Archivo por meses: mayo 2024

31 de mayo. La Visitación de la Virgen

«De sol fue su primavera, por saber decir un sí»…

Ante el plan del Creador sobre su vida, María en sabia humildad de criatura, ha respondido: «He aquí la esclava del Señor». Y su hondura de humildad se llena de caridad para con Dios y para con los demás. Y hace un largo camino para visitar y asistir a su pariente Santa Isabel. Y ésta le saluda: «Dichosa Tú porque has creído. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre». Y ante este saludo, flor de flores, la mujer Rena entre todas, sólo sabe responder: «Proclama mi alma la grandeza del Señor… Miró la pequeñez de su esclava».

San Lucas cuenta este episodio, inmediatamente posterior al de la Anunciación. El arcángel Gabriel ha dicho a María que sucederá lo inimaginable, y lo subraya citando al Génesis («¿acaso hay algo difícil, para Dios?») a propósito de otro nacimiento que nadie espera: «A pesar de su vejez, tu prima Isabel ha concebido un hijo».

Entonces la Virgen se pone en camino, va a toda prisa a la región montañosa de Judea (a tres días de caravana desde Nazaret) para visitar a Isabel, y al encontrarse con ella el Mesías, que Nuestra Señora lleva en su seno, recibe el primer homenaje alborozado del futuro Juan Bautista, que tampoco ha nacido aún.

Lope de Vega lo poetizó así, como cruce de signos luminosos que no se ven. Isabel saluda a la Virgen con palabras que luego han formado parte del Avemaría: «Bendita tú eres entre todas las mujeres…» Y María responde con un cántico de gozo y humildad; la misericordia de Dios ha hecho aquel prodigio por el que todas las generaciones la llamarán bienaventurada.

En el retablo del Prado, Fra Angélico pintó a las dos saludándose con emoción y gravedad, ante un horizonte de montañas que inunda una luz infinita.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Pascasio

Diácono de Roma, muere el año 520 muy admirado por su santidad y merece el elogio del Papa San Gregorio Magno.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

30 de mayo. San Fernando rey y Santa Juana de Arco (1199-1252 y 1412-1431)

El calendario reúne en este día a dos paradigmas del poder de la cruz: un monarca triunfal y conquistador, y la doncella guerrera condenada a muerte por unos obispos. El rey de Castilla y la buena lorenesa. Santos medievales que ciñeron espada y que en los combates de este mundo hicieron estrago entre el enemigo.

Ambos, tan diferentes, son las dos caras de la Historia vista por Dios: la serenidad del éxito y el fracaso humano hasta morir en la hoguera por hereje; la lucha contra los infieles y guerras enconadas entre cristianos. El soberano y la pastora analfabeta de Domremy, en tierras próximas, casi vecinas. Fernando, el rey santo de los castellanos y leoneses, que conquistó definitivamente buena parte de Andalucía, «no por nuestros merecimientos, sino por los de Cristo, cuyo caballero somos», duerme en una abarrocada y suntuosa capilla de la catedral sevillana. Y Juana, la Doncella de Orleáns, que se pierde en campañas estériles y confusas en las que acabó abandonándole la cobardía y la ingratitud de su señor, a quien había hecho coronar, pereciendo en el fuego y cuyas cenizas se entregaron al aire de Francia, de la que hoy es patrona.

Los dos, triunfo y derrota, gloria y frustración, logro visible y humo, grandeza y tragedia, guiados por un sentido humilde y poderoso del deber, forman parte de los misteriosos planes de Dios, interpretando dos papeles aparentemente antagónicos de la santidad que se completan en el reverso de la Historia, más allá de lo que vemos, según la sabiduría de la Providencia.

San Fernando

Rey de Castilla y León, llamado «el Santo» por la excelencia de sus virtudes. Libera de los sarracenos Baeza, Córdoba, Jaén, Murcia y Sevilla; en frase suya, «no por nuestros merecimientos, sino por los de Cristo, cuyo caballeros somos; y por los ruegos de Santa María, cuyo siervo nos somos; y por los merecimientos de Santiago, cuyo alférez nos somos y cuya enseña traemos y que nos ayudó siempre a vencer».

Sabe atender los consejos de los hombres mejores, como el almirante Ramón Bonifaz y al arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada. Alza catedrales góticas, al modo de sus oraciones tensas hacia el cielo, en Burgos, Toledo, León, Osma y Palencia. Lleva siempre consigo una imagen de la Virgen a cuyos pies en Oña había sido ofrecido de niño durante una gravísima enfermedad, por su madre, doña Berenguela; y a la Virgen entroniza en Sevilla y Andalucía para que sean la «tierra de María Santísima». 

