Archivo de la categoría: Hemeroteca

Hemeroteca

Quitavidas

En Así habló Zaratustra, Nietzsche elogia a “la muerte libre que viene a mí porque yo quiero”. Es el antojo del yo. Pero que a nadie se le antoje educar a sus hijos según sus convicciones. Vivimos una época en que los derechos humanos no se protegen con coherencia. Camuflados bajo sugerentes, pero contradictorias palabras, se inventan nuevos derechos: a morir dignamente o al suicidio asistido. La manipulación del lenguaje comenzó con aquella mercancía de contrabando de la calidad de vida ¿Quién decide lo que es calidad de vida? Sobre tan ambigua expresión se construye la farsa de que hay vidas que no merecen la pena vivirse. Así, existen la gran vida o la vida padre, una mala vida o estar enterrado uno en vida. Con clasificación tan vitalista, un postrado superviviente de Auschwitz hubiera recibido el tiro de gracia porque su vida no merecía la pena ser vivida.

Asegura el Gobierno socialcomunista que en España hay una gran demanda social por suicidarse de modo asistido. Incomprensible que la gente quiera irse prematuramente al otro barrio en los umbrales del paraíso comunista. Paradójico que un Gobierno se apresure a distribuir vacunas para defender vidas, mientras regula cómo extinguir la vida. Aprendices de camisas pardas echando los dados. Otra vez el hombre jugando a ser Dios. Luego, fingiéndose compungidos, ateos de salón se preguntarán ¿dónde estaba Dios cuándo sucedían hechos tan horribles? ¡Demonios! si lo habéis expulsado vosotros ocupando su lugar.

La sociedad va sucumbiendo ante las tácticas de las pequeñas, pero progresivas, concesiones al relativismo, un totalitarismo de seda. Decía San Juan Pablo II que es fácil sucumbir al “espejismo de la muerte dulce” porque nadie quiere el sufrimiento humano. Precisamente por ser humanos, sufrimos y morimos. Estos quitavidas se han empeñado en ofertar el don de la muerte dulce poniendo dulzura a la amargura de la vida y ayudando a morir dignamente. Otra farsa más. Morirse así no es morir con dignidad, sino de mala muerte. Frente a ¿la bolsa o la vida? del salteador de caminos, ahora un salteador legal da a elegir ¿la muerte dulce o la vida hecha unos zorros? o zorras, que uno ya no sabe qué género emplear. Ni eutanasia ni encarnizamiento terapéutico, que es la excusa para la eutanasia. La medicina paliativa será siempre mejor  remedio.

Legalizar la eutanasia no es solo suprimir una sanción legal. Es también articular  estructuras y procedimientos que la hagan fácil y segura para todos. Es armar el sistema sanitario contra la vida. Una legislación como esta no se aplicará únicamente a quienes deseen servirse de ella para morir. Bajo su vigencia, se corre el riesgo de que cualquier enfermo pueda “ser suicidado”. Y la muerte es el único asunto humano que no tiene vuelta atrás. Decía el genial González-Ruano que “el hombre muere solo cuando Dios se cansa de que viva”. Nadie elige nacer. Tampoco debe elegirse morir.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 3 de abril de 2021. https://www.elimparcial.es/noticia/220178/opinion/quitavidas.html

Echarse al monte

“Pepe, ¿no nos encontraremos a nadie?” pregunta con miramientos la esposa al marido, ambos progresistas, al cruzar la verja del colegio privado y católico al que acuden a matricular a sus hijos. Algo de furtivo y, a la vez, teatral e hipócrita sobresale en el espíritu progresista que, en el fondo, anhela vivir como un tío rico y de derechas. De ahí, su propensión a cogerse “perras” a la hora de acostarse pensando en lo bien que viven los capitalistas.

Cuando llega el ansiado día en que alcanza a disfrutar de un nivel de vida propio de un burgués, el progresista donde dije digo, digo Diego. De puertas adentro no le preocupa rebajar su ideal de modelo de sociedad. Pero de puertas afuera, se apresura a condenar a la inmensa mayoría social con la mediocridad gris del igualitarismo, advirtiendo de la maldad que se esconde tras las sociedades libres. Con el progresismo en el poder, la libertad dura lo que las rosas: una mañana.

