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Batallar frente a la imposición cultural y política de esta época

Esta entrevista se realiza unos días antes del triunfo electoral del
norteamericano Donald Trump, un resultado que, según muchos
analistas, tiene bastante que ver con lo que Raúl Mayoral (Talavera
de la Reina, Toledo, 1966) aborda en su libro: la batalla cultural.
Frente a una sociedad manejada por propuestas demenciales,
identidades falsas y un totalitarismo vestido de terciopelo, millones de
electores allí han decidido elegir una alternativa a la locura en la que
se ha sumido no sólo EEUU sino gran parte del mundo occidental.
Si a los que plantan cara ante esto se les tilda de ultraconservadores
y reaccionarios, solo hay que ver las reacciones (salvajes) que los derrotados están mostrando en los medios y redes sociales. No conciben desde su cosmovisión totalitaria la disidencia a sus
discursos ni, por supuesto, que la discrepancia se traduzca en
acción.

Lo que Mayoral hace con su libro es precisamente una llamada para
actuar. Ofrece argumentos para que puedan ser utilizados, no sin
antes contextualizar esta ola de demencia e imposición. Y lo más
importante es que recuerda a los católicos como él que poseen
desde hace miles de años el arma pacífica más poderosa: el propio
catolicismo y la doctrina social de la Iglesia.
– Usted realiza un diagnóstico ya conocido y abordado por otros
autores que no está de más recordar, pero ¿qué hay de novedad
en este ‘Pregón de combate’?
– Yo diría que es un tema muy manido el de la batalla cultural porque
los católicos siempre han dado esa batalla, aunque hay que decir que
hay un momento en que el cristiano no la da y es el primer caso de
corrección política, que es cuando Simón Pedro , antes de que cante
el gallo, niega tres veces al Maestro galileo. Ese es el primer caso de
corrección política que se conoce en la historia. Es el primer caso y el
único en donde la iglesia, o el cristiano, no da la batalla cultural,
porque a partir de ahí el cristianismo no calló. La novedad que yo
incluyo en este libro, quizás sea la manera en cómo aporto un halo
de esperanza para poder plantar cara a esta cultura irracional, este
mundo convulso en el que estamos. Yo sostengo que lo primero que
debemos hacer los cristianos, pero también cualquier persona
amante de la libertad, aunque no sea creyente, es tener la convicción
de que estamos en una contienda ideológica. No convoco a un grupo
de camorristas para pelear sino a luchadores de ideas por así decirlo,
soldados que tienen que debatir.
Entonces lo primero que hay que hacer es tener la convicción de que
estamos en una batalla cultural. Dicen los militares que el primer
requisito para ganar una guerra es saber que estamos en una guerra.
El segundo requisito, utilizando la frase de San Juan Pablo II, es que
no debemos tener miedo, y a partir de ahí lo que debemos de hacer
es formarnos, porque el gran problema que tenemos los católicos en
España es la falta de formación, y es incomprensible porque
atesoramos un depósito de sabiduría que nos da respuesta a cómo afrontar los desafíos en los que estamos inmersos, que es la doctrina
social de la iglesia. La doctrina social de la iglesia, como digo, es
capaz de orientarnos para dar la solución que buscamos, la brújula,
esa guía que necesitamos para dirigirnos, para movernos en este
mundo, en nuestro GPS, por así decirlo. Y luego tenemos que ser
coherentes con nuestra fe, porque claro, es muy fácil ser católico en
nuestros hogares, en las parroquias, incluso en los colegios católicos
a donde llevamos a nuestros hijos, pero es muy difícil ser católico
cuando uno sale ahí a la plaza pública y se tiene que confrontar con
quien no piensa como nosotros y además está dispuesto a hacernos
callar, a imponernos silencio o a imponernos otra cosmovisión del
mundo diferente a la nuestra. Por lo tanto, es necesaria la
coherencia. Tenemos un deber de coherencia y de conciencia.
Y luego tenemos derechos, el derecho a la libertad, y porque
tenemos derecho a la libertad tenemos también la responsabilidad de
participar en la vida pública, de comprometernos en la vida pública y
de dialogar con aquellos que no piensan como nosotros. Si hacemos
eso, si somos coherentes, empezaremos a ser ejemplares y si somos
ejemplares empezaremos a ser influyentes, porque de eso se trata.
El católico tiene que ser influyente en la vida pública, no solamente
en la política o en la cultura, también en los medios de comunicación,
en la economía, en la diplomacia, hasta en los deportes. Decía
Benedicto XVI que el católico tiene que estar presente hasta en el
deporte, y ahora hemos tenido en estos últimos meses a un
seleccionador nacional de fútbol que ha manifestado públicamente su
fe católica, o hemos tenido recientemente a un campeón como es
Topuria, que ha dado las gracias al Señor por el triunfo que ha tenido.
– En el mapa de operaciones que traza en el libro, en ese campo
de batalla, están la política, la economía y la cultura, además de
los medios de comunicación. ¿Actúan todos ellos como vasos
comunicantes?