Cuando preparaba una expedición la norte de Africa se siente enfermo de muerte. Y se dispone; confesando sus faltas; recibiendo de rodillas el Viático, con el crucifijo en la mano y una soga penitencial al cuello; y pidiendo perdón a todos. A su hijo Alfonso el Sabio, le repite: «trabaja por ser bueno y hacer el bien». Y este 30 de mayo de 1252 con la antorcha encendida en la mano como su fe vigilante, desgrana la oración final de sus 54 años: «Señor, te doy gracias; te entrego el reino que me diste, con aquel aprovechamiento que yo en él pude hacer; y te ofrezco mi alma para que la recibas en la compañía de tus siervos». 

Santa Juana de Arco

El ejemplo de Juana de Arco perdura en Francia, festejada hoy como patrona, por aquel su valor para cumplir la misión de su vida: «Iré, aunque hayan de gastarse mis piernas hasta las rodillas». 

Santa Emelia

Madre ejemplar, creó con su esposos San Basilio, en Cesarea de Capadocia (Asia Menor), una familia auténticamente cristiana y feliz. Todos sus hijos llegaron a la Santidad: Basilio Magno, Gregorio Niseno y Pedro de Sebaste, tres lumbreras del episcopado, y la virgen Santa Macrina.

No les importa a Emelia y Basilio ser desterrados por Cristo hasta un desierto del Ponto, en tiempos de Galerio y Maximiano, y al regreso padecer quebranto de sus bienes; que es ya una gran herencia para los hijos, la virtud de sus padres.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

 

29 de mayo. San Pablo VI (1897-1978)

Giovanni María Montini fue el Papa del mundo. Elegido en 1963, tras la muerte de Juan XXIII, hasta 1978, decidió continuar con el Concilio Vaticano II, y agitar ese «nido de avispas», como él mismo le había dicho a su amigo Juan XXIII, realizando la gran síntesis entre mundo y evangelio, fe y cultura, evangelio y sociedad, persona y Dios, eso es tanto como decir que consiguió la cuadratura del círculo, la pirueta de la que sólo es capaz la fe.

Mundo es un concepto ambivalente en el vocabulario católico. Mundo es lo opuesto al cielo, es el exterior de las catedrales al que las gárgolas góticas vomitan el pecado, es el rebaño que ignora al pastor, el leviatán que vive en el fondo de los océanos. Pero es también el lugar al que Dios regala a su hijo, el hábito con el que el Creador ha decidido vestirse para darse a conocer.

Mundo es, para San Pablo VI, el hogar de María, a la que declaró «Madre de la Iglesia», madre del mundo, madre de todos. El mundo como cordón umbilical que alimenta al niño, a todos los niños a los que compuso un gran poema de la vida, la Humanae vitae. mundo es también una promesa de luz y salvación, de amor y esperanza.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Santos Félix y Voto

En el monasterio pirenaico de San Juan de la Peña, son recordados como los dos hermanos de la nobleza de Zaragoza, anacoretas fundadores de la vida monástica en aquel paisaje de riscos y caza mayor, apto para la soledad contemplativa vivida en el siglo VIII allí mismo por Juan de Atarés en su eremitorio de San Juan Bautista.

Santa Teodosia

Madre de familia mártir durante la persecución de Diocleciano en Cesarea de Palestina por su confesión de la fe y por haber sido madre de San Procopio, el ascético catequista y lector de la Iglesia de Jerusalén, nacido en Escitópolis. Las actas de su martirio recogen las palabras de este hijo valeroso ante el gobernador Flaviano: «No hay dioses; no hay más que un solo Dios, Creador de todas las cosas». Como concluyen las actas, en Teodosia, Procopio y los demás mártires de Cesarea, «Jesucristo reinó; a El honor y gloria por todos los siglos».

Santa Bona

En la Pisa del siglo XII destaca una joven virgen, Patrona de las azafatas italianas, Santa Bona, que peregrina a Tierra Santa y después durante treinta años dirige varias peregrinaciones a Roma y nueve a Santiago de Compostela, asistiendo siempre a todos en aquellos viajes de fe y penitencia. 

 Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Pregón de combate, despierta

Con pan y circo, los romanos fueron los primeros en producir en serie anestesia para la ciudadanía. Mientras el mundo avanzaba a trompicones entre guerras, pestes, hambre y muerte hubo hombres de fe que no se distrajeron ni arredraron. Con esfuerzo y perseverancia, embalsaron el saber y el conocimiento en monasterios. Siglos después, serían los manantiales de la civilización occidental. Cristiana. Son sinónimos.

A esta construcción cultural, el primer tajo se lo daría la Paz de Westfalia. Era el momento de la Reforma protestante: cuius regio, eius religio. Pero también el momento de la Contrarreforma católica. Se libró la primera batalla cultural de la Historia. Sutilmente, mediante la decoración de pórticos y paredes en templos y catedrales. Primer medio de comunicación social. España triunfa en esa batalla. El segundo corte a la concepción cristiana del mundo sería obra de la Revolución francesa. La guillotina, nunca mejor dicho, que con su siglo de las Luces, eclipsa a Dios y encumbra al hombre. Craso error. El resultado tarda en llegar, pero llega en el siglo XX: el super hombre ario y el homus sovieticus. El nuevo hombre destruye al hombre. Fascismo y comunismo, que proceden del mismo tronco: el totalitarismo. Propugna la hegemonía colectiva: el Estado, la raza o el partido. Cualquier excusa vale si anula la libertad y dignidad del hombre.

Por entonces, un comunista da una vuelta de tuerca al antiguo pan y circo. El atornillador es Gramsci. Innova en la maquinaria. No basta con entretener al hombre. Hay que penetrar en su conciencia. Lavar su cerebro con la educación que queremos, con la realidad que creamos, con la información que fabricamos. La información es poder. Aliados con la tecnología, el poder y la información son aún más poderosos. De sociedades totalitarias pasamos a una sociedad globalizada, uniforme, que a a base de desmemoria histórica, de ideología de género y del mito del cambio climático, trafican con mercancías de contrabando. Una sociedad de pensamiento único y de ética homogénea. Es como fundar una pseudoreligión o religión al revés expulsando ¿otra vez? a Dios de la vida pública. Es el tercer tajo a la única religión defensora del hombre frente a los enemigos del hombre. Enésimo intento sin éxito.

Parafraseando a Fukuyama, los nuevos bárbaros pretenden certificar el fin de la Historia y dominar la Humanidad al dictado. En este globalismo caben todos, menos aquella tradición que emergió hace dos mil años en Judea. No toleran ni respetan al que piensa diferente. Con su corrección política cancelarán a los rebeldes. En la nueva globalidad cabe, incluso, lo malo, porque se desdibujan las diferencias entre el bien y el mal. Todas las opiniones tienen el mismo valor. Todo vale: terrorismo, salvajismo, populismo, el deseo de este o aquel… El antojo del yo.

De todo esto y algo más, nos hablan tanto el libro de Alex Rosal, “Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida”, como el de Raúl Mayoral, «Pregón de combate para jóvenes de espíritu».  El autor del segundo escribió este tras el ejemplo del primero. Ambos, son libros de denuncia y esperanza. Denuncian todo un plan para crear, no un mundo mejor, sino un mundo igualitario, mediocre y sectario. Bajo el control de la tecnología. De esperanza, porque contienen todo un pregón de combate. ¡Despierta!

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28 de mayo. San Germán de París (496-576)

Debió de nacer en las cercanías de Autun, en la Borgoña, en el seno de una familia numerosa y complicada de la que estuvo a punto de ser mártir; su tío, que hacía vida eremítica, se lo llevó con él, y así vivieron en la soledad quince años; durante su santo aprendizaje, se interesó por el joven, el obispo de Autun, quien le hizo sacerdote para luego nombrarle abad de San Sinforiano.

La fama de sus virtudes y su lucha sin tregua contra la esclavitud y el paganismo atrajeron la atención del rey Childeberto, que le nombró obispo de París, y empiezan así sus esfuerzos por cristianizar las costumbres del soberano y de su corte. Las caridades de Germán no tienen límite. También hace milagros para salvar vidas apagando con sus oraciones el incendio de una casa, y al ver que los que no pueden pagar los impuestos llenan las cárceles, cae de rodillas ante las prisiones implorando al Cielo su libertad, y en seguida las puertas se abren solas. Por eso en su escudo hay cadenas y llamas.

