que las aulas sean una continuaci\u00f3n del hogar para convertirlas en espacios donde los ni\u00f1os no son instruidos por representantes de los padres en lo que los padres quieren que sean instruidos, sino por agentes del Estado, comisarios pol\u00edticos, que les ense\u00f1an lo que al Estado interesa: sexo, orientaci\u00f3n sexual, discernimiento sobre sus valores, raza o religi\u00f3n. Materias todas que desde siempre han sido, son y ser\u00e1n competencia de los padres. El primer libro de religi\u00f3n que los hijos leen son sus padres. Despu\u00e9s de los padres, son catequistas los maestros de primera ense\u00f1anza. Nada m\u00e1s grande que un maestro de primera ense\u00f1anza. Si no nos aprovechamos de las ense\u00f1anzas de otros, perderemos mucho tiempo buscando las verdades adquiridas. Queda clara la intenci\u00f3n: Usurpar los derechos de los padres y arrebatarles su autoridad. Para mayor escarnio, los disolventes afirman que el fin es hacer de los ni\u00f1os buenos ciudadanos y trabajadores productivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prosiguen deconstruyendo la realidad a base de una contraposici\u00f3n que se lleva al extremo del enfrentamiento entre hombre y mujer con el consiguiente aplastamiento de aqu\u00e9l. En los c\u00edrculos del feminismo radical, el var\u00f3n no es que tenga mala prensa, es que se encuentra en busca y captura. Para esta obra de alba\u00f1iler\u00eda laica, erigida por un mocer\u00edo mas\u00f3nico, solo hay dos modelos: el hombre bruto y el hombre amanerado, lo que supone negar la existencia de un hombre justo y caballeroso, un padre entregado, un esposo enamorado. A fin de cuentas, salvo los hombres que viven de las mujeres, los hombres vivimos para las mujeres y, probablemente, por las mujeres. Si adem\u00e1s el var\u00f3n es cat\u00f3lico, el empe\u00f1o en combatirlo es mayor porque la pieza a cobrar es tambi\u00e9n mayor: Si acabamos con la figura del padre, acabamos con la figura de Dios. Ya <strong>Marx <\/strong>propugn\u00f3 que para acabar con la imagen de Dios en el cielo, hay que acabar con la imagen de Dios en la tierra. Constatamos la burda estrategia de puesta en pr\u00e1ctica consistente en cancelar la figura del padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De <strong>san Jos\u00e9<\/strong>, \u201cera un hombre justo\u201d seg\u00fan el Evangelio de Mateo, se ha dicho que hizo calladamente y sin entenderlo lo que Dios le pidi\u00f3 que hiciera. Es el Patr\u00f3n de los padres de familia. A quienes somos hombres, maridos y padres, y adem\u00e1s, cat\u00f3licos, nos tachan de peligro para la sociedad. Sabemos que nuestra tarea es a largo plazo, silenciosa, minuciosa y sin brillo. Nadie nos ve ni nos aplaude. Lentamente, con fatiga y de forma an\u00f3nima, vamos preparando el futuro, llenando lagunas, rectificando con paciencia, indulgencia, comprensi\u00f3n y, sobre todo, amor. Pastor que va en busca de oveja descarriada. Padre bueno que se abraza al cuello del hijo pr\u00f3digo. Quiz\u00e1s en la desolaci\u00f3n inevitable de los que niegan a Dios, este culto a los \u00eddolos se suscite para llenar ese hondo abismo que en su alma deja la ausencia divina del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado por Ra\u00fal Mayoral Benito en el diario digital <em>El Imparcial<\/em> el 19 de marzo de 2023. <a href=\"https:\/\/www.elimparcial.es\/noticia\/251730\/opinion\/el-padre.html\" title=\"\">https:\/\/www.elimparcial.es\/noticia\/251730\/opinion\/el-padre.html<\/a><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-contact-form is-layout-flex wp-container-jetpack-contact-form-is-layout-53c17e14 wp-block-jetpack-contact-form-is-layout-flex\"><a href=\"https:\/\/www.raulmayoral.es\/index.php\/2023\/03\/29\/el-padre\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Env\u00eda un formulario.<\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo en que las tarjetas de invitaci\u00f3n a un baile llevaban impresas las siglas SAM (Sin Acompa\u00f1antes Molestos, es decir, \u00a1sin los padres!). 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