– Sí. Vamos a ver, la batalla es sobre todo en el mundo de los medios
de comunicación y de la educación. Es curioso, yo hace unos días
daba una charla a universitarios de la Cardenal Herrera – CEU de
Valencia, y estaban presentes estudiantes de Periodismo, de
Comunicación Audiovisual, de Marketing, Publicidad y hasta de
Magisterio. Y empezaba mi intervención diciendo que qué curioso
que todos, cuando terminen la carrera y tengan ya el acceso a la profesión van a utilizar la palabra. Y les prevenía de que hoy día el
lenguaje está siendo objeto de deformación, de manipulación, de
tergiversación, de corrupción. La palabra ya no significa lo que
siempre ha significado y por eso hay que tener cuidado. Les
mencionaba una frase de Stalin que decía que de todos los
monopolios de los que disfruta el Estado, el más importante es el
monopolio sobre la definición de las palabras. Y decía Stalin que el
arma esencial para la política era el diccionario. Con eso ya está
dicho todo. ¿Son vasos comunicantes? Pues sí, porque al final en
política, en economía, en medios de comunicación, el lenguaje es
nuestro instrumento de comunicación. Y claro, si ese instrumento
está manipulado, entonces al final nos encontramos con una
manipulación informativa, con un control digital, con incluso una
ingeniería social. Todas esas áreas, por supuesto, están hilvanadas,
están interconectadas, pero donde se juega la batalla cultural
importante es en la educación, no en la política.
Jacques Julliard, un intelectual francés que falleció el año pasado,
escribió un libro en 2015 que se titulaba Se acabó la escuela. Él veía
con mucha tristeza la decadencia a la que habían conducido a la
escuela francesa la ideología y la pedagogía progresista. Él era un
hombre de izquierdas, pero decía que en materia de educación había
que ser conservador y de derechas. En ese libro cuenta que el
espacio donde se juega la sociedad del mañana no son unas
elecciones políticas sino la escuela. Ese es el espacio donde hay que
librar el combate por la defensa de la civilización.
– ¿La tecnología propicia el pensamiento único frente al crítico?
– Yo la llamo el gas paralizante. La dictadura del algoritmo nos
controla, nos distrae y nos enferma, sobre todo a ese sector juvenil
que empieza a tener problemas de salud mental, de ansiedad, de
depresiones. Gramsci es un poco el padre de todo a lo que nos
enfrentamos en esta batalla cultural. Y tiene una anécdota que suelo
contar. Cuando estaba en prisión en las cárceles del fascismo y
tenían los presos políticos un rato libre, les dejaban ojear los
periódicos, o ir a la biblioteca. Y se quejaba de que los activistas
políticos que estaban encerrados con él se iban derechos al periódico
deportivo, a La Gazzetta dello Sport. Y entonces les reprochaba que
si eran activistas políticos, no debían distraerse con el deporte o con
el fútbol, sino leer la columna de su ideólogo, la que hubiera escrito sobre cualquier cuestión de actualidad en aquella época. Creo que
ahí se da cuenta de cómo se pueden distraer a las masas y al final
Gramsci actúa siempre en dos campos, en los medios de
comunicación y la educación. Y siempre pensó que dominando esas
dos facetas se conseguiría cambiar la sociedad y destruir Occidente,
que era lo que pretendía.
– Memoria histórica, ideología de género y cambio climático. Las
tres doctrinas laicas indiscutibles.
– Los tres arietes que están intentando derribar los portones,
efectivamente.
– Dogmas de fe, de alguna manera.
– Pues claro. Es que como yo sostengo en el libro, con la ideología de
género se está alterando todo el sistema de procreación natural, se
están desordenando los sexos y se está dinamitando la familia.
Porque esa es la pieza a batir, la familia. Con la memoria histórica se
está cambiando el relato porque quien controla el pasado termina
controlando también el futuro. Y con el cambio climático, el mito del
cambio climático. Porque yo sostengo que la acción del hombre
sobre la naturaleza está provocando cambios en el calentamiento
global, pero no admito esas teorías catastrofistas y apocalípticas de
que se acaba el mundo, de que dentro de diez años no habrá
recursos naturales para la humanidad. En fin, eso es un negocio.
Sirve para enriquecer a unos cuantos y nos están atemorizando. Es
la teoría del rebaño. Estamos atemorizados, mientras unos pocos
son los que disfrutan realmente y además sacan pingües beneficios.
La teoría del cambio climático además persigue la creación de una
religión que yo llamo al revés porque se pretende sustituir a la
religión católica con una pseudo-religión, una falsa religión que
atribuye divinidad a la Tierra. Hay que hacer un culto sobre la diosa
Tierra y eso es una forma de paganismo como lo es también el
animalismo, con el que el hombre se equipara ya a los animales
incluso por debajo, porque vemos cómo se exige proteger las crías
de animales pero en cambio se admite ya destruir al feto humano. Es
realmente una religión al revés. Tienen ahí a sus apóstoles y tienen
sus liturgias.
Pero ese ha sido el devenir de la historia de la Iglesia católica
