Nacido en Becchi, cerca de Turín, el que sería conocido como Don Bosco, y más tarde San Juan Bosco, tuvo una juventud difícil a causa de la prematura muerte de sus padres. Tuvo que trabajar duramente en el campo y estudiando de noche aprendió a leer en cuatro semanas. Retiene de memoria sermones enteros de su párroco. Luego fue camarero en un café, zapatero, carpintero, herrero… Y los domingos actuaba como acróbata e ilusionista para atraer a los niños y hablarles de Dios, llevando siempre consigo el catecismo. Recorría diez kilómetros diarios desde Becchi a Murialdo, porque quiere estudiar para ser sacerdote; a veces con el calzado en la mano para no gastarlo.
Ya sacerdote, este piamontés se desesperaba al ver en los barrios pobres de Turín enjambres de muchachos sin hogar que en los peores ambientes eran empujados al vicio y a la delincuencia. Con la ayuda de su madre, recoge hasta trescientos muchachos pobres. Multiplica sus obras fundando el Oratorio de San Francisco de Sales, en homenaje a su admirado San Francisco de Sales (24 de enero). Posteriormente, para ampliar su Obra, crea en 1857 la Sociedad de Sacerdotes y Hermanos Salesianos y luego el Instituto de Hijas de María Auxiliadora para la juventud femenina. Siempre con una fe inconmovible en la Providencia.
San Juan Bosco proporcionaba alojamiento a los muchachos, les enseñaba oficios en sus talleres, corregía a los desviados…, siempre con la norma de no castigar a nadie y de convencer y atraer con bondad, firmeza y simpatía, centrando su eficacia pedagógica en la confesión purificadora, y en la Misa y en la Comunión fortificante, lo más frecuentes posible.
Ya antes de su muerte en Turín, el 31 de enero de 1888, las escuelas salesianas se multiplicaron, hubo hospitales y hasta misiones. La magna obra de Don Bosco se extendió por el orbe, desde Italia y el Tirol, España y su Tibidabo…hasta las naciones de América y hasta las llanuras de Patagonia, a impulsos de una fe en Dios que no tenía parangón. Un santo esperanzado, alegre y trabajador comenzó desde cero hasta el infinito. Hoy es patrón de las escuelas de artes y oficios, del ilusionismo y hasta del cine.
Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Ciro
Juntamente con otro cristiano, de nombre Juan, culmina degollado en un duro martirio en la vía Portuense de Roma por el sólo hecho de seguir a Cristo. Su nombre se ha prendido en el recuerdo a las ciudades de Alejandría y Edesa, y a su florecimiento en tiempo de Diocleciano.
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.