Indigente en aportar soluciones, el progresismo siempre está presto a inventar problemas allí donde no los hay. Con su petulancia ideológica, acostumbra a tirar el dinero ajeno, velando por su comodidad y seguridad por encima de la justicia, y por su bien privado por encima del bien común. En España, cada cierto tiempo el progresismo, con su partidismo miope, cicatero y trasnochado, sale de excursión por lo Cerros de Ubeda. Se echa al monte y pone el caserón patrio patas arriba levantando una polvareda de sectarismo, anticlericalismo y revanchismo. Otra vez fuera de sitio, otra vez fuera de sí. Ahora le ha dado por la matraca del hombre nuevo, que no tiene nada de nuevo, sino que supone un paso más hacia el pasado. Ya Napoleón exigía suprimir la tutela de la Iglesia sobre la enseñanza, para sustituirla por la intervención del Estado laico, nada neutral, tampoco imparcial, que pretendía imponer un dominio sutil pero brutal sobre la infancia y la juventud. Ese pretendido hombre nuevo fue proclamado por Fichte en su “Discurso a la nación alemana”, proyectado por los nazis con sus Hitlerjugend  e implantado por Mao Tse Tung a través de su revolución cultural, imitada por los dirigentes separatistas antiespañoles.

En todos los casos de estatificación de la enseñanza, el denominador común ha sido la anulación del derecho de los padres  a educar a sus hijos. Arrebatarles la autoridad para que sea detentada por el Estado, quebrando la figura del padre, de la familia y, por supuesto, de la Iglesia, que es a la vez, madre y familia. Otra vez el progresismo erigiendo la figura del Estado docente para modelar a nuestros hijos con el objetivo, no de enseñar, sino de adoctrinar. No de hacer ciudadanos más cultos o más sabios, sino, como decía Marcel Clèment, “rehacer la sociedad con millares de amnésicos borrando la memoria de la humanidad y destruyendo la herencia intelectual ”. Con todo, el peligro mayor es la indiferencia colectiva.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 22 de noviembre de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/219152/opinion/echarse-al-monte.html

Empresarios

Tocado, esperemos que no hundido, saldrá el sector empresarial de esta trágica pandemia. A las bajas producidas en sus filas por el letal virus, hay que sumar cuantiosas bajas en el Registro mercantil por la drástica paralización de la economía. Malas noticias para España al restar potencia a un extraordinario motor de creación de empleo y riqueza. Y pésimos augurios al hablar el irresponsable Iglesias de nacionalización de la actividad económica.

Históricamente, empresario y hombre de negocios nunca gozaron de buena prensa ante la izquierda. Desde su oprimida visión manchesteriana, el comunismo siempre los señaló para sentarlos en el banquillo de los acusados. En un libro escolar de la Rumanía comunista, bajo el epígrafe “Cómo trabajaban antes los obreros”, se proponía a los alumnos un ejercicio de redacción en el que desarrollar el siguiente esquema: Un obrero es aplastado por una viga que le cae encima. El patrono, mientras fuma un cigarro, dice: “¡Diablo! ¡Se fastidió la viga! Posiblemente haya crueles empresarios, igual que crueles ingenieros, médicos, abogados o funcionarios. La experiencia también demuestra que un comisario del pueblo (gerente estatal, eufemísticamente hablando), resultaba mil veces más duro que un patrono. Por no remontarnos a la cúspide de la terrorífica nomenclatura soviética sobre la que Nikita Kruschev contaba que cuando Stalin nos llamaba a su despacho no sabíamos si saldríamos de allí con vida.

El propietario particular, hoy autónomo, también fue perseguido por el comunismo, para quien la producción a pequeña escala engendraba burguesía y capitalismo. De ahí, su aversión hacia los pequeños negocios y su pretensión de exterminio del comercio minorista, ya que una economía planificada era, según sus disparatadas consignas, una forma superior de economía popular al estatificar industrias y comercio. Nuevamente, la práctica evidenció que el intervencionismo y la escasez son inseparables, mientras que la libertad es indicio claro de abundancia.