durante 2.000 años. Se ha intentado echarla abajo, expulsarla de la
pista. Hubo un imperio que al final cayó, y otro que sucumbió ante el
cristianismo. Uno es el imperio romano y el otro imperio que también
fue derribado fue el soviético. Pero sí es cierto que el enemigo de la
Iglesia siempre ha querido usurpar su lugar, ocupar su poder, su área
de influencia, para crear una religión con toda esa matraca del
hombre nuevo, del paraíso en la tierra.
– El comunismo es eso.
– El nacionalsocialismo también. Yo cuento en el libro que ese afán
mimético que tuvo, por ejemplo, la Revolución Francesa, la
Ilustración, con ese lema de libertad, igualdad y fraternidad, está
copiado del mensaje salvífico de Jesucristo. Pero es que además la
administración pública que surge de la Ilustración y de la Revolución
Francesa, para los que hemos estudiado Derecho sabemos que fue
una estructura de mando y de gestión que intentó copiar e imitar todo
el poder jerárquico de la Iglesia. El poder civil es una copia del poder
religioso. Luego vino la masonería, otro intento también de acabar
con la Iglesia católica. Y el nacionalsocialismo tiene una cosa
peculiar, y es que está además comprobado que las SS tenían una
estructura jerárquica copiada de la Compañía de Jesús. Siempre se
ha intentado imitar a la Iglesia.
– Ha dicho, y así lo aborda en el libro, que la familia es la pieza a
abatir. La figura del padre cada vez está más debilitada y sobre
todo, pocas familias puede haber si se prima el aborto, a lo que
hay que añadir el fomento de la eutanasia. Son paradigmas
impuestos no solo contra la familia sino contra la vida, en
definitiva.
– Vuelvo a hablar de Gramsci porque él se da cuenta de que la familia
es muy importante para los fieles católicos, la familia a imagen de la
familia de Nazaret. Él sostiene que a través de los medios de
comunicación ,a través de la educación, de la cultura, se puede
acabar con la familia. Toman el relevo la Escuela de Frankfurt cuando
sus miembros emigran a Estados Unidos . Curiosamente todos eran
un grupo de intelectuales de izquierdas, la mayoría de ellos
comunistas que huyen cuando Hitler llega al poder, pero no se exilian
a la Unión Soviética, sino a Estados Unidos, y allí encuentran
acomodo en algunas universidades americanas, principalmente en la
de Columbia, donde el claustro era mayoritariamente comunista.
Ellos aplican la teoría de Gramsci con el objetivo de destruir a la
familia a través de la cultura, la educación y los medios de
comunicación. El Mayo del 68 es la eclosión de todo aquello. El
movimiento woke que hay en Estados Unidos en la actualidad
proviene de ahí. La figura del padre se minimiza o ataca porque,
como me dijo una vez un sacerdote, destruyendo la figura del padre
lo que se pretende es destruir es la figura de Cristo. También afecta a
la mujer, a la maternidad en concreto. La mujer-madre tiene mala
prensa. De hecho, el otro día observaba en el Hospital Virgen del
Rocío de Sevilla que ya no hay planta de maternidad sino ‘Area de la
mujer’. Se ha cambiado el nombre. Por eso una vez más es el
lenguaje es tan importante como le decía antes. Por ejemplo, se
emplea el término ‘ reproducción’, propio del mundo animal. El ser
humano lo que ha utilizado siempre es la palabra ‘gestación’. Hasta
en ello hay ese intento de equipararnos con los animales. Respecto
al aborto y la eutanasia, están las leyes despenalizadoras, como yo
las llamo. Es curioso que ahora se habla también de ‘la muerte
dulce’. Son palabras o definiciones, como interrupción del embarazo,
que suenan bien.
Luego tenemos también la educación. En el apartado de ‘Nuestra
ciudadela’ que es la familia, la vida y la educación hablo de ella
porque le doy una importancia tremenda, como te he dicho antes. La
escuela es el campo donde nos jugamos la sociedad del mañana. A
las nuevas generaciones se les está adoctrinando. Se está
introduciendo la ideología de género, todo el tema de la memoria
histórica, toda la corrección política… En fin, la escuela ya no es lo
que fue. Ya no hay talento ni esfuerzo, todo es entretenimiento, todo
es juego. Porque el talento les resulta elitista. Es la pedagogía que yo llamo pedante. El padre Ayala, fundador de la Asociación Católica de
Propagandistas, en su famoso libro Formación de Selectos habla, en
los años 40, de una pedagogía a la que llama pedante, y yo retomo el
nombre y además reivindico ese adjetivo, porque es lo que está
sucediendo ahora. Al niño debe respetarse su personalidad, según
consideran, el libre desarrollo de su personalidad, que no puede ser
coartado por el profesor. Ni siquiera los padres tienen que impedir
ese libre desarrollo de la personalidad. Ha quebrado el principio de
autoridad, por supuesto en la familia, pero también en la escuela. El
orden, la disciplina y la obediencia son contradictorios a esa idea de
libertad. Todo eso es la pedagogía pedante, como decía el padre
Ayala, que va camino de destrozar la escuela, como ya lo dijo
Jacques Julliard, del que antes he mencionado su libro Se acabó la
escuela. Se acabó la escuela en Francia, y aquí en España vamos
por el mismo camino.

