{"id":996,"date":"2022-05-02T10:27:00","date_gmt":"2022-05-02T08:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/?p=996"},"modified":"2022-08-30T13:13:01","modified_gmt":"2022-08-30T11:13:01","slug":"ni-verdad-ni-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raulmayoral.es\/index.php\/2022\/05\/02\/ni-verdad-ni-libertad\/","title":{"rendered":"Ni verdad ni libertad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En plena dictadura nazi, durante una representaci\u00f3n en Hamburgo del <em>Don Carlos<\/em>, drama escrito por <strong>Friedrich Schiller<\/strong>, al decir el <strong>Marqu\u00e9s de Posa<\/strong>: \u201cSe\u00f1or, conceded libertad de pensamiento\u201d, hubo por parte del p\u00fablico un aplauso de varios minutos. Al d\u00eda siguiente, el don Carlos fue retirado de todos los teatros de Alemania. Algo parecido ocurre en las actuales sociedades democr\u00e1ticas con esa tiran\u00eda censora de la correcci\u00f3n pol\u00edtica que se dedica a acallar la libertad de expresi\u00f3n y a silenciar al discrepante de la mayor\u00eda. El resultado es un mundo en donde no se permite a la gente pensar ni decir lo que uno piensa, si&nbsp;no es manejando palabras, datos o informaci\u00f3n previamente acordada y validada por el ortodoxo discurso cultural dominante. De forma que si alg\u00fan osado se atreve a pensar por cuenta propia y a decir lo que piensa, es declarado subversivo y proscrito, siendo <em>cancelado <\/em>y condenado al ostracismo y a la muerte civil. Sin duda, la correcci\u00f3n pol\u00edtica dinamita la democracia porque fulmina la igualdad ante la ley, vulnera la libertad de expresi\u00f3n y anula la presunci\u00f3n de inocencia, piezas todas b\u00e1sicas en un Estado de Derecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 es, c\u00f3mo surge y act\u00faa este virus que est\u00e1 infectando la cultura de la milenaria civilizaci\u00f3n occidental? Como bien puntualiza <strong>Dar\u00edo Villanueva <\/strong>en su obra <em>Morderse la lengua. Correcci\u00f3n pol\u00edtica y posverdad<\/em>, \u201cestamos ante una forma posmoderna de censura que, al menos inicialmente, no tiene su origen, como era habitual, en el Estado, el Partido o la Iglesia, sino que emana de una fuerza l\u00edquida o gaseosa hasta cierto punto &nbsp;indefinida, relacionada con la sociedad civil. Pero no por ello menos eficaz, destructible y temida\u201d. Con un sustrato ideol\u00f3gico de ra\u00edz netamente marxista, la correcci\u00f3n pol\u00edtica nace en la d\u00e9cada de los setenta en los campus universitarios de Estados Unidos, con el fin excluir ciertos usos ling\u00fc\u00edsticos considerados como tendenciosos contra etnias y minor\u00edas. Y lo que empieza como un movimiento de apariencia respetuosa hacia el multiculturalismo se convierte, seg\u00fan <strong>Michael Burleigh<\/strong>, en una ideolog\u00eda maniquea cuando \u201cla izquierda&nbsp;hizo un c\u00ednico c\u00e1lculo para crear coaliciones de v\u00edctimas\u201d. Por eso, la llamada <em>victimofilia<\/em>&nbsp;ha sido uno de los cimientos m\u00e1s s\u00f3lidos en la construcci\u00f3n de la correcci\u00f3n pol\u00edtica. Aquel viejo grito de \u00a1Proletarios de todo el mundo, un\u00edos! ha sido sustituido por otro m\u00e1s novedoso: \u00a1Oprimidos de todo el mundo, un\u00edos! Y si ellos no se unen, se encarga de unirlos la teor\u00eda de la <em>interseccionalidad<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>introducida en la d\u00e9cada de los ochenta por la activista y profesora de Derecho, <strong>Kimberle Williams Crenshaw<\/strong>, que sostiene que \u201cel racismo, el sexismo, la xenofobia, la transfobia y otras formas de opresi\u00f3n son el resultado de la intersecci\u00f3n de diversas formas de discriminaci\u00f3n\u201d. Posteriormente, este fen\u00f3meno corrector de las palabras o <em>guerra de las palabras, <\/em>al decir de <strong>Sarah Dunant<\/strong><em>, <\/em>comienza a impregnar grandes espacios de la vida p\u00fablica, desde la pol\u00edtica a la econom\u00eda, pasando por la