La socialdemocracia, en su versión más sectaria y de visión raquítica, tampoco considera a la iniciativa privada una fuente de progreso para la nación. Partidaria del dirigismo frente a la libertad económica, coexiste pero no convive armónicamente con los empresarios despreciando de modo obsesivo el principio básico para la prosperidad económica: es mejor aumentar la producción que distribuir la renta. El igualitarismo siempre ha sido la peor enfermedad socialdemócrata, a pesar de que un socialista como el francés Marcel Sembat dijera en 1914 que equiparar las fortunas por medio de impuestos equivaldría a intentar allanar el Mont Blanc con una apisonadora.

No resulta extraño que desde el Gobierno se insista puerilmente en una impertinente contraposición entre trabajadores y empresarios. Consecuencia de esa incoherencia de la vieja escuela progresista consistente en pedir unidad a todo una nación y promover nefastos antagonismos entre ideologías, clases y territorios. Cuando Sánchez invoca el Plan Marshall o los Pactos de La Moncloa, aún suponiendo que hable con la buena fe de un maestro de escuela, cabe preguntarse, no si sabe en qué consistieron aquellas iniciativas, sino si su vicepresidente Iglesias lo sabe.  

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 5 de abril de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/211808/empresarios.html

Café

El CAFÉ lo inventó la Falange como contraseña entre los suyos: Camarada Arriba Falange Española. Lo mismo el café es facha, salvo que sea Marcilla o Saimaza. El café se empleó como arma política contra Winston Churchill por Lady Astor, primera mujer en ocupar escaño en la Cámara de los Comunes, y que, saturada por el mordaz lenguaje del dirigente británico, espetó a éste: Si usted fuera mi marido, le echaría veneno en el café. Con su ágil dialéctica, Churchill respondió: Señora, si usted fuera mi esposa, me lo bebería. Hay marcas cafeteras que son caramelos envenenados y no se quieren ni regalás. Marcilla y Saimaza circulan malditas por redes sociales como sinónimos de Sodoma y Gomorra, Bonny and Clyde o Hitler y Stalin. Un torpe directivo del grupo cafetero, independentista catalán en el fuero interno de las opiniones personales, ha certificado que los españoles somos fascistas. Churchill dijo que los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas. Los cafés echan humo, las cafeteras silban como locomotoras y el pobre directivo parece un hombre solo, cortado y manchado que acabará tostado. A Marcilla y Saimaza les ha salido un grano y no precisamente de café en las ventas y tendrán que torearlo. Libertad de expresión y libre mercado.

Muchas ideas que han conformado la Europa actual se pensaron y repensaron en las terrazas y a través de los ventanales de los cafés. Vargas Llosa tiene escrito que Europa es ante todo un café donde se escribe poesía, conspira y filosofa. El café de París, el de Viena, el Gerbeaud de Budapest, el irlandés, el Gijón. Coincidiendo con el nacimiento de éste, el separatismo comenzó a ser en España una enfermedad nacional. Tras cien años, continúa siéndolo, agravada por convulsiones golpistas provocadas, quizás, por la cafeína. Hay personas que tienen muy mal beber, otras muy mal café y las hay también con muy mala leche. Que los españoles somos fachas no es novedad. Empezamos siéndolo con los reyes godos y nos ratificamos en ello bajo el reinado de los Reyes Católicos, que sellaron la unidad de España con el yugo y las flechas, otro invento falangista. Fuimos fachas con orgullo al echar a los franceses de nuestro suelo. Continuamos siéndolo durante la II República, que vino porque Alfonso XIII se fue. Nuestro fascismo se refinó con la democracia, traída gracias al Rey Juan Carlos, sucesor de Franco, Adolfo Suárez, que vistió camisa azul, y Miguel Primo de Rivera, sobrino del fundador de la Falange. Sí, toda España es un facherío tal, que una ardilla puede ir de Barcelona a Cádiz saltando de brazo alzado en brazo alzado. A los españoles nos encanta montar el Belén en Navidad, salir de procesión en Semana Santa, ir a los toros en la feria, colgar la enseña nacional en el balcón, animar a nuestra Selección en el Mundial o leer el Marca o el As mientras nos tomamos un café, pero no de Marcilla ni Saimaza. ¿Cómo no vamos a ser fachas?