– Muchas voces críticas alertan sobre el suicidio de Europa .
¿Por qué Europa ha elegido este camino?
– Hay occidentales que no quieren a Occidente. El suicidio de
Occidente es un libro de Alicia Delibes. Tuve el honor de que me
presentara em libro en Madrid, en un acto junto con Esperanza
Aguirre, dos hercúleas pensadoras liberales y defensoras de la
libertad. Occidente es que ha perdido su identidad, ha perdido su
misión. Juan Pablo II tiene una frase: « Europa, vuelve a encontrarte,
sé tú misma», porque ya observaba hace 25 años que estábamos
abandonando los principios, los valores que hicieron fuerte a
Occidente. Son los principios de la libertad ,de la humanidad. Ahora
ya todo es relativo. Nos encontramos en una sociedad nihilista,
materialista, hedonista, donde todo vale. Es necesario un rearme
moral y la defensa de la libertad, que son los dos pilares de Europa con los que se ha exportado democracia y pensamiento a otros
continentes.
– Anima usted a la acción en coherencia con los principios
católicos y las convicciones. Dice además que la indiferencia y
el pesimismo no son actitudes cristianas.
– Sigue siendo el gran reto para el cristiano, y el católico en particular,
entrar en ese campo de batalla a pesar del precio que en muchas
ocasiones hay que pagar. Porque hay un precio que pagar,
efectivamente,y es dejar la comodidad, acabar con nuestros miedos.
El católico no entra en el combate cultural por falta de formación, por
ignorancia. En segundo lugar, por miedo y cobardía. Pero en tercer
lugar, y esto es peor, por indiferencia. La indiferencia no es cristiana.
Lo peor que puede tener un cristiano es ser indiferente a lo que está
ocurriendo a su alrededor, y a esa indiferencia se llega por dos vías:
por el pesimismo «Nada puede hacerse», y el escepticismo, «Nada
debe hacerse». Yo intento a través del libro, sobre todo, dar
argumentos a los jóvenes, darles cierto criterio para que tengan juicio
crítico y puedan enfrentarse a lo que hay a su alrededor, esta cultura
disparatada, este mundo irracional, porque principalmente los
jóvenes son los más expuestos a ese vapuleo, a ese zarandeo. Es
básico que al menos no caigan en la indiferencia. Uno puede tener
miedo, cobardía o ignorancia pero no caigamos en la indiferencia.

