{"id":378,"date":"2019-12-19T19:13:52","date_gmt":"2019-12-19T18:13:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.raulmayoral.es\/?p=378"},"modified":"2021-01-15T19:17:28","modified_gmt":"2021-01-15T18:17:28","slug":"normandia-y-el-plan-marshall","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/index.php\/2019\/12\/19\/normandia-y-el-plan-marshall\/","title":{"rendered":"Normand\u00eda y el Plan Marshall"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acaba de cumplirse el sexag\u00e9simo aniversario de la derrota del nazismo. El camino hacia la victoria sobre la barbarie hitleriana se inici\u00f3 con el desembarco de Normand\u00eda. La estrategia de los aliados era acorralar a los alemanes en su propio territorio, unos, americanos e ingleses, principalmente, por el Oeste, y otros, los sovi\u00e9ticos por el Este. Mucho se ha escrito y se est\u00e1 hablando en estos d\u00edas sobre la capitulaci\u00f3n de Alemania y sobre el papel que el Ej\u00e9rcito rojo tuvo en ello. Estas l\u00edneas rememoran, sin embargo, el desembarco en Normand\u00eda, cuyo sexag\u00e9simo aniversario se celebr\u00f3 tambi\u00e9n hace casi un a\u00f1o. Y no s\u00f3lo por su capital contribuci\u00f3n al final de la guerra, sino tambi\u00e9n porque quienes lo hicieron posible se comprometer\u00edan despu\u00e9s a garantizar la paz y la prosperidad en el continente europeo frente a aquellos que m\u00e1s tarde se revelar\u00edan como los nuevos totalitarios e igual de sanguinarios que los que portaron la esv\u00e1stica por casi toda Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Normand\u00eda es una pieza sin la que resulta imposible construir el puzzle de la Europa actual. El proyector de la memoria hist\u00f3rica nos muestra las im\u00e1genes de unos soldados que, con un pie en el mar, otro en tierra, y, probablemente, ya su alma en tr\u00e1nsito hacia el m\u00e1s all\u00e1, contribuyeron al \u00e9xito de una decisiva operaci\u00f3n militar. En estos tiempos turbulentos, no hay que olvidar dos hechos de la historia: Que los EE.UU. ayudaron a Europa a ganar la guerra, derrotando al totalitarismo de derechas, y que los EE.UU. apoyaron a Europa para vencer en la posguerra, impidiendo que muchas naciones cayeran en las manos del totalitarismo de izquierdas, manos siempre resbaladizas, cuando se trata de acunar derechos y libertades. Si Normand\u00eda fue la victoria militar sobre el fascismo y el nazismo, el Plan Marshall ser\u00eda el inicio del triunfo econ\u00f3mico de la libertad sobre la opresi\u00f3n, triunfo que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en victoria pol\u00edtica de la democracia sobre la dictadura. De ello, dieron fe en un hist\u00f3rico oto\u00f1o de 1989, las piedras desmembradas del infamante muro clavado en pleno coraz\u00f3n de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos guerras mundiales sucesivas situaron a los EE.UU. en una atalaya. Desde all\u00ed, a\u00fan sin querer, se encontraron con que ten\u00edan que dominar el horizonte. Como dir\u00eda por entonces el Presidente Truman, \u201clos americanos deben restaurar la salud del mundo\u201d. La Conferencia de Mosc\u00fa, celebrada en la primavera de 1947 entre las cuatro potencias vencedoras en la II Guerra Mundial, confirm\u00f3 que sobre la piel de Europa, la vieja y postrada Europa, deb\u00eda aplicarse el esperanzador ung\u00fcento elaborado por la Casa Blanca. El balance arrojado por el encuentro cuatripartito en Mosc\u00fa fue n\u00edtido: el empe\u00f1o de la URSS en permanecer en los pa\u00edses europeos que ocupaba, y en impedir a toda costa que Norteam\u00e9rica tuviese en los litigios europeos presencia y, menos a\u00fan, decisi\u00f3n. Ante tales circunstancias, los EE.UU., que ya hab\u00edan evitado el colapso b\u00e9lico, no pod\u00edan consentir que el Viejo Continente, ese \u201casilo de indigentes\u201d, terminara por despe\u00f1arse al precipicio de la decadencia econ\u00f3mica y de la imposibilidad de recuperaci\u00f3n, que era tanto como quedar inerme ante la amenaza comunista. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En junio de 1947, el general Marshall, Secretario de Estado norteamericano, ofrec\u00eda a las naciones europeas la ayuda econ\u00f3mica y el apoyo financiero de EE.UU.. Posteriormente, la oferta se hac\u00eda extensiva a la URSS, si acced\u00eda a colaborar en la tarea de reconstrucci\u00f3n de Europa. Los rusos creyeron, desde el primer momento, que el Plan Marshall, \u201cla lista para el tendero\u201d, como la denomin\u00f3 ir\u00f3nica y despectivamente el Ministro de Exteriores sovi\u00e9tico, Molotov, persegu\u00eda el objetivo de someter toda Europa al imperialismo del d\u00f3lar. La postura del Kremlin contribuy\u00f3 a la formulaci\u00f3n, por parte de los partidos comunistas de Occidente, de todo tipo de advertencias y comentarios de feroz hostilidad hacia el Plan norteamericano. De esta forma, a la angustiosa espera de los europeos por la ayuda econ\u00f3mica, se sumaron las artima\u00f1as sovi\u00e9ticas de quebrantar los escasos medios productivos existentes con el af\u00e1n de acelerar la ca\u00edda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Conferencia de Par\u00eds en 1947, entre Molotov, Bevin, Jefe del Foreign Office, y Bidault, su hom\u00f3logo franc\u00e9s, el diplom\u00e1tico sovi\u00e9tico dej\u00f3 claro que no asist\u00eda ni para admitir el Plan Marshall ni para debatir sobre el mismo. Al contrario, puso todo su esfuerzo en conseguir que fracasara. All\u00ed se evidenci\u00f3 el fastidio de la URSS por la propuesta norteamericana, as\u00ed como los temores y prejuicios que despertaban en Mosc\u00fa las perspectivas de una Europa en recuperaci\u00f3n, resta\u00f1ando en com\u00fan sus heridas y trabajando de acuerdo con los EE.UU. Tras la Conferencia parisina, la URSS abandon\u00f3 los trabajos y en un contundente acto de coacci\u00f3n exigi\u00f3 a sus sat\u00e9lites que renunciaran al Plan. Aquello puso de manifiesto dos cosas: la divisi\u00f3n de Europa en dos partes y la uni\u00f3n p\u00e9trea y herm\u00e9tica de la parte liderada por la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 12 de julio de 1947 comenzaba una <em>nueva <\/em>Conferencia de Par\u00eds, ausentes las naciones del este europeo. El informe final establec\u00eda las prioridades y demandas de la Europa Occidental y el montante de las aportaciones con que deber\u00edan ser provistas. Los fines a alcanzar eran el aumento de la producci\u00f3n industrial y agr\u00edcola ante la escasez de alimentos, materias primas y mercanc\u00edas, la estabilidad monetaria, la ocupaci\u00f3n total de la mano de obra y la expansi\u00f3n del intercambio comercial entre unos y otros pa\u00edses, procurando suprimir o reducir las restricciones y barreras que se interponen en el comercio. Un aspecto espec\u00edfico de este \u00faltimo y trascendental objetivo lo constitu\u00edan las uniones aduaneras y las \u00e1reas de libre comercio estimuladas por el Plan como un factor decisivo para su eficacia. &nbsp;El Plan Marshall presupon\u00eda, pues, un acuerdo entre las naciones europeas para recibir y distribuir todo aquello que llegase de Am\u00e9rica. Se dio paso, as\u00ed, al Convenio de Cooperaci\u00f3n Econ\u00f3mica Europea, firmado en Par\u00eds de 16 de abril de 1948. La propia esencia del Plan propugnaba la unidad de Europa como una necesidad. Cierto es que el Plan ten\u00eda un contenido eminentemente econ\u00f3mico. Pero no ser\u00eda la primera vez en la historia que uniones con cariz econ\u00f3mico sirvieran de comienzo a la unidad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Plan Marshall fue una llamada a Europa a moverse decididamente por objetivos continentales y no meramente nacionales. Saint Simon, que junto a otros pensadores como Kant, vincul\u00f3 su nombre a proyectos de unidad europea, propugnaba una mayor educaci\u00f3n de los ciudadanos europeos como tales, hablaba de inculcarlos un \u201cpatriotismo europeo\u201d, que se vieran, no como miembros de una naci\u00f3n determinada, sino de la gran familia europea. Alud\u00eda, pues, Saint Simon a un posible elemento aglutinante de \u00edndole espiritual. El Plan Marshall fue el esfuerzo y la oportunidad para restablecer la econom\u00eda y rehacer la hacienda de Europa; oportunidad, que quiz\u00e1s no volviese a presentarse. Pero tambi\u00e9n fue una oportunidad para restaurar el esp\u00edritu de Europa. Y es que este acto de ayuda material de los EE.UU. hubiera sido in\u00fatil de no haber regenerado el esp\u00edritu de los pueblos europeos a los que iba destinado. Un esp\u00edritu de convivencia, pac\u00edfico y democr\u00e1tico, sabedor de que contra los totalitarismos la victoria no se alcanza solamente por la fuerza de las armas, sino, adem\u00e1s, por el fomento de la prosperidad y el aseguramiento de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado por Ra\u00fal Mayoral Benito en el diario La Gaceta de los Negocios el 6 de junio de 2005 (P\u00e1gina 51).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acaba de cumplirse el sexag\u00e9simo aniversario de la derrota del nazismo. El camino hacia la victoria sobre la barbarie hitleriana se inici\u00f3 con el desembarco de Normand\u00eda. 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