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 8 de abril de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/188486/opinion/cafe.html

Inés

Inés Arrimadas, la Agustina de Aragón al catalánico modo, nos decepcionó abandonando aquél cañón de sufragios con el que había tumbado al independentismo en Cataluña para cruzar el Ebro y hacer política en Madrid. En la ribera del Manzanares aspiraba a tener más cañones. Y aunque hoy es la jefa, sin embargo su partido parece casi en retirada y, por ahora, solo dispone de una escopetilla de feria, que algún susto que otro puede aún dar.    

Con estruendo Inés ha cruzado el Rubicón para adentrarse en territorio progresista minado de opacidad, sofismas y engaños, exclamando como Julio César “alea jacta est. Sigamos adelante hacia donde nos llaman las señales de los dioses y la iniquidad de los enemigos”. Sin embargo, Inés no es Hernán Cortés quemando sus naves; y si no la tranquiliza un sólido plan B, podría regresar del lado opaco de la coalición volviendo en sí tras catorce días febriles y estupefacientes, que son, según los expertos, suficientes para saberse infectada por el virus ideológico propagado desde Moncloa. Solo un Gobierno con mayoría absoluta de fiar podría prescindir alegre y confiadamente de un plan B. De lo contrario, debiera disponer de plan B, C o D, de dimisión. 

Hay personas que quedan satisfechas por verse con fama aunque sea infame. El templo de Diana en Efeso fue incendiado por Eróstrato, solo porque quiso hacer su nombre inmortal. Los de Efeso para castigarle ordenaron que nadie lo nombrase como autor del suceso, pero Teopompo lo hizo. Así, este incendiario pasó a la posteridad, como siglos después pasaría Goering, que prendió fuego al Reichstag, arrastrando también en la Historia el nombre de Van der Lubbe. Porque a río revuelto, ganancia de demagogos sin escrúpulos que especulan con la ingenuidad y la estupidez de la masa. Famosos por curar más que por prevenir, curanderos que, según Reegan, luego se enfadan cuando aparece un médico con un tratamiento que funciona.   

“No soy un dictador, solo he simplificado la democracia”, dijo Hitler tras convertir la República de Weimar en el Tercer Reich. Partidario de plebiscitos y ultimatúms, acumuló tanto poder porque nadie le paró los pies a su debido tiempo. En 1938, ni Chamberlain ni Daladier quisieron prevenir en Munich. Sería un año más tarde, cuando Churchill y De Gaulle se vieron obligados a curar. Los primeros anhelaban la paz y tuvieron la guerra, luego ganada por los segundos. En 1958, De Gaulle daría a elegir entre él o el caos. Ante el caos del mando único, Inés ha preferido salvar vidas. Para más tarde salvar haciendas. Pero corremos el riesgo de que por salvar vidas y haciendas se nos hunda la libertad, y se nos ahogue la verdad. La gente está harta de oír siempre los mismos embustes sabiendo que la verdad no la van a escuchar. Ojalá que Inés vuelva para defender la libertad con aquel cañón con el que derrotó a la mentira y al totalitarismo. Porque nos hará falta.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 10 de mayo de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/212929/opinion/ines.html

El chalé y la chalesa

Gracias a la economía de libre mercado y la democracia, Pablo Iglesias e Irene Montero han pasado de vivir en una frágil tienda de campaña en Sol a un chalet de ensueño en Galapagar, nueva tierra prometida como lo fue Torrevieja para tantas parejas concursantes y concursantas del Un dos tres. La prosperidad de este matrimonio tan afortunado es la prosperidad de España. ¡Si Girón de Velasco y Pepe Solís levantaran la cabeza! ¡Ni un español sin pan ni un hogar sin lumbre! Su veloz progreso es el de tantos matrimonios de bien que, diciendo adiós a la dura y desagradable crisis económica, disfrutan de una merecida promoción social y se reencuentran con la hipoteca y el hipoteco accediendo a una espaciosa casa provista de piscina y piscino con que combatir el calor del verano y la calora de la verana. Atrás quedaron las impertinentes estrecheces económicas que impedían el florecimiento de las familias y el ensanchamiento de los hogares.