Entrevista realizada por Rafael González en el diario digital La Voz de Córdoba el 10 de noviembre de 2024. https://www.eldebate.com/espana/la-voz-de-cordoba/actualidad/20241110/no-convoco-grupo-camorristas-pelear-luchadores-ideas_243342.html

 

 

 

30 de noviembre. San Andrés (siglo I)

El primero de los llamados, un pescador al que atrae la palabra de Juan el Bautista y que no tarda en seguir a Jesús, llevando hasta Él a su hermano Pedro. Andrés, en griego, el Hombre, tiene el arrebato incontenible de los apóstoles; cuando ha conocido a Cristo, hace que su hermano le conozca también, sin pérdida de tiempo, le arrastra hacia el Maestro, dando así lugar a que se produzca el anuncio fundacional de la Iglesia.

Es el modelo de la evangelización: no querer nada para uno mismo, sino llevar a otros a Jesús sin saber lo que hará con ellos, sólo por ansias de mediar activamente entre los demás y Dios. Aunque fue el primer discípulo, no será el primer Papa. No sabemos cuáles fueron sus caminos tras la dispersión de los discípulos después de Pentecostés, tal vez Asia Menor, Grecia, la Escitia aún salvaje, pero la tradición asegura que fue el primer obispo de Constantinopla.

Viajes, peripecias, predicaciones, extender la luz por lugares desconocidos y paganos, hasta que San Andrés muere mártir en una cruz aspada que tiene forma de equis, letra que alude a la inicial griega del nombre de Cristo, signo para la posteridad de los creyentes y que aparece en los emblemas de Escocia, de donde es patrón, como lo es también de Grecia y Rusia.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

29 de noviembre. San Saturnino (… – 250)

La tradición le supone griego, nacido en Patras. A comienzos del siglo III el Papa San Fabián le envía a las Galias. Es el santo de las canciones infantiles, San Serenín, es también el que da su nombre a una de las iglesias románicas más hermosas del mundo, Saint-Sernín de Toulose o Tolosa del Lenguadoc, ciudad de la que fue primer obispo.

De su vida se sabe muy poco, pero se cree que misionó en un amplio territorio a ambos lados del Pirineo y que mandó a su discípulo Honesto a evangelizar Pamplona; también se cree que el propio Saturnino visitó la capital navarra y que fue maestro de San Fermín. Murió durante la persecución de Decio: los sacerdotes paganos de Tolosa le responsabilizaron del mutismo de sus ídolos, que habían dejado de emitir oráculos, y cuando el obispo pasaba cerca del templo de Júpiter, la muchedumbre se apoderó de él y le ató a un toro que iba a ser inmolado. El animal echó a correr arrastrando al mártir que quedó con la cabeza destrozada.

