De entrada (prima facie), el sustantivo “modelo” unido a una mujer induce a pensar en una pasarela de la moda, italiana, por supuesto. Sin embargo, cuando la mujer se apellida Meloni, la expresión se torna en rasgo de buen gobierno. Georgia Meloni no deja de sorprender. Hace un tiempo, su modelo para solucionar la inmigración en Europa mediante la creación de centros de deportación era visto con recelo y desdén en la mayoría de las cancillerías europeas. La izquierda tachó la iniciativa de inhumana y a su promotora de xenófoba. No se olvide que esa misma izquierda decretó en Europa la alerta antifascista cuando la dirigente italiana accedía a la presidencia del Gobierno de su país.
Actualmente Meloni es una mujer mucho más eficaz, moderada y coherente que Ione Belarra, Yolanda Díaz o Marichús Montero. Y, por supuesto, no provoca en las mujeres el miedo que sí causan José Ábalos o Paco Salazar, aun por separado. Hoy el Consejo de ministros europeos de Interior ha aprobado un conjunto de medidas para facilitar la expulsión de inmigrantes ilegales siguiendo el modelo de centros de retorno o deportación que Meloni proyectó en el pasado. El mérito de la italiana es doble: Además de sacar adelante su proyecto, impulsado por el Comisario de Migraciones, un austríaco, lo hace bajo la presidencia danesa, de ideología socialdemócrata, lo que fue el PSOE antes de llegar Zapatero y Sánchez a destrozarlo. La nota discordante la dio el ministro español Marlaska, oponiéndose enrabietado a la medida. Entra bastidores, Georgia se limitó a presenciar la pasarela. Un éxito.
Meloni es una dirigente de otra latitud. En Italia, decir “político italiano” es una redundancia, porque allí todos son políticos. Y más, las mujeres, que, aunque no gobiernan, sin embargo, inspiran, promueven y dirigen, tanto en la familia como en la sociedad. A la cumbre del G-7 celebrada en Apulia, Italia en junio de 2024, asistieron por invitación de Meloni, que presidía la reunión internacional, Zelenski, Milei, Lula da Silva y el Papa Francisco. Para la posteridad quedará la finezza de la italiana al excluir el derecho al aborto en el comunicado final de la Cumbre. Pero lo más sorprendente de esta política católica fue su respuesta al Papa, cuando, perplejo éste por el manejo y la soltura de la anfitriona entre tantos líderes mundiales, la preguntó: “Señora ¿Cómo lo hace?” Ella respondió: “Como lo hacemos siempre las mujeres, sin extravagancias, mandando sin que se note”. Sinatra tenía su fórmula: “A mi manera”. Meloni, tiene su modelo: la Cristiandad. Ojo, porque es mujer, es italiana, o sea, una gran política.