Iglesias confiesa que la adquisición de la maravillosa morada (y morado) no se ha hecho con fines especulativos. Ramón Espinar, el inmobiliario, ha agradecido lección tan impagable. Montero, esperanzada y jubilosa, dice iniciar un fascinante proyecto de vida y de familia. España entera desea fervorosamente que este joven y podélico matrimonio rebose de retoños y retoñas el nuevo hogar, infundiendo en aquéllos y aquéllas el sentido de la vida familiar y el cultivo de las virtudes hogareñas, y proporcionando a la madre patria fieles contribuyentes y esmerados cotizantes a las arcas públicas. En este negociado, Monedero prestará asesoramiento como fuente de cotización a la Seguridad Social. Los españoles esperan que con su instinto revolucionario y básico, Pablo e Irene logren dar un vuelco a nuestras raquíticas tasas de natalidad. Además de su conversión al capitalismo y a la democracia, la pareja y el parejo querrán que sus hijos reciban la clase de religión en lugar de instrucción sexual. Que los niños aprendan cómo fue creado el primer hombre, antes de saber a edad temprana la forma en que se hizo el segundo.

Los que llevaban el comité no sé cómo lo harían, pero yo me peleaba cada día con ellos reprochándoles que había un burgués y os habéis puesto siete. Testimonios como este, de un trabajador durante la guerra civil española, en el fragor de la revolución del movimiento obrero, definen ese rasgo tan habitual en los políticos de la izquierda: la incoherencia, ese arte de decir o hacer hoy una cosa y mañana la contraria. El peor enemigo de un comunista es la hemeroteca. Pablo Iglesias censuró en su día a un ministro del Gobierno de España por haberse comprado una vivienda de 600.000 euros y euras. Hoy él ya tiene por el mismo dinero una casa y un caso; un chalé y una chalesa. Donde había un burgués, ahora hay dos más. Y más niños. Y vio Dios que eso era bueno.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de mayo de 2018.  https://www.elimparcial.es/noticia/189867/opinion/el-chale-y-la-chalesa.html

Fuente gráfica: El Español.

Una derecha sin complejos

La Izquierda, con su buena fe utópica, está debilitando progresivamente el capital social o moral de la sociedad y la Derecha no acierta a ejercer su responsabilidad de ser contrapeso ante esa merma. Es el diagnóstico del profesor Badenas, que en tiempos de polarización política sostiene que el verdadero progreso social necesita de la Derecha y la Izquierda. Ambas posiciones antagónicas son complementarias. El libro pretende ser una contribución al equilibrio entre ellas, proponiendo que los conservadores actúen orgullosos de sus ideas y sin complejos, y los izquierdistas purguen su presumido complejo de superioridad moral y alcancen a entender que, como ellos, los derechistas son necesarios.

La obra contiene un tratamiento detallado sobre conceptos como ideología y moral, capital social o moral y corrección política, claves para entender el diagnóstico y la terapia formulados. Detrás de cualquier ideología no hay intereses económicos, ni clase social, ni religión, sino un sistema de valores morales. Existe una moral de Derechas y otra de Izquierdas. Badenas recurre a dos profesores universitarios: Lakoff, de Stanford, en su obra Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores, y Haidt, de Princeton con La mente recta. Del primero, toma la clasificación de los dos modelos morales: el del padre estricto, propio de la moral derechista, y el del progenitor atento alineado con la moral izquierdista. Pero no todos los ciudadanos tienen ideologías coherentes, sino que alternan ambos modelos, surgiendo así posiciones políticas denominadas biconceptuales o terceristas, como Blair y Cameron en Reino Unido o Rajoy y Rivera en España. Del pensamiento de Haidt, destaca el carácter cegador de las ideologías: “La ideología ata y ciega”. El propio Haidt afirma que la moral conservadora es más compleja al apoyarse en más fundamentos que la llamada progresista, sin que esto signifique que una sea mejor o superior a la otra. La nación es la base sobre la que la moral derechista construye su capital moral. Y si la Derecha habla de nación, la Izquierda, alérgica a la identidad nacional, prefiere hablar de Estado. El capital moral facilita la confianza y cohesión entre los miembros de la comunidad, haciendo que los individuos sientan orgullo de compartir un mismo capital moral.  