ciencia, la educaci\u00f3n y los medios de comunicaci\u00f3n. Se generaliza como una corriente en defensa de minor\u00edas, en concreto, raciales y sexuales, empe\u00f1ada en viciar el lenguaje con tintes excluyentes y liberticidas y al servicio de intereses pol\u00edticos. Y en un claro abuso de poder, sus partidarios, erigi\u00e9ndose en hist\u00e9ricos e iracundos guardianes del idioma, atribuyen de forma autoritaria a las palabras el significado caprichoso y sectario por ellos deseado. Toda una ingenier\u00eda sem\u00e1ntica al servicio de una forma de censura, pero tambi\u00e9n de dominaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 raz\u00f3n ten\u00eda <strong>George Orwell<\/strong> cuando afirmaba que el lenguaje es una poderosa herramienta para cambiar la sociedad! Insiste en ello <strong>Ludwig Wittgenstein<\/strong> en su Tratado L\u00f3gico Filos\u00f3fico al aseverar que \u201clos l\u00edmites de mi lenguaje significan los l\u00edmites de mi mundo\u201d. Hoy, la correcci\u00f3n pol\u00edtica se ha convertido en una moda impuesta de forma implacable en Occidente por comisarios del lenguaje. Una aut\u00e9ntica tiran\u00eda presentada bajo falsa apariencia de progresismo y tolerancia. <em>Tolerancia represiva<\/em>&nbsp;propone <strong>Herbert Marcuse<\/strong>. Y es que bajo esa m\u00e1scara se esconde todo un movimiento totalitario de ideolog\u00eda izquierdista, un <em>bolchevismo cultural<\/em>&nbsp;como lo define <strong>Edoardo Crisafulli<\/strong>, que, mediante la manipulaci\u00f3n del lenguaje y el pensamiento \u00fanico, anula libertades de expresi\u00f3n, de pensamiento, de conciencia, religiosa, de prensa, o de c\u00e1tedra, siendo una seria amenaza para las democracias libres y pluralistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La finalidad de la correcci\u00f3n pol\u00edtica es imponer un hombre nuevo, una nueva sociedad, en suma, una nueva cosmovisi\u00f3n con una cultura \u00fanica y una \u00e9tica \u00fanica y, tal vez, pretender erigirse en una nueva religi\u00f3n, una especie de religi\u00f3n al rev\u00e9s. Ya lo afirma <strong>Douglas Murray<\/strong> en su obra <em>La masa enfurecida<\/em>: \u201cLa interpretaci\u00f3n del mundo a trav\u00e9s de la lente de la \u201cjusticia social\u201d, de la \u201cpol\u00edtica identitaria grupal\u201d y la \u201cinterseccionalidad\u201d es quiz\u00e1s el esfuerzo m\u00e1s audaz y exhaustivo por crear una nueva ideolog\u00eda desde el fin de la Guerra Fr\u00eda\u201d. Lo que no logr\u00f3 <strong>Stalin <\/strong>con sus divisiones y tanques, conquistar y destruir Occidente, puede conseguirlo esta izquierda del siglo XXI que, desorientada tras perder sus banderas tradicionales en defensa de los intereses obreros, ha visto en la correcci\u00f3n pol\u00edtica el caballo de Troya con que dominar las ciudadelas democr\u00e1ticas occidentales. A extramuros de la fortaleza, tres arietes, en complicidad con el intruso, intentan derribar los portones: la ideolog\u00eda de g\u00e9nero, la memoria hist\u00f3rica y el mito del cambio clim\u00e1tico. Tanto el caballo de Troya como los arietes son de pura fabricaci\u00f3n marxista. &nbsp;En este contexto, la correcci\u00f3n pol\u00edtica es una eficaz herramienta que manufactura estereotipos para alterar la identidad sexual, desordenando el sistema de procreaci\u00f3n natural, para manipular el pasado, reescribiendo la Historia y para atribuir categor\u00eda divina a la Tierra, alumbrando una religi\u00f3n sustitutoria. Se configura, as\u00ed una nueva \u00bfvieja? Humanidad en la cual la identidad del grupo se superpone a la identidad individual, propio de las sociedades totalitarias moldeadas por el fascismo o el marxismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asistimos a una batalla cultural que se est\u00e1 librando sobre un campo minado porque los corifeos de lo pol\u00edticamente correcto han trucado las ideas por las emociones, los argumentos por la indignaci\u00f3n y la racionalidad por la intimidaci\u00f3n. Es la <em>cultura de la queja<\/em>, de la que