Archivo por meses: noviembre 2024

30 de noviembre. San Andrés (siglo I)

El primero de los llamados, un pescador al que atrae la palabra de Juan el Bautista y que no tarda en seguir a Jesús, llevando hasta Él a su hermano Pedro. Andrés, en griego, el Hombre, tiene el arrebato incontenible de los apóstoles; cuando ha conocido a Cristo, hace que su hermano le conozca también, sin pérdida de tiempo, le arrastra hacia el Maestro, dando así lugar a que se produzca el anuncio fundacional de la Iglesia.

Es el modelo de la evangelización: no querer nada para uno mismo, sino llevar a otros a Jesús sin saber lo que hará con ellos, sólo por ansias de mediar activamente entre los demás y Dios. Aunque fue el primer discípulo, no será el primer Papa. No sabemos cuáles fueron sus caminos tras la dispersión de los discípulos después de Pentecostés, tal vez Asia Menor, Grecia, la Escitia aún salvaje, pero la tradición asegura que fue el primer obispo de Constantinopla.

Viajes, peripecias, predicaciones, extender la luz por lugares desconocidos y paganos, hasta que San Andrés muere mártir en una cruz aspada que tiene forma de equis, letra que alude a la inicial griega del nombre de Cristo, signo para la posteridad de los creyentes y que aparece en los emblemas de Escocia, de donde es patrón, como lo es también de Grecia y Rusia.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

29 de noviembre. San Saturnino (… – 250)

La tradición le supone griego, nacido en Patras. A comienzos del siglo III el Papa San Fabián le envía a las Galias. Es el santo de las canciones infantiles, San Serenín, es también el que da su nombre a una de las iglesias románicas más hermosas del mundo, Saint-Sernín de Toulose o Tolosa del Lenguadoc, ciudad de la que fue primer obispo.

De su vida se sabe muy poco, pero se cree que misionó en un amplio territorio a ambos lados del Pirineo y que mandó a su discípulo Honesto a evangelizar Pamplona; también se cree que el propio Saturnino visitó la capital navarra y que fue maestro de San Fermín. Murió durante la persecución de Decio: los sacerdotes paganos de Tolosa le responsabilizaron del mutismo de sus ídolos, que habían dejado de emitir oráculos, y cuando el obispo pasaba cerca del templo de Júpiter, la muchedumbre se apoderó de él y le ató a un toro que iba a ser inmolado. El animal echó a correr arrastrando al mártir que quedó con la cabeza destrozada.

En torno a sus reliquias se construyó primero una abadía y luego la basílica actual, que visitaban todos los peregrinos de Compostela, y así fue como su culto se extendió por España y por todo el sur de Francia.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

Mafias, sectas, izquierdas

Hoy se ha sabido que el puesto laboral del hermano de Pedro Sánchez se creó de manera urgente en tres días. Inaudita urgencia, la que no imprimió el Gobierno en atender la catástrofe de Valencia. La investigación no ha detectado la necesidad que decía tener la Diputación de Badajoz para crear el puesto a Sánchez II. Con el paso de los años, se incrementa el nivel de inmoralidad del PSOE. En tiempos de González, el hermanísimo, con despacho, pero sin sueldo, era el del vicepresidente del Gobierno. Hoy, el super hermanísimo, con despacho y sueldo, es el del presidente. No hay honradez que cien años dure. La Justicia ha citado por indicios racionales de delito a Sánchez II, al secretario general del socialismo extremeño y a siete cargos de la Diputación.

También se ha sabido que el comisionista Aldama, el nexo corruptor, asegura que en los próximos días seguirán saliendo evidencias porque las tiene. Que él sin pruebas no se mete el tiro en el pie que se ha dado. Que tiene la recámara llena de balas contra Sánchez. Ha disparado la primera bala sobre él. Las restantes serán contra el presunto autor de Manual de resistencia que ya se prepara para resistir en su búnker de Moncloa como un púgil sonado que tiene obturada la visión de la realidad. Al decir Aldama que los que mienten son ellos, refiriéndose al Consejo de ministros, no revela nada nuevo. Que desde el Gobierno se miente lo saben en España hasta los chiquillos de Primaria.  

Más noticias. Desde Moncloa se amenazó a cargos medios del PSOE madrileño para forzar la dimisión de Lobato, quien dimitiendo ha querido evitar una carnicería. Lobato parece haber tenido más dignidad o menos chalaneo que García Page, o quizá ambas cosas. El entorno monclovita confía en que con la operación de limpieza de quienes no siguen los dictados del dictador escarmienten los críticos con la dictadura. Aún falta trecho, pero el PSOE va camino de parecerse al NSDAP. Algún diario vaticina que el Congreso federal del PSOE en Sevilla se celebrará bajo una “tormenta perfecta sobre el sanchismo”. Ojalá que sea una DANA más destructiva que la de Valencia. En daños materiales, se entiende. En los personales, ya se encargarán los propios sanchistas de destrozarse entre ellos. ¿O el Congreso de Sevilla será como los Congresos de Nuremberg y la mansedumbre del rebaño nazi?