Hoy la ideología dominante que inunda todo tipo de relaciones es la corrección política, que ata y ciega a todos, tanto a izquierdistas como a derechistas. Sin embargo, en ella la Izquierda se mueve como pez en el agua, mientras que la Derecha parece un salmón nadando contracorriente. Esta especie de religión laica es un invento filomarxista creado en algunas Universidades de EEUU. Reedita la vieja dialéctica de la lucha de clases solo que sin burgueses ni proletarios, partiendo de una narrativa colectiva de víctimas y culpables y fabricando presunciones que pasan por encima de la casuística individual. Para la corrección política no hay personas sino categorías sociales. Según Badenas, estamos ante uno de los mayores quebraderos de cabeza que hoy sufre la Derecha porque mediante la corrección política la Izquierda pone el tablero y las reglas del juego y establece los límites del debate ideológico y social. Y la Derecha, aquietada y en desventaja, no tiene mas remedio que rehuir aquellos temas afectados por la moral ideológica dominante y camuflar vergonzosamente su propia ideología derechista bajo la apariencia de moderación mediante circunloquios procedentes de la corrección política. No le queda otro recurso dialéctico que hablar de economía, dejando a la Izquierda que moldee la sociedad a su antojo. El resultado es el complejo de inferioridad de la Derecha.

Apunta el autor otras causas de la debilidad de los conservadores: La anulación de la derecha democrática anterior a la guerra a causa de la dictadura de Franco, y la desideologización de los derechistas, siendo el Gobierno de Rajoy un ejemplo de ello. Para Badenas, la Derecha tiene dos caminos: Seguir como hasta ahora acomodando su discurso a la corrección política o empezar a arrojar lastre y plantear un discurso fundado en la moral conservadora. Quizás, de momento, no tenga más remedio que compaginar ambos. Pero la actitud que adopte frente a la corrección política será determinante para su propia supervivencia en cuanto moral ideológica. Para que la Derecha consiga su rearme ideológico  y compita en igualdad de condiciones con la izquierda, necesita, de un lado, construir un discurso no sometido a la corrección política, y, de otro, dotarse de un instrumento parapolítico que sí tiene la izquierda: un entramado de organizaciones paralelas que, con cierto nivel de influencia y de subvención pública, sirvan de apoyo en el acceso al poder. Lo que Gustavo Bueno llamó Izquierdas indefinidas.

Entre líneas, Badenas insiste en que más prioritario que el debate político es el cultural, del que la Derecha lleva ausente años. Y es que una Derecha democrática, constitucionalista y sin complejos, no rehuyendo la confrontación intelectual, debiera desbrozar los campos de la cultura a fin de que germinen semillas que proporcionarán frutos políticos.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en El debate de hoy el 11 de agosto de 2020 sobre el libro La derecha, de Juan Manuel Badenas. https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/11/08/2020/una-derecha-sin-complejos/

La madre

En día como hoy, el de la Madre, también escribo sobre el presidente de este desgobierno; y no para acordarme de la suya, sino para demostrar la nula importancia que en su programa concede a las madres y a la maternidad. En el discurso de investidura del pasado 4 de enero ante el Congreso de los Diputados, teniendo ocasiones para hacerlo, Sánchez nunca empleó la palabra madre y en dos ocasiones pronunció maternidad. La omisión del concepto es deliberada: en la ideología progresista es tabú. Hace años que en los informes de la ONU prima el concepto mujer sobre el de madre. El feminismo radical bebe en fuentes onusianas.

La primera vez que Sánchez utiliza el término maternidad es en el marco de los permisos de paternidad y maternidad incurriendo en una redundancia: “Seguiremos impulsando la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles”. El sentido común convierte en superfluo afirmar que tales permisos entre hombre y mujer son iguales e intransferibles. Impulsar su equiparación presupone, más igualdad. Es impertinentemente reivindicativo y gramaticalmente limitado. Como inexistente idiomáticamente el concepto monomarental, por oposición a monoparental, que emplea Sánchez en su discurso como una imposición de Iglesias.   

