{"id":799,"date":"2019-03-01T16:31:00","date_gmt":"2019-03-01T15:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/?p=799"},"modified":"2021-08-01T16:39:54","modified_gmt":"2021-08-01T14:39:54","slug":"occidente-jugando-con-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/index.php\/2019\/03\/01\/occidente-jugando-con-fuego\/","title":{"rendered":"Occidente: Jugando con fuego"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Corr\u00eda el a\u00f1o 1948 cuando un diputado conservador, <strong>David Eccles<\/strong>, pronunci\u00f3 en la C\u00e1mara de los Comunes un discurso despertador de conciencias. El orador, posteriormente ministro brit\u00e1nico desde 1951 a 1962, declar\u00f3 que Europa necesitaba dos cosas fundamentales para su reconstrucci\u00f3n y seguridad: ayuda norteamericana y una fe profunda en su destino. El primer factor pod\u00eda considerarse ya, por entonces, una realidad, pero el diputado expres\u00f3 sus dudas acerca de la fe de <strong>Occidente <\/strong>en su civilizaci\u00f3n. Justific\u00f3 estas dudas por el hecho de que la izquierda europea daba constantes muestras de una mentalidad diferente y de no estar segura con harta frecuencia de que la libertad personal merezca la pena alcanzarse a un alto e inevitable precio. Eccles pronunci\u00f3 estas palabras cuando el viejo Continente se preparaba para la guerra fr\u00eda. Un escenario erizado de alambradas, patrullas fronterizas, bloques hostiles y hasta de un tel\u00f3n de acero. El comunismo era, pues, vecino y enemigo de aqu\u00e9l espacio europeo que no cre\u00eda en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Transcurridos m\u00e1s de sesenta a\u00f1os, desapareci\u00f3 la guerra fr\u00eda, fue derribado el comunismo sovi\u00e9tico, pero Europa parece estar peor que entonces. Contin\u00faa sin una fe profunda en su civilizaci\u00f3n. Son muchos los europeos que permanecen anclados en su anacr\u00f3nica\u00a0<em>mentalidad diferente<\/em>\u00a0como dir\u00eda Eccles. S\u00edntoma de la anemia moral que padecen, dicha mentalidad se manifiesta en una actitud timorata, un silencio de mansedumbre propio del que mira hacia otro lado para evitar los graves problemas de su entorno. Ciudadanos anestesiados por una cultura fuertemente impregnada de relativismo. Esa ideolog\u00eda del\u00a0<em>todo vale<\/em>\u00a0o del\u00a0<em>como sea<\/em>\u00a0que carece de ideas s\u00f3lidas y n\u00edtidas sobre la tolerancia o la dignidad y que dinamita los principios y valores, no ya cristianos en un territorio que fue <strong>Cristiandad<\/strong>, sino simplemente \u00e9ticos. Esa tiran\u00eda relativista al impedir la discusi\u00f3n sobre lo principal centr\u00e1ndose en lo accesorio para no herir sensibilidades y desactivar sentimientos y pensamientos, provoca como secuela la justificaci\u00f3n de lo injustificable. Otra vez la vieja progres\u00eda con su manida denuncia del imperialismo capitalista depredador, con esa desgastada acusaci\u00f3n de que el Occidente rico es culpable, con la coartada, cuando no apolog\u00eda, del terrorismo por el agravio de la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierto es que <strong>Europa<\/strong>, asentada sobre el principio de la dignidad humana, ha sobrevivido a dos tremendas guerras mundiales y a la diab\u00f3lica tiran\u00eda del socialismo real. Pero el diagn\u00f3stico del mal europeo no puede ser m\u00e1s desolador: traici\u00f3n a sus convicciones y apaciguamiento. Descomposici\u00f3n, en suma. Por ello ante los actuales enemigos de la paz como el terrorismo isl\u00e1mico y el populismo, ambos totalitarios y siempre dispuestos a inflamar el mundo, Europa como estilo de vida, cuna de nuestra cultura com\u00fan y dep\u00f3sito de valores indisolublemente unidos a una concepci\u00f3n libre de la existencia, debe arrumbar el pensamiento d\u00e9bil, deshacerse de temores y complejos y proporcionar al g\u00e9nero humano los grandes remedios: democracia, libertad y prosperidad. O rehacemos la idea de Occidente, garantizando un mundo libre sobre la dignidad humana, o sucumbiremos ante la violencia de la sinraz\u00f3n. Nos jugamos mucho y estamos jugando con fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado por Ra\u00fal Mayoral Benito en el diario digital <em>El Imparcial<\/em> el 4 de febrero de 2015. <a href=\"https:\/\/www.elimparcial.es\/noticia.asp?ref=147499\">https:\/\/www.elimparcial.es\/noticia.asp?ref=147499<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Corr\u00eda el a\u00f1o 1948 cuando un diputado conservador, David Eccles, pronunci\u00f3 en la C\u00e1mara de los Comunes un discurso despertador de conciencias. El orador, posteriormente ministro brit\u00e1nico desde 1951 a 1962, declar\u00f3 que Europa necesitaba dos cosas fundamentales para su reconstrucci\u00f3n y seguridad: ayuda norteamericana y una fe profunda en su destino. 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