Antes de morir octogenario, San Germán funda en las afueras de París una abadía dedicada a San Vicente, una de cuyas reliquias acababa de recibir de Zaragoza; allí será enterrado, y al iglesia aún perpetúa su nombre en la ciudad, que es también el de un barrio famoso en el mundo entero, Saint Germain-des-Prés.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

San Justo

Sabio y virtuoso obispo de Urgel, asiste al Concilio de obispos españoles celebrado en Toledo en el año 527. Como escritor eclesiástico fue muy estimada su glosa al Cantar de los Cantares. A su regreso de un Sínodo regional en Lérida, ya en su diócesis de Urgel, a la que había servido durante doce años, fallece santamente el 28 de mayo del año 546.

San Emilio

Encabeza el elenco de los mártires cristianos de la isla de Cerdeña, ya en tiempos de Nerón. Con él, dan su sangre por la fe de Cristo los mártires Félix, Príamo y Luciano.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

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27 de mayo. San Agustín de Canterbury (…- 605)

Esta es una de las fechas más inglesas del santoral. Se conmemoran dos figuras mayores de la primitiva Iglesia en las Islas británicas: el apóstol de Inglaterra y el monje que historió genialmente los orígenes del cristianismo entre los anglosajones. El principio de la fe y su memoria escrita.

En un mercado de esclavos, había llamado la atención de San Gregorio Magno, antes de ser Papa, un grupo especial de claro color: «Angli sunt», le dijeron. «Angeli fiant», añadió su corazón de apóstol («Anglos son, Angeles sean»). Y ya Papa envía en el año 596 para la evangelización de Inglaterra al sabio prior benedictino de la abadía de San Andrés en el Monte Celio romano, Agustín, para encabezar una expedición misionera de cuarenta monjes destinados, según el retruécano latino del pontífice a convertir a los «anglos» en «angelos». Tras desembarcar en Kent, abrazó la religión cristiana el rey Etelberto y muchos de su reino aceptan la buena nueva; siendo bautizados el día de Pentecostés del año 597, con gran alegría de Berta, esposa cristiana del rey y emparentada con Clodoveo.

Etelberto cede su palacio de Canterbury para la catedral, sede primada de Inglaterra y San Agustín, primero obispo de los ingleses con sede en Canterbury, funda otras dos sedes episcopales, Londres y Rochester, bautiza a miles de anglosajones hasta entonces paganos… y fracasa, quizá por ser muy romano y los bretones muy apegados a su tradición, en el intento de llegar a un acuerdo con la Iglesia bretona. Muere santamente en el año 607.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Hildeberto

Como obispo de Meaux, alza su ejemplo de cristianismo en el siglo VII hasta su muerte santa en el año 680.

San Bruno

Hijo del duque de Carintia, Conrado, perteneciente a la familia del emperador alemán,  Conrado II, renuncia al más brillante provenir para hacerse ejemplo de sacerdotes. A partir del año 1033 rige ls sede episcopal de Wurzburgo, hasta su muerte en una misión a Hungría, en mayo de 1045. Se hicieron célebres sus luminosos comentarios a las Escritutas.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

26 de mayo. San Felipe Neri (1515-1595)

Era de Florencia, hijo de un notario, y estaba destinado a heredar a un rico tendero tío suyo, pero aún veinteañero Felipe, atraído por la espiritualidad dominica y con el deseo de remediar toda miseria y de hacer que todos amen a Cristo, marchó a Roma, de donde ya no se iba a mover. Su gran ilusión era ser misionero, pero una voz le avisó: «Tus Indias están en Roma». A los treinta y seis años recibió las órdenes sagradas, afluyen los discípulos, que se reúnen en una especie de desván, el oratorio de San Girolamo della Caritá, habilitado para rezos, cánticos e instrucción religiosa.

Su apostolado es entre la juventud, marchando de grupo en grupo, siempre bien recibido, infundiendo pureza y virginidad, como expresión del más encendido amor a Dios, con sus melodías musicales, su amabilidad y su alegría clara y contagiosa. A los que sólo viven para el presente, les pregunta: «¿Y después?» Y en su oración personal repite: «Señor, no te fíes de mí». Para una acción más eficaz en lo sobrenatural, se ordena sacerdote a los 36 años. 

