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España 2040, un proyecto de Bien Común para la próxima década

Con el mismo afán de aquel lema regeneracionista “¡Escuela y Despensa!” de Joaquín Costa, el Centro para el Bien Común Global de la Universidad Francisco de Vitoria reúne en esta obra, España 2040. Un proyecto de bien común para la próxima década, las reflexiones de académicos, en su mayoría, y de destacados miembros de la sociedad civil, a fin de reordenar nuestro viejo caserón patrio puesto patas arribas por el nefasto sectarismo gubernamental. Como la idea precede a la acción, el debate de las ideas ha de ser previo al político. Son, precisamente, las Universidades, los laboratorios de investigación y los centros de conocimiento quienes deben generar el pensamiento que luego los políticos transformarán en programas electorales y aplicarán como políticas públicas.

El resultado es todo un proyecto colectivo de bien común con la mirada puesta en la España de 2040, es decir, toda una propuesta de ambición nacional para mañana y a primera hora en la que deben participar, más que los políticos, los ciudadanos, porque más que cambiar políticas, resulta urgente un cambio cultural que provoque un fuerte compromiso cívico. Las dieciséis aportaciones mantienen la misma secuencia: el diagnóstico y la terapia. Sabemos lo que nos pasa y sabemos cómo se nos pasa.

Resulta llamativo que la mayoría de los autores inserten en sus formulaciones llamadas de atención, alerta ¿o quizá ya alarma? ante esa incomprensible “voluntad de los españoles de extinguirse” con una tasa de natalidad de 1,6 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional. Dicho talón de Aquiles está presente a lo largo de una obra que propone, además de fortalecerlo, también regenerar la democracia, preservar la Justicia y el Estado de Derecho, simplificar el sector público, corregir la organización territorial, sanear la economía, aprovechar las fuentes de energía, repoblar el entorno rural, garantizar nuestra seguridad interior, rearmar la política exterior y de Defensa, reparar el sistema educativo y encauzar el desarrollo tecnológico. Aun así, el exhaustivo trabajo está impregnado tanto de esperanza en lograr una España mejor, como de confianza en la superación de crisis y desafíos de todo tipo, tras más de cinco siglos de unidad y fortaleza.

Son dos los retos que angustian la hora presente: el pesimismo nacional y la división entre españoles sobre un escenario erizado por el riesgo de ruptura de la nación, la quiebra constitucional, la inmoralidad de la corrupción política, la ruina del sector público, la debilidad de la economía, el suicidio demográfico y el deterioro de una convivencia alejada de la concordia y proclive a la discordia.

A ello se suma la incertidumbre y la inestabilidad provocadas por el actual “desorden mundial” tras arrumbarse el orden liberal basado en el multilateralismo y la cooperación internacional. Otros desafíos que los españoles debemos acometer para la próxima década en aras del bien común son cinco: el fortalecimiento de la democracia, la prosperidad económica, la seguridad tanto interior como exterior, la demografía y la educación.

Las últimas líneas del libro recogen las dos tareas decisivas a emprender por los españoles en este proyecto para el bien común de España: recuperar el dominio de nuestro propio destino y redescubrir un nuevo propósito histórico como Nación en el marco de la comunidad hispánica. Aunque, con otras palabras, pero eso mismo apuntó décadas atrás nuestro ilustre don Gregorio Marañón en Españoles fuera de España: “Pienso en los raudales de energía derrochados por los españoles en contiendas que son artificios por ellos mismos creados, y que, con la mitad de esa energía aplicada al bien común, se hubiera podido hacer de España la Nación más prospera del continente”.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 25 de enero de 2026. https://www.elimparcial.es/noticia/293013/los-lunes-de-el-imparcial/vv.-aa-espana-2040.html

Raúl Mayoral Benito: Perder para ganar

Recientemente, Raúl Mayoral Benito publicó Pregón de combate para jóvenes de espíritu, un tan necesario como valiente ensayo que se inscribe en la batalla cultural y desenmascara y pulveriza con fundamento la nefasta ideología woke, quesobre todo en los últimos tiempos, difundió la cancelación y lo políticamente correcto en un ataque a la libertad de expresión, llevado a cabo por “progresistas a la violeta”.

Ahora, el escritor, abogado y articulista debuta en la narrativa con una brillante obra, Perder para ganar, que, como todas las mejores novelas históricas, no nos habla solo del pasado sino también del aquí y ahora, en un mundo que ha arrinconado valores imprescindibles entronizando un desaforado materialismo. La propuesta de Raúl Mayoral Benito nos sumerge en uno de los momentos más aciagos, sangrientos y trágicos del siglo XX, como fue la II Guerra Mundial, provocada por el nazismo con un Hitler que se presentó con piel de cordero y supo “ganar la baza de la ilusión, de la emoción, de los sentidos, en una palabra, de la sinrazón”. Porque “este movimiento demoniaco” -como magistralmente exploró Thomas Mann en su Doktor Faustus– atrajo a millones de alemanes, aunque no a todos. Para algunos, queriendo a su país, ‘la única esperanza es que Alemania sea derrotada en la inminente guerra y los vencedores acaben con Hitler”.

Entre sus aciertos, la novela reivindica a aquellos germanos, no pocos cristianos, que, en medio del peligro y el riesgo, hicieron lo posible en contra de la barbarie que instauró el inimaginable horror de los campos de exterminio, pues tras la liberación de Auschwitz, “es algo que no puede creerse, aunque se esté viendo”. Así, en esa oposición, aparte del