Más. Pepe Álvarez, renovado presidente de UGT, promete subir los sueldos y trabajar menos horas. Y que así aumentará la productividad, dice. ¿Y no subirán también los precios? Difícil reto. Como difícil será también para el sindicato devolver a la Junta de Andalucía los 40 millones de € a que ha sido condenado por el saqueo, en 2013, de fondos de parados. Por ello, además, han sido condenados a prisión y a pagar indemnizaciones cinco ex dirigentes de UGT de Andalucía. Dos periodistas, Silvia Moreno y Manuel Becerro, de los llamados de raza, descubrieron la comisión del delito y por ello sufrieron perjuicios a causa del infame señalamiento y persecución por parte del propio sindicato. Ojalá, Pepe el sindicalista resulte ser altamente productivo en devolver los 40 millones.

Dos apuntes más: Urtasun, ministro de Incultura, impide al mundo del toro acudir a la entrega de la Medalla de las Bellas Artes. ¿Habrá leído este ilustrado Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías de García Lorca o conocerá las pinturas de Goya, Botero o Picasso sobre la tauromaquia? Con su sectaria actitud ha restado lustre a la ceremonia quien sumó años a un lustro. Hay gente que no sabe restar ni sumar. Estados Unidos, aún con Biden al frente, presiona a España para que reconozca a Edmundo González. ¿A quién pedirá Sanchez ayuda en este asunto venezolano? ¿A Zapatero o a Aldama? El primero desaparecido y el otro ¿desconocido?

28 de noviembre. Santa Catalina Labouré (1806-1876)

Modesta campesina bretona, no muy instruida pero con el recio sentido común y el sólido equilibrio de las mujeres fuertes y sacrificadas acostumbradas al trabajo más ingrato y más duro. Sustituyó a su madre muerta en la dirección de la granja paterna, cuidando a diez hermanos, atendiendo todo y aún encontrando tiempo para ir a la iglesia y visitar enfermos.

Fue criada y camarera en el café de su hermano en París antes de hacer el noviciado en las Hijas de la Caridad, la fundación de San Vicente de Paul. El resto de su vida no es de un relieve visible, cuarenta y tantos años en un hospital, en medio del anonimato más absoluto, como miles de monjas dedicadas al servicio de los desamparados por amor a Dios. Nadie sabía que en su juventud, en 1830, en la capilla de la rue du Bac había tenido unas visiones de la Virgen. Nuestra Señora, sentada en una silla que aún se conserva, pedía a Santa Catalina que se acuñase una medalla con su imagen de cuyas manos saliesen rayos de luz, las gracias que derrama sobre el mundo.

Este fue el origen de la «medalla milagrosa», que se difundió rápidamente y obró numerosos prodigios sobrenaturales, sin que nadie supiera hasta la muerte de la santa que fue ella quien vio a la Virgen y escuchó sus palabras, cumpliendo el encargo para luego poner el sello del silencio y de la caridad sin nombre a la misión recibida.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

27 de noviembre. San Simeón metafraste (Siglo X)

Simeón, llamado «metafraste», es decir, intérprete, fue un Santo que se ocupó de compilar la vida de Santos. Poco se sabe de él. Era de Constantinopla, nacido de padres ilustres y ricos, mostró desde niño un gran y agudo ingenio. Al servicio del emperador, quizá Constantino VII, mostró bondad y prudencia, sin llegar a ser soberbio. Vivió como un filósofo grave y modestamente.

En los llamados menologios, las relaciones de mártires griegos ordenadas por meses, compiló muchas vidas de santos con su retórica dulce y elegante. Interpretó con buena prosa la vida de los ellos y alcanzó así la santidad.

Se dice que en casa de herrero cuchillo de palo, no es menor la paradoja del que escribe sobre santos y sigue viviendo como un vulgar pecador. ¿No debería contagiarse uno a fuerza de interpretar estas admirables historias? Que San Simeón interceda por los pobres hagiógrafos y les dé verdad, belleza y fuego para ser dignos de lo que llevan entre manos.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

26 de noviembre. San Leonardo de Puerto Mauricio (1676-1751)

Nacido en Puerto Mauricio, ciudad en la Liguria italiana, hoy conocida como Impera, Leonardo, que fue bautizado como Paolo-Girolamo, era hijo de marineros, se formó en Roma, franciscano en el convento de San Buenaventura, en el Palatino, donde se conservan sus reliquias. Fue uno de los grandes santos de la era de la Ilustración, contemporáneo de Voltaire, aunque no fue un combatiente de ideas, sino de piedad, porque a pesar de nacer en un siglo atronador de ideas, él no quiso discutir con nadie.