El segundo uso de “maternidad” es en el ámbito de un derecho. Maternidad viene de madre; si hay madre es porque hay un hijo; si no hay hijo, no hay madre, sino mujer. Un Sánchez cegado por la ideología no repara en la incoherencia de este párrafo: “Garantizaremos los derechos sexuales y reproductivos para asegurar una maternidad libremente decidida, mediante políticas activas de educación y prevención de embarazos no deseados; mediante la facilitación del acceso a los últimos métodos anticonceptivos, a la anticoncepción de urgencia y a la interrupción voluntaria del embarazo de todas las mujeres”. No hay maternidad cuando se previenen embarazos no deseados, se accede a métodos anticonceptivos o anticoncepción de urgencia o se interrumpe voluntariamente el embarazo. En tales supuestos no hay alumbramiento, no hay hijo y, en consecuencia, tampoco hay madre. ¿Cómo puede asegurarse un derecho a una maternidad libremente decidida si se coadyuva para que la mujer no alcance la condición de madre? La única referencia de Sánchez a las mujeres que sí desean ser madres es al garantizar tratamientos de reproducción asistida por el Sistema Nacional de Salud.  En cambio, olvida a aquellas mujeres que deseando continuar su embarazo no dispongan de medios económicos para mantener a su hijo. Que Sánchez no es partidario de políticas de fomento de la natalidad se comprueba al abordar el reto demográfico en las zonas rurales. Si la demografía en su vertiente natural es la relación entre nacimientos y defunciones, sorprende que entre las medidas para combatir la despoblación del campo ninguna fomente la natalidad.  

La madre de un vicepresidente de los EEUU declaró un día a la prensa: “He tenido cinco hijos. Tres de ellos trabajan. Dos no hacen nada. Uno de éstos está enfermo; el otro es vicepresidente de los EEUU”. ¿En qué perfil encajaría Sánchez?

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 3 de mayo de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/212702/la-madre.html

Corrección

Para corregir la peligrosa deriva de este mundo, que tacha de racistas a Colón y Churchill, debe corregirse antes ese nefasto vicio de la corrección política. Quien sacó de la Prehistoria a todo un Nuevo Mundo y lo entregó a la Historia, y quien resistió junto a su pueblo las embestidas de la Luftwaffe al mando del mayor racista de todos los tiempos, son mancillados por la ignorante turba del odio y la barbarie.

El cambio climático es a la Tierra lo que la corrección política a la mente humana: una tara. Los sacristanes de esta pseudoreligión imponen un serio correctivo a una de las obras de arte cinematográfico más legendarias: Lo que el viento se llevó. Ambientada en una época en la que la esclavitud era algo cotidiano, la cinta es estigmatizada como racista y será revisada. Inquieta pensar los disparates que esos fanáticos de Hollywood puedan hacer contra otras maravillas del cine. Igual les da por ponerle voz al hermano mudo de los Marx. Mayor alboroto entonces en El Camarote, al que según González, cada día se va pareciendo más este Gobierno de coalición. Con varios Marx en el Consejo de Ministros.  

Defendiendo los colores del Barça, Cruyff llamó “indio” al “Chupete” Guerini, delantero argentino que militaba en el Málaga. El azulgrana era hijo de un panadero de Amsterdam y, parafraseando a Rubén Darío, fue un futbolista de mucha miga. “Escritor de mucha miga”, dedicó con algo de burla el poeta nicaragüense a Pío Baroja cuando éste regentaba Viena Capellanes, la panadería-repostería de su tío. El aludido respondió al centroamericano con un dardo envenenado: “Los hay que tras cruzar el charco aún siguen con plumas en la cabeza”. Baroja y Cruyff coincidieron en el calificativo. En cambio, fue muy querido en España el colchonero de tez morena y origen marroquí, Ben Barek, la perla del viejo Metropolitano. El y Carlsson, compañero de equipo, sueco, rubio y bajito, como Almeida, aportaron diversidad al once rojiblanco, igual que la cuota de Podemos en la CNMC, pero ayuna de conocimientos sobre competencia. Aquellos, por el contrario, se hinchaban a competir y golear.  