En torno a sus reliquias se construyó primero una abadía y luego la basílica actual, que visitaban todos los peregrinos de Compostela, y así fue como su culto se extendió por España y por todo el sur de Francia.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

Mafias, sectas, izquierdas

Hoy se ha sabido que el puesto laboral del hermano de Pedro Sánchez se creó de manera urgente en tres días. Inaudita urgencia, la que no imprimió el Gobierno en atender la catástrofe de Valencia. La investigación no ha detectado la necesidad que decía tener la Diputación de Badajoz para crear el puesto a Sánchez II. Con el paso de los años, se incrementa el nivel de inmoralidad del PSOE. En tiempos de González, el hermanísimo, con despacho, pero sin sueldo, era el del vicepresidente del Gobierno. Hoy, el super hermanísimo, con despacho y sueldo, es el del presidente. No hay honradez que cien años dure. La Justicia ha citado por indicios racionales de delito a Sánchez II, al secretario general del socialismo extremeño y a siete cargos de la Diputación.

También se ha sabido que el comisionista Aldama, el nexo corruptor, asegura que en los próximos días seguirán saliendo evidencias porque las tiene. Que él sin pruebas no se mete el tiro en el pie que se ha dado. Que tiene la recámara llena de balas contra Sánchez. Ha disparado la primera bala sobre él. Las restantes serán contra el presunto autor de Manual de resistencia que ya se prepara para resistir en su búnker de Moncloa como un púgil sonado que tiene obturada la visión de la realidad. Al decir Aldama que los que mienten son ellos, refiriéndose al Consejo de ministros, no revela nada nuevo. Que desde el Gobierno se miente lo saben en España hasta los chiquillos de Primaria.  

Más noticias. Desde Moncloa se amenazó a cargos medios del PSOE madrileño para forzar la dimisión de Lobato, quien dimitiendo ha querido evitar una carnicería. Lobato parece haber tenido más dignidad o menos chalaneo que García Page, o quizá ambas cosas. El entorno monclovita confía en que con la operación de limpieza de quienes no siguen los dictados del dictador escarmienten los críticos con la dictadura. Aún falta trecho, pero el PSOE va camino de parecerse al NSDAP. Algún diario vaticina que el Congreso federal del PSOE en Sevilla se celebrará bajo una “tormenta perfecta sobre el sanchismo”. Ojalá que sea una DANA más destructiva que la de Valencia. En daños materiales, se entiende. En los personales, ya se encargarán los propios sanchistas de destrozarse entre ellos. ¿O el Congreso de Sevilla será como los Congresos de Nuremberg y la mansedumbre del rebaño nazi?

Más. Pepe Álvarez, renovado presidente de UGT, promete subir los sueldos y trabajar menos horas. Y que así aumentará la productividad, dice. ¿Y no subirán también los precios? Difícil reto. Como difícil será también para el sindicato devolver a la Junta de Andalucía los 40 millones de € a que ha sido condenado por el saqueo, en 2013, de fondos de parados. Por ello, además, han sido condenados a prisión y a pagar indemnizaciones cinco ex dirigentes de UGT de Andalucía. Dos periodistas, Silvia Moreno y Manuel Becerro, de los llamados de raza, descubrieron la comisión del delito y por ello sufrieron perjuicios a causa del infame señalamiento y persecución por parte del propio sindicato. Ojalá, Pepe el sindicalista resulte ser altamente productivo en devolver los 40 millones.

Dos apuntes más: Urtasun, ministro de Incultura, impide al mundo del toro acudir a la entrega de la Medalla de las Bellas Artes. ¿Habrá leído este ilustrado Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías de García Lorca o conocerá las pinturas de Goya, Botero o Picasso sobre la tauromaquia? Con su sectaria actitud ha restado lustre a la ceremonia quien sumó años a un lustro. Hay gente que no sabe restar ni sumar. Estados Unidos, aún con Biden al frente, presiona a España para que reconozca a Edmundo González. ¿A quién pedirá Sanchez ayuda en este asunto venezolano? ¿A Zapatero o a Aldama? El primero desaparecido y el otro ¿desconocido?

28 de noviembre. Santa Catalina Labouré (1806-1876)

Modesta campesina bretona, no muy instruida pero con el recio sentido común y el sólido equilibrio de las mujeres fuertes y sacrificadas acostumbradas al trabajo más ingrato y más duro. Sustituyó a su madre muerta en la dirección de la granja paterna, cuidando a diez hermanos, atendiendo todo y aún encontrando tiempo para ir a la iglesia y visitar enfermos.