Según la tradición, la Virgen le sanó de una tisis mortal. Entonces, en la treintena, decidió dedicar el resto de su vida a la predicación ambulante, a las misiones, más de trescientas, que le llevaron a recorrer de forma incansable una y otra vez Italia entera, empleando así el tiempo que le había regalado Nuestra Señora en convertir a los demás. «Gran cazador del Paraíso», le llamaba su amigo el Papa Benedicto XIV, porque tenía una palabra irresistible a la que acompañaba con una calidez sencilla y emotiva, produciendo efectos inmensos en su auditorio cuando hablaba sobre la piedad.

El centro de sus pláticas era la Pasión y el Vía Crucis, devoción que se extendió por todo el mundo gracias a él. Asimismo fue un celoso propagador de la adoración perpetua al Santísimo Sacramento. Cuando contrajo su última enfermedad se negó a dejar de celebrar la misa, «que vale más que todos los tesoros de la tierra». San Leonardo no entró en polémicas intelectuales o filosóficas propias del Siglo de las Luces, pero cuidó de la intendencia de la espiritualidad manteniendo viva la fe del pueblo en medio de la tormenta. Voltaire ignoró su nombre, pero no tuvo peor enemigo que este humilde franciscano.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

25 de noviembre. Santa Catalina de Alejandría

Dicen los sabios hagiógrafos que Catalina nunca existió, atribuyendo su historia a un tardío relato de fines edificantes. Es posible, porque no hay pruebas de que existiera, salvo el antiquísimo monasterio ortodoxo levantado en el Sinaí y que lleva su nombre. Sin embargo, es una de las Santas, que más hondo ha calado en la sensibilidad religiosa de Oriente y de Occidente.

En su vida, popularizada por pormenores como el de la rueda, en que sufrió tormento, y cuyas cuchillas acabaron hiriendo a los propios verdugos, concurre el testimonio valiente de la verdad, siendo esto lo más atrayente del personaje. No es su muerte a manos de infames sicarios, sino su ansiosa búsqueda de la verdad en aquel ambiente blando y cosmopolita, corrompido y ecléctico de la Alejandría de su época.

Insatisfecha con las ideas comúnmente admitidas, fluctuantes, acomodaticias, un poco de Platón, unas gotas de panteísmo, algo de misticismo barato, los Evangelios adaptados, residuos de la enseñanza pagana, todo bien aderezado, Santa Catalina estudia, investiga y una vez bautizada confunde en un debate público a los teólogos a la moda y muere por lo que cree. Si Catalina no existió, hubiera debido existir entonces y ahora, sin conformarse con la mezcla impura que todos dan por buena, y pagar con su vida la proclamada Verdad.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

24 de noviembre. Santas Flora y María de Córdoba (851)

Flora era cordobesa, huérfana de un padre musulmán y educada por una madre cristiana. El fanatismo de su hermano mayor la condujo a presencia del cadí, quien la hizo azotar sin conseguir que renegara de su fe. Así lo cuenta su biógrafo San Eulogio que la conoció. María era de padres cristianos que se retiraron a un pueblo de las montañas cordobesas con sus dos hijos, ella y Walabonso; éste fue confiado a un sacerdote para que le educase en un monasterio y María entró en el cenobio de Cuteclara. Tras el martirio de Walabonso, María se lanzó a la calle para proclamar su fe y entró a orar en la iglesia de San Acisclo, donde estaba Flora, quien también se encomendaba a los mártires tras oír a Cristo que le decía: «Otra vez vengo a ser crucificado».

Las dos doncellas se dan el ósculo de la paz, se descubren una a otra su propósito y se juran amistad indisoluble y no separarse por ninguna causa hasta que las dos vayan a reunirse en el Cielo. Luego se presentan resueltamente ante los jueces desafiándolos con la proclamación de su fe. De los calabozos, donde se mezclan con prostitutas, las sacan para el martirio.

«Ellas se santiguaron», escribe San Eulogio, «después alargando los cuellos al verdugo cayó Santa Flora y a continuación Santa María. Sus sagrados cuerpos quedaron expuestos allí para pasto de los perros y de las aves, y un día después los arrojaron al Guadalquivir. Sus santas cabezas se conservan en la basílica del mártir San Acisclo. Allí el pueblo cristiano siente visiblemente su protección».

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

23 de noviembre. San Clemente I (…-97)

Tercer sucesor de San Pedro, Clemente I fue papa durante diez años a fines del siglo I. Se le recuerda por la espléndida carta que como obispo de Roma dirige a los cristianos de Corinto (ya San Pablo se lamentaba de las pugnas internas que había en esta comunidad), exhortándoles a poner fin a sus disensiones y a vivir según el Evangelio en un tono dignísimo y de gran solicitud paternal.