Años después, con lo más selecto de sus centros de juventud, Felipe funda su obra visible más perdurable, la Congregación del Oratorio, una obra compuesta de sacerdotes regulares, los oratorioanos, para vivir en comunidad sin votos especiales y que proseguirá su labor después de la muerte del fundador, a quien los papas quisieron hacerle obispo y cardenal, pero él no aceptó. Su ejemplo y sus milagros hacen que el pueblo le venere en vida. En Roma, le conocía todo el mundo, «Pippo buono», Felipe el Bueno, era el conversador más simpático y bromista del barrio de los peregrinos, su humor excéntrico y bondadoso era como un imán. De madrugada se dedicaba a una vida contemplativa, pasaba largas horas rezando en la catacumba de San Sebastián, y experimentando éxtasis, trepidaciones y reacciones cardíacas tan violentas que en una ocasión se le rompieron dos costillas, hecho comprobado en su autopsia.

San Felipe Neri será hasta que muera, el hombre más alegre de la ciudad, que se sirve del humor como arma de mortificación personal y como medio de sabotear las tentaciones del orgullo: la risa a costa de uno mismo que libera de la hinchazón vanidosa y atrae divertidamente a todos hacia Dios.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santa Mariana de Jesús

Dos Marianas de Jesús embalsaman los comienzos del siglo XVII.

Santa Mariana de Jesús de Paredes y Flores, «la Azucena de Quito», con su austera vida de virginidad en el mundo.

Y la Beata Mariana de Jesús Navarra de Guevara y Romero, «la Azucena de Madrid», con su penitencia en el convento de Nuestra Señora de la Merced.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

25 de mayo. Santa Magdalena Sofía Barat (1779-1865)

Borgoñona, hija de un rico propietario de viñedos, Magdalena Sofía se formó con dureza y rigor bajo la tutela de su hermano, el abate Louis Barat, quien le hizo adquirir una cultura y un temple que parecían desproporcionados con su situación y su época, pero que la forjaron como una mujer fuerte y llena de celo por las almas en medio de la convulsión revolucionaria que rodeó Francia y en la que vivió durante su juventud.

Su propósito era hacerse religiosa contemplativa e ingresar en un convento de carmelitas, pero el encuentro con el padre Joseph Varin, futuro jesuita, y otro carácter de hierro, como su hermano, hizo que se inclinara hacia otra vida diferente. En 1801, funda en Amiens las Damas del Sagrado Corazón de Jesús para la educación de las jóvenes.

Durante veintitrés años fue superiora de esta comunidad, fundando ciento once casas en toda Europa, y enfrentándose con todo tipo de disensiones internas, incomprensiones y persecuciones. Su respuesta fue siempre una cita del Evangelio: «Iesus autem tacebat» (Sin embargo, Jesús callaba). «Estas tres palabras son toda mi fuerza», solía decir. El silencio que une a la voluntad de Dios para ganar las grandes batallas. Poco antes del 25 de mayo, Santa Magdalena Sofía anunció: «El jueves vamos al cielo». Y así fue.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Santa María Magdalena de Pazzi

Ya en su primera adolescencia se consagra secretamente al Señor con el voto de virginidad. Y con dieciséis años deja el el palacio de su familia y se hace Religiosa del Carmelo.  Para reparar por las culpas de los pecadores María Magadalena une a su oración durísimas penitencias. «Padecer y no morir» será su lema. No morir para seguir más tiempo unida al Cristo redentor del Calvario. Tras dolorosísima enfermedad muere en Florencia a los 41 años, en 1607.

Santa Vicenta María

Después de sus primeros años en Cascante (Navarra), vive su primera juventud en Madrid. Simultanea sus estudios con la catequesis entre las chicas inmigrantes. A los veinte años, cuando se le llamaba al matrimonio, Vicenta María López y Vicuña practica en 1866 los Ejercicios Espirituales. No se casará, repite después, «ni con un rey ni con un santo». «Las chicas han triunfado». Porque dedicará su vida a la elevación cristiana de la juventud y de todo necesitado. Llega a fundar con ese fin la Congregación de Hijas de María Inmaculada. «Mis rosas para Jesús; mis espinas para mí; mi perfume para todos». Nacida el 22 de marzo de 1847, muere en Madrid el 26 de diciembre de 1890.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Beda el Venerable

Doctor de la Iglesia, fue un benedictino inglés de la Nortumbria, discípulo de San Benito Biscop, y tan sabio como humilde, autor de numerosas obras y que tuvo entre sus discípulos a celebridades como Rhabano Mauro, Alcuino y Juan Scoto. Antes de su muerte el año 735, se leían sus tratados y homilías en las iglesias, dándole el titulo de Venerable, con el que San Beda ha pasado a la posteridad.