Fue criada y camarera en el café de su hermano en París antes de hacer el noviciado en las Hijas de la Caridad, la fundación de San Vicente de Paul. El resto de su vida no es de un relieve visible, cuarenta y tantos años en un hospital, en medio del anonimato más absoluto, como miles de monjas dedicadas al servicio de los desamparados por amor a Dios. Nadie sabía que en su juventud, en 1830, en la capilla de la rue du Bac había tenido unas visiones de la Virgen. Nuestra Señora, sentada en una silla que aún se conserva, pedía a Santa Catalina que se acuñase una medalla con su imagen de cuyas manos saliesen rayos de luz, las gracias que derrama sobre el mundo.

Este fue el origen de la «medalla milagrosa», que se difundió rápidamente y obró numerosos prodigios sobrenaturales, sin que nadie supiera hasta la muerte de la santa que fue ella quien vio a la Virgen y escuchó sus palabras, cumpliendo el encargo para luego poner el sello del silencio y de la caridad sin nombre a la misión recibida.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

27 de noviembre. San Simeón metafraste (Siglo X)

Simeón, llamado «metafraste», es decir, intérprete, fue un Santo que se ocupó de compilar la vida de Santos. Poco se sabe de él. Era de Constantinopla, nacido de padres ilustres y ricos, mostró desde niño un gran y agudo ingenio. Al servicio del emperador, quizá Constantino VII, mostró bondad y prudencia, sin llegar a ser soberbio. Vivió como un filósofo grave y modestamente.

En los llamados menologios, las relaciones de mártires griegos ordenadas por meses, compiló muchas vidas de santos con su retórica dulce y elegante. Interpretó con buena prosa la vida de los ellos y alcanzó así la santidad.

Se dice que en casa de herrero cuchillo de palo, no es menor la paradoja del que escribe sobre santos y sigue viviendo como un vulgar pecador. ¿No debería contagiarse uno a fuerza de interpretar estas admirables historias? Que San Simeón interceda por los pobres hagiógrafos y les dé verdad, belleza y fuego para ser dignos de lo que llevan entre manos.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

26 de noviembre. San Leonardo de Puerto Mauricio (1676-1751)

Nacido en Puerto Mauricio, ciudad en la Liguria italiana, hoy conocida como Impera, Leonardo, que fue bautizado como Paolo-Girolamo, era hijo de marineros, se formó en Roma, franciscano en el convento de San Buenaventura, en el Palatino, donde se conservan sus reliquias. Fue uno de los grandes santos de la era de la Ilustración, contemporáneo de Voltaire, aunque no fue un combatiente de ideas, sino de piedad, porque a pesar de nacer en un siglo atronador de ideas, él no quiso discutir con nadie.

Según la tradición, la Virgen le sanó de una tisis mortal. Entonces, en la treintena, decidió dedicar el resto de su vida a la predicación ambulante, a las misiones, más de trescientas, que le llevaron a recorrer de forma incansable una y otra vez Italia entera, empleando así el tiempo que le había regalado Nuestra Señora en convertir a los demás. «Gran cazador del Paraíso», le llamaba su amigo el Papa Benedicto XIV, porque tenía una palabra irresistible a la que acompañaba con una calidez sencilla y emotiva, produciendo efectos inmensos en su auditorio cuando hablaba sobre la piedad.

El centro de sus pláticas era la Pasión y el Vía Crucis, devoción que se extendió por todo el mundo gracias a él. Asimismo fue un celoso propagador de la adoración perpetua al Santísimo Sacramento. Cuando contrajo su última enfermedad se negó a dejar de celebrar la misa, «que vale más que todos los tesoros de la tierra». San Leonardo no entró en polémicas intelectuales o filosóficas propias del Siglo de las Luces, pero cuidó de la intendencia de la espiritualidad manteniendo viva la fe del pueblo en medio de la tormenta. Voltaire ignoró su nombre, pero no tuvo peor enemigo que este humilde franciscano.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

25 de noviembre. Santa Catalina de Alejandría

Dicen los sabios hagiógrafos que Catalina nunca existió, atribuyendo su historia a un tardío relato de fines edificantes. Es posible, porque no hay pruebas de que existiera, salvo el antiquísimo monasterio ortodoxo levantado en el Sinaí y que lleva su nombre. Sin embargo, es una de las Santas, que más hondo ha calado en la sensibilidad religiosa de Oriente y de Occidente.

