16 de octubre. Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690)

Una de las santas más populares de los tiempos modernos, sobre todo desde que en 1856 se instituyó la fiesta del Sagrado Corazón y se extendió tanto esta devoción, objeto de las revelaciones que constituyen el centro de su vida. Borgoñona, hija de un notario, después de educarse en las Clarisas de Autun, Margarita se hace religiosa salesa en el convento de Paray-le-Monial en 1671.

Dos años después, aquella monja de apariencia gris, siempre enferma, muy tímida, medrosa y torpe, sin destacar humanamente en nada, recibe unos mensajes divinos en los que sus superioras se niegan a creer, mortificándola y humillándola. Pero todo eso también forma parte de su vocación: «Todo para Dios y nada para mí». Desde 1673 a 1675 tiene cuatro visiones de Jesucristo sobre la devoción a su corazón como símbolo de su amor a la Humanidad, y aunque los doctos dictaminan que es una ilusa o visionaria a la que no hay que hacer caso, la llegada al convento del jesuita padre Claude de La Colombière y su apoyo la ayudarán a superar todas las pruebas.

Desde 1920 está en los altares, canonizada como un refrendo al mensaje que supo transmitir, pero también por la paciencia y el espíritu de humildad con que se enfrentó a tantas incomprensiones. Santa Margarita María de Alacoque se puso delante de Nuestro Señor como delante del pintor se pone el lienzo.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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