{"id":937,"date":"2019-10-26T14:02:00","date_gmt":"2019-10-26T12:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/?p=937"},"modified":"2022-09-08T15:42:34","modified_gmt":"2022-09-08T13:42:34","slug":"velada-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/index.php\/2019\/10\/26\/velada-real\/","title":{"rendered":"Velada real"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abilio <\/strong>se levant\u00f3 muy temprano. Quiso ver c\u00f3mo las lluvias ca\u00eddas hab\u00edan da\u00f1ado su huerto. Desesperado ante las hortalizas cubiertas de barro, repar\u00f3 alg\u00fan estrago, maldiciendo aquel torrente sobre su cercado. Resignado, se protegi\u00f3 del g\u00e9lido viento con su capote y enfil\u00f3 hacia el palacio por la huerta de Palma. Le esperaba <strong>C\u00e1ndido<\/strong>, guarda mayor del marqu\u00e9s de Velada, para preparar los pertrechos y municiones para la cacer\u00eda. <strong>Abilio D\u00edaz<\/strong> era de los pocos habitantes del pueblo, que sab\u00eda que aqu\u00e9l 21 de diciembre de 1803 los Reyes de Espa\u00f1a llegar\u00edan a Velada a disfrutar de una jornada de caza. Buen ojeador de perdiz y cern\u00edcalo y gran conocedor de los montes circundantes, propiedad del marqu\u00e9s, fue requerido por C\u00e1ndido, a fin de guiar a la comitiva real por donde fuera m\u00e1s probable cobrar el mayor n\u00famero de piezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br>Rayando mediod\u00eda, Sus Majestades, <strong>Carlos IV<\/strong> y <strong>Mar\u00eda Luisa de Parma<\/strong>, junto con su s\u00e9quito, se detienen a descansar en la casa de postas situada frente a Cazalegas. All\u00ed mismo reciben un oficio remitido por el Ministerio de Estado y firmado por <strong>Godoy<\/strong> en el que se les comunica las dificultades que pod\u00eda acarrear llegar a Velada, ya que el arroyo B\u00e1rrago discurr\u00eda con abundante agua a causa de las continuas lluvias y conllevaba peligro pasarlo. El Ministro les recomendaba quedarse en Talavera, cuyos alrededores son de gran inter\u00e9s cineg\u00e9tico. Es la insistencia de la reina, ferviente devota de la Virgen de Gracia, patrona de Velada, y cuya protecci\u00f3n demandaba, la que tumba la recomendaci\u00f3n de la Corte. La de Parma convence a su esposo de que con tan buen prop\u00f3sito nada hab\u00eda que temer. En efecto, sin ning\u00fan contratiempo, cruzan el arroyo, a trav\u00e9s del Casar del Ciego, dejando a la derecha el monte de&nbsp;la Atalaya&nbsp;de Segurilla y a la izquierda Gamonal. Al caer la tarde el cortejo es recibido en el Ayuntamiento de Velada por el conde de Altamira y marqu\u00e9s de la villa, <strong>D. Vicente Osorio de Moscoso y Guzm\u00e1n<\/strong>, con jurisdicci\u00f3n en plaza, el obispo de \u00c1vila, <strong>D. Manuel G\u00f3mez de Salazar<\/strong>, a cuya di\u00f3cesis pertenece el pueblo, as\u00ed como por los dos alcaldes ordinarios, el s\u00edndico personero procurador del Com\u00fan, el alcalde de&nbsp;la Hermandad&nbsp;y el alguacil Mayor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los criados y subalternos disponen las estancias del palacio para el alojamiento. El edificio no es de gran dimensi\u00f3n, pero s\u00ed acogedor y bien acondicionado para hu\u00e9spedes de alto linaje, ya que el conde de Altamira lo cede como residencia de verano al infante don <strong>Luis de Borb\u00f3n<\/strong> y su esposa <strong>Mar\u00eda Teresa de Vallabriga<\/strong>. Mientras, los reyes, el pr\u00edncipe de Asturias, futuro <strong>Fernando VII<\/strong>, los infantes y dem\u00e1s acompa\u00f1antes visitan la iglesia, dedicada a <strong>San Bernardino de Siena<\/strong>. El rey queda gratamente sorprendido ante el espacioso templo y su techo de maderas ensambladas con mucha perfecci\u00f3n. La reina se interesa por la capilla consagrada a la <strong>Virgen de Gracia<\/strong>. <strong>D. Prudencio<\/strong>, el cura p\u00e1rroco, informa que a diferencia de las ermitas de Santa Ana y del Santo Calvario, all\u00ed cercanas, ese otro santuario de devoci\u00f3n queda a pocas leguas de distancia del pueblo, prest\u00e1ndose a acompa\u00f1ar a la reina en una visita, si as\u00ed lo desea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En palacio cunde la inquietud, pues quienes deb\u00edan portar las viandas para la cena no han llegado a\u00fan, acaso por las impertinentes lluvias. Entonces Abilio, h\u00e1bil ante los imprevistos, propone a C\u00e1ndido traer a<strong> Juana<\/strong>, su mujer, con buena mano en los fogones, para preparar una buena olla de ricas carillas y unas cuantas tortillas de suculentas criadillas. El administrador del conde ordena que un carro recoja a la imprevista cocinera real, que llega al palacio con sendos sacos de carillas y criadillas procedentes de su bodega. La cena que se ofrece a los regios comensales no es la prevista, pero al concluir, todo son agasajos y lisonjas para la lugare\u00f1a, que tuvo tiempo de elaborar deliciosos y dulces postres a base de <em>sapillos<\/em>\u00a0y leche <em>mig\u00e1<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<br>El d\u00eda 22 amanece soleado. Al mediod\u00eda, la armada real guiada por Abilio inicia la batida por los montes. La reina, junto a sus damas de compa\u00f1\u00eda y D. Prudencio, hab\u00eda partido tiempo antes camino de la ermita. Cerca de \u00e9sta y bajo unos frondosos \u00e1rboles esperaba la amable Juana con un c\u00e1ntaro de agua fresca de la fuente del convento. Los caminantes saciaron su sed f\u00edsica y la reina su sed espiritual orando ante la <em>vela\u00edna <\/em>Virgen de Gracia. El cura elev\u00f3 una plegaria por los monarcas y advirti\u00f3 lo que el Canciller <strong>Metternich<\/strong> consagrar\u00eda a\u00f1os mas tardes como m\u00e1xima pol\u00edtica: \u201cSi las monarqu\u00edas desaparecen es porque ellas mismas se entregan\u201d. Cazadores y peregrinos volvieron a palacio y se iniciaron los preparativos para la partida hacia Talavera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado por Ra\u00fal Mayoral Benito en el semanario local <em>La Voz del Tajo <\/em>el 26 de abril de 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abilio se levant\u00f3 muy temprano. Quiso ver c\u00f3mo las lluvias ca\u00eddas hab\u00edan da\u00f1ado su huerto. 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