Según Eusebio de Cesárea esta carta «universalmente admitida, larga y admirable se leyó en la mayor parte de las iglesias, no sólo antiguamente sino también en nuestro días», y es un testimonio indiscutible de la autoridad del papa que, en medio de persecuciones y herejías, es la voz suprema del magisterio.

Se le atribuyen una multitud de hechos prodigiosos y se supone que el emperador Trajano le desterró al Quersoneso, en Crimea, condenándole a trabajos forzados en una cantera. Como su atributo es un ancla, símbolo de la firmeza de la fe, también se decía que fue arrojado al Mar Negro con un ancla atada al cuello, y que unos ángeles construyeron en el fondo del mar un magnífico sepulcro de mármol; todos los años en el aniversario del martirio de San Clemente las aguas se retiraban para que los devotos pudieran llegar a pie enjuto hasta esta capilla submarina (cuando una madre olvidó allí a su hijo, al siguiente volvió a encontrarlo vivo al pie del altar).

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Un siglo de agonía del cristianismo

María Zambrano siempre consideró a Miguel de Unamuno como el incansable poeta de la angustia española. Martin Heidegger aclaró la diferencia entre angustia y miedo. “Angustia es radicalmente distinto de miedo. Cuando se tiene miedo se pierde la seguridad para todo lo demás, es decir, se pierde la cabeza. La angustia no permite que sobrevenga semejante confusión. Lejos de ello, háyase penetrada por una especial tranquilidad”. En 1924 durante su destierro en Fuerteventura Unamuno, que perforaba el tipo social hasta llegar a las honduras del individuo, se excava a sí mismo en búsqueda de un asidero en las profundidades de su alma, y lo halla en el sentir de su íntima lucha religiosa, de la que cobra conciencia, sacándola a la luz de su obra. Meses después, durante su exilio en París, escribe: “La agonía de mi patria, que se muere, ha removido en mi alma la agonía del cristianismo”. En Unamuno la cuestión sobre la esencia de España coincide con el problema fundamental de su vida personal, no abordando una cuestión ajena, sino su propia existencia. Le duele Dios y España, resultándoles inseparables españolidad y cristianismo. Su españolidad es una manera de ser cristiano.

Esa tranquilidad angustiosa que mantiene a raya a la confusión, como refería Heidegger, la encontraba Unamuno en el valioso depósito del misticismo. Lecturas españolas de carácter religioso dejaron huella en la inagotable obra unamuniana: libros de ascética y de mística, de historia monástica, obras de teólogos y moralistas. Unamuno leyó siempre como moralista. Su moral lo fue de mártir, de apóstol. En su libro, ahora centenario, Agonía del cristianismo, culminado en el exilio parisense, Unamuno escribe las páginas mejor acabadas que recuerdan a aquellos místicos españoles referidos magistralmente en su primera obra En torno al casticismo. Para moldear la palabra agonía, (que es lucha, y el agonizante no está moribundo), se funden en un todo el profesor de filología, el filósofo, el escritor y el cristiano. La visión mística es el hilo que enhebra esa urdimbre. La verdadera contienda que se desata en Unamuno no es entre intelecto y sentimiento, sino entre Cristo y Lucifer. Esa lucha religiosa consiste en combatir por una divinidad que le vive por la fe y que por lo mismo está constantemente amenazada de morir por incredulidad. Este depender Dios del poder creer del hombre representa el nudo gordiano de su combate. Por eso lo concluyente para Unamuno es la agonía de un alma sobre la agonía de su Dios. En la inanidad de nuestra existencia alejada de Dios apreciamos la necesidad de Él, no como una necesidad lógica, sino vital, y este es el comienzo del acto de fe, en el que el hombre crea a su Creador.

En Agonía del cristianismo el autor nos muestra un cristianismo profundamente individualista, ya que de lo que se trata es de la salvación del alma individual. El grandioso individualismo de la mística española lo aprende preferentemente de San Pablo. Por eso no concibe al cristianismo como doctrina, sino como preparación para la muerte y para la resurrección, para la vida eterna. Unamuno renuncia al cristianismo social en todas sus formas: “El cristiano, en cuanto cristiano, no tiene que ver con eso”. Su cristianismo es de los que como San Pablo tratan de vivir y sobrevivir en Cristo. Unamuno se preguntaba: “Y las verdades, ¿se poseen o se viven?” A los católicos nunca nos bastará con conocer las verdades de nuestra fe, hay que vivirlas, porque si las viviéramos de veras, no nos dejaríamos cazar como moscas en los sofismas de la modernidad. Tanto espiritual como cultural, el combate continúa.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario ABC el 28 de octubre de 2024. https://www.abc.es/opinion/raul-mayoral-siglo-agoniadel-cristianismo-20241028101146-nt.html