Desgraciadamente, en el fútbol se han prodigado los insultos raciales. Desde aquél “negraco” de Jesús Gil al colombiano del Atleti “Tren” Valencia, hasta el reciente “negro” dirigido contra el león bilbaíno Iñaki Wiliams, pasando por el reiterado “mono” contra el merengue Roberto Carlos, se evidencia que hay cafres en todas las aficiones, ideologías, religiones y sexos. Pero quiebra la civilización cuando el racismo se institucionaliza en regímenes como el nazismo o el apartheid, o se encarna en dirigentes como Arana, ayer, o Torra, hoy. En estos casos, la corrección política no corrige y desembocamos en la dictadura progresista del pensamiento único. Más que corrección política, el mundo necesita corrección ética. Con ella seríamos no sólo más honrados, también más libres. La política sin la moral es la jungla.  

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 14 de junio de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/214088/opinion/correccion.html

Fuente gráfica: Libertad Digital.

Paz de ETA

El muro de Berlín no cayó; fue derribado por la libertad. ETA no dejó de matar; fue desarticulada por el Estado de Derecho y deslegitimada por la esperanza, generosidad, constancia, sacrificio, disciplina y cooperación de las víctimas. Sin arrepentimiento de los verdugos no habrá paz porque no hay paz sin justicia. No hay paz si sobre ella se prolonga el rencor de la lucha (Alsasua). No hay paz sin desarme psicológico e ideológico. No se oyen disparos ni explosiones, pero sí voces con resentimiento de quienes jalearon a los pistoleros. El funesto nacionalismo separatista y excluyente pervive incompatible con democracia y libertad.

Que prosiga la acción de la Justicia. Con memoria histórica ochenta años atrás ¿cómo olvidarnos de crímenes de hace cuarenta? Faltan aún procesos judiciales en los que juzgar y sentenciar al terrorismo de ETA. Y faltan delincuentes etarras que cumplan sus condenas. Lo contrario es injusticia e infamia. Como infamantes son la manipulación del lenguaje, el falso pacifismo y el buenismo de los corifeos del terror. Con palabras se inventa un sistema dice Mefistófeles a Fausto. Con sistemática perversión algunos pretenden con buenas palabras disfrazar malas acciones continuando la extensión del mal. Bajo un pacifismo blandengue, recostado en claudicaciones, late el desorden y la injusticia, nunca la verdadera paz.

Con sus desquiciados y acomodaticios dogmas, los criminales de ETA pretenden quebrantar el valladar moral de una civilización. Debemos practicar el análisis minucioso y la crítica implacable ante esa maliciosa y nauseabunda escuela de frivolidad trivial en que se han convertido. Falsos maestros, otrora asesinos, hoy francotiradores agazapados en las trincheras del odio que, desdibujando límites y diferencias patentes, pretenden adoctrinar a una confiada o atemorizada ciudadanía mediante una destructora desviación de los criterios sobre el bien y el mal. Siempre habrá ingenuos proclives a ceder ante la serpiente etarra que se disfraza de paloma de la paz. Y qué decir de esos prelados que todavía creen posible repartir a medias el rancho separatista y el credo católico. Cesen en su desorientación perturbadora de almas con sus sinuosos errores, sus herejías larvadas y su falta de vida profunda. Intégrense en una Iglesia como escuela de santidad. Porque más hacen por el mundo los que oran que los que pelean.

Nacionalismo y populismo, dos virus que aquejaron a Europa en el siglo XX, dos caras de la misma moneda, el totalitarismo, que desgraciadamente vuelve a emerger entre los europeos. En España padecemos a ambos. Dos males que se han apareado para enaltecer otra superchería más de la agonizante banda asesina con esa superficialidad insoportable a que nos tienen acostumbrados: Paz por presos a la calle. La resistencia a tiempo ante quienes pretenden comprar la paz efímera de un día, hipotecando la de los años venideros, es la mejor manera de asegurar la paz justa. Estamos con las víctimas: No deseamos la paz ni aún a costa de la justicia. Porque para defender la civilización no se puede ser profundamente incivilizado.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 6 de mayo de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/189415/opinion/paz-de-eta.html

Fuente grafica: El Confidencial.