En su vida, popularizada por pormenores como el de la rueda, en que sufrió tormento, y cuyas cuchillas acabaron hiriendo a los propios verdugos, concurre el testimonio valiente de la verdad, siendo esto lo más atrayente del personaje. No es su muerte a manos de infames sicarios, sino su ansiosa búsqueda de la verdad en aquel ambiente blando y cosmopolita, corrompido y ecléctico de la Alejandría de su época.

Insatisfecha con las ideas comúnmente admitidas, fluctuantes, acomodaticias, un poco de Platón, unas gotas de panteísmo, algo de misticismo barato, los Evangelios adaptados, residuos de la enseñanza pagana, todo bien aderezado, Santa Catalina estudia, investiga y una vez bautizada confunde en un debate público a los teólogos a la moda y muere por lo que cree. Si Catalina no existió, hubiera debido existir entonces y ahora, sin conformarse con la mezcla impura que todos dan por buena, y pagar con su vida la proclamada Verdad.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

24 de noviembre. Santas Flora y María de Córdoba (851)

Flora era cordobesa, huérfana de un padre musulmán y educada por una madre cristiana. El fanatismo de su hermano mayor la condujo a presencia del cadí, quien la hizo azotar sin conseguir que renegara de su fe. Así lo cuenta su biógrafo San Eulogio que la conoció. María era de padres cristianos que se retiraron a un pueblo de las montañas cordobesas con sus dos hijos, ella y Walabonso; éste fue confiado a un sacerdote para que le educase en un monasterio y María entró en el cenobio de Cuteclara. Tras el martirio de Walabonso, María se lanzó a la calle para proclamar su fe y entró a orar en la iglesia de San Acisclo, donde estaba Flora, quien también se encomendaba a los mártires tras oír a Cristo que le decía: «Otra vez vengo a ser crucificado».

Las dos doncellas se dan el ósculo de la paz, se descubren una a otra su propósito y se juran amistad indisoluble y no separarse por ninguna causa hasta que las dos vayan a reunirse en el Cielo. Luego se presentan resueltamente ante los jueces desafiándolos con la proclamación de su fe. De los calabozos, donde se mezclan con prostitutas, las sacan para el martirio.

«Ellas se santiguaron», escribe San Eulogio, «después alargando los cuellos al verdugo cayó Santa Flora y a continuación Santa María. Sus sagrados cuerpos quedaron expuestos allí para pasto de los perros y de las aves, y un día después los arrojaron al Guadalquivir. Sus santas cabezas se conservan en la basílica del mártir San Acisclo. Allí el pueblo cristiano siente visiblemente su protección».

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

23 de noviembre. San Clemente I (…-97)

Tercer sucesor de San Pedro, Clemente I fue papa durante diez años a fines del siglo I. Se le recuerda por la espléndida carta que como obispo de Roma dirige a los cristianos de Corinto (ya San Pablo se lamentaba de las pugnas internas que había en esta comunidad), exhortándoles a poner fin a sus disensiones y a vivir según el Evangelio en un tono dignísimo y de gran solicitud paternal.

Según Eusebio de Cesárea esta carta «universalmente admitida, larga y admirable se leyó en la mayor parte de las iglesias, no sólo antiguamente sino también en nuestro días», y es un testimonio indiscutible de la autoridad del papa que, en medio de persecuciones y herejías, es la voz suprema del magisterio.

Se le atribuyen una multitud de hechos prodigiosos y se supone que el emperador Trajano le desterró al Quersoneso, en Crimea, condenándole a trabajos forzados en una cantera. Como su atributo es un ancla, símbolo de la firmeza de la fe, también se decía que fue arrojado al Mar Negro con un ancla atada al cuello, y que unos ángeles construyeron en el fondo del mar un magnífico sepulcro de mármol; todos los años en el aniversario del martirio de San Clemente las aguas se retiraban para que los devotos pudieran llegar a pie enjuto hasta esta capilla submarina (cuando una madre olvidó allí a su hijo, al siguiente volvió a encontrarlo vivo al pie del altar).

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.