habl\u00f3 <strong>Robert Hughes<\/strong>. Con ello, enrarecen la convivencia y la vida p\u00fablica sembrando divisi\u00f3n y odio. Resulta muy dif\u00edcil entablar una discusi\u00f3n civilizada con una masa indignada, hist\u00e9rica y vociferante que, adem\u00e1s, emplea contra el disidente armas como la censura, la difamaci\u00f3n, las campa\u00f1as de desprestigios, los <em>escraches<\/em>, las provocaciones en las redes sociales, los bloqueos en plataformas, cuando no la violencia. Un modus operandi que, como sostiene <strong>Dave Rubin<\/strong> en <em>No quemes este libro<\/em>, \u201cguarda escalofriantes similitudes con las t\u00e1cticas adoptadas en la Alemania nazi. En esta deriva irracional y fren\u00e9tica, los ap\u00f3stoles de la correcci\u00f3n pol\u00edtica hacen pasar por verdades absolutas lo que son meros postulados ideol\u00f3gicos, falacias y sofismas, cuando no meras ocurrencias sin base cient\u00edfica alguna. En definitiva, eluden la verdad si contradice su relato. Precisamente, uno de las consecuencias m\u00e1s letales de la correcci\u00f3n pol\u00edtica es el desprecio a la ciencia cuando \u00e9sta no sirve convenientemente como apoyo a sus dogmas. Es el mismo desprecio ejercido por el nacionalsocialismo hacia las evidencias cient\u00edficas cuando \u00e9stas disent\u00edan de las falsas teor\u00edas de la superioridad aria. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo enfrentarse y combatir esta epidemia sobre el lenguaje y el pensamiento? Primeramente hay que hacer mucha pedagog\u00eda y ser did\u00e1cticos con aquellas personas que, ya por buena fe, ya por miedo al aislamiento o exclusi\u00f3n, se autocensuran asumiendo las tesis de la correcci\u00f3n pol\u00edtica. Fue precisamente <strong>Alexis de Tocqueville <\/strong>en <em>La democracia en Am\u00e9rica <\/em>el primero en observar c\u00f3mo el miedo a ser aislado socialmente, indujo a las personas a omitir sus opiniones si \u00e9stas no coinciden con la mayor\u00eda. Y en segundo lugar, hay que actuar de forma organizada y con valent\u00eda para desmontar las mentiras e imposiciones con las que opera este fundamentalismo y superar as\u00ed esa <em>espiral de silencio<\/em>&nbsp;a la que se refer\u00eda <strong>Elizabeth Noelle-Neumann<\/strong>. Cuenta <strong>Vaclav Havel <\/strong>en su libro <em>El poder de los sin poder<\/em>, que en los reg\u00edmenes comunistas \u201cel individuo no est\u00e1 obligado a creer todas estas mistificaciones, pero ha de comportarse como si las creyera, o por lo menos, tiene que soportarlas en silencio o comportarse bien con los que se basan en ellas. Por tanto, est\u00e1 obligado a vivir en la mentira\u201d. En una sociedad libre las personas tienen derecho a sostener las ideas que deseen, aunque resulten diferentes a las de la mayor\u00eda. Y \u00e9sta debe respetar ese derecho. <strong>Raymond Aron <\/strong>sosten\u00eda que una de las diferencias entre los sistemas democr\u00e1ticos y las dictaduras era el respeto a las minor\u00edas en los primeros, que estaba ausente en las segundas. Es necesario defender la libertad pero tambi\u00e9n la verdad. En las actuales circunstancias, adquieren vigencia las palabras de <strong>Roger Scruton<\/strong>: \u201cel concepto de verdad desaparece del paisaje intelectual y se sustituye por el de poder\u201d.&nbsp;Hoy, cuando la crisis de la verdad es la crisis de la libertad, no debi\u00e9ramos olvidar que la verdad nos hace libres. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Art\u00edculo publicado por Ra\u00fal Mayoral Benito en la revista <em>Demos<\/em> el 2 de abril de 2022 <a href=\"https:\/\/revistademos.com\/\">https:\/\/revistademos.com\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En plena dictadura nazi, durante una representaci\u00f3n en Hamburgo del Don Carlos, drama escrito por Friedrich Schiller, al decir el Marqu\u00e9s de Posa: \u201cSe\u00f1or, conceded libertad de pensamiento\u201d, hubo por parte del p\u00fablico un aplauso de varios minutos. 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