Vivió en los monasterios de Wearmouth y Jarrow, y cuya existencia, como él mismo dice, no tiene historia. «Mis delicias han sido estudiar, enseñar y escribir», confiesa. La piedad, el afán de saber y el afán no menor de transmitirnos lo que sabe dan perfil humano a este remoto monje, gracias al cual conocemos a través de su Historia eclesiástica de los pueblos ingleses, a los antiguos cristianos de Inglaterra.

La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Gregorio VII

El célebre monje benedictino Hildebrando, que llegaría a Papa, era hijo de un pobre cabrero de Savona. Se atrevió a enfrentarse al emperador de Alemania, Enrique IV, y a otros reyes que pretendían avasallar y servirse de la Iglesia. Obligado a dejar Roma por el emperador, Gregorio VII muere el año 1085 en Salerno, repitiendo aquellas sus palabras: «He amado la justicia y odiado la iniquidad; por eso muero en el destierro».

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

 

 

 

24 de mayo. San Vicente de Lérins (…- 450)

Su singularidad estriba en haber sido un santo que se equivocó en materia teológica, pero se equivocó, todo hay que aclararlo, cuando lo que se discutía era aún una cuestión abierta, y sólo después de su muerte la Iglesia se pronunció en contra de su tesis.

Natural del Norte de Francia, Vicente fue una de las luminarias intelectuales del famoso monasterio de Lérins, fundado por San Honorato. Fue un gran sabio que se hizo religioso una vez ahuyentados los vientos de la vanidad y de la soberbia. Hombre docto en las Escrituras y con profundos conocimientos de las letras clásicas. Un temible polemista que se lanza al fragor de la discusión teológica, oponiéndose a San Agustín, con quien intercambia vehementes latines y complicados argumentos sobre el delicadísimo problema de armonizar gracia divina y libertad.

En la querella del semipelagianismo parece que San Vicente se inclinó por soluciones que más tarde el magisterio había de rechazar, pero ahí está en la lista de los santos, apaciguado por el amor de Dios, que está más allá de las polémicas de los teólogos.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

María Auxiliadora

La Virgen, como Auxilio de los cristianos, es diariamente invocada en las letanías y en la intimidad. Pero sobre todo en tiempos de grandes tribulaciones frente a los enemigos del cuerpo o del alma, en circunstancias de guerra o de ambiente corrompido. Bajo el título de María Auxiliadora fundó San Juan Bosco las instituciones salesianas.

San Juan de Prado

Misionero franciscano mártir, nacido en tierras de León. La Congregación de Propaganda Fide lo envía a Fez, donde tras dura cárcel, terminará quemado vivo el 24 de mayo de 1631.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

 

 

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23 de mayo. San Juan Bautista de Rossi (1698-1764)

Natural de Voltaggio, cerca de Génova, Juan Bautista fue cura en tiempos de Voltaire en la basílica de Santa María in Cosmedin, en Roma. Uno de esos lugares que en la ciudad eterna visitan inevitablemente los turistas con el popular mascarón de la Bocca della Veritá, que según se dice, muerde la mano a los mentirosos.

Se ocupaba de su ministerio sin brillantez y sin ruido, pero predicaba y confesaba en iglesias y conventos, en hospitales y cárceles, dedicando especial atención a los campesinos que frecuentaban los mercados de los alrededores, particularmente el antiguo foro.

Nadie se dio cuenta que convivía con un santo porque era todo sencillez, prestando humildemente un servicio espiritual, nada más. Lo cual no parece un motivo para pasar a la historia. Hizo lo que debía hacer sin llamar la atención, y sigue sin llamarla en medio de la barahúnda turística que acude a lo que fue su iglesia. A la muerte de San Juan Bautista de Rossi, sus bienes se reducían a unas pocas monedas de cobre, y ni la cama en que murió le pertenecía.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

San Desiderio de Langres

Durante el reinado de los emperadores Honorio y Teodosio, florecía en santidad el obispo de Langres, Desiderio. Al acercarse a su ciudad los vándalos, en aquella su irrupción que no terminaría hasta Vandalusía, San Desiderio da a manos de ellos la vida por sus oveja, pidiendo inútilmente a los invasores morir él solo por los demás.

San Florencio

Monje de Nursia con su abad San Eutiquio, merece por su santidad un cálido elogio del Papa San Gregorio Magno, en sus diálogos. Florencio  murió en 540 y Eutiquio  el 23 de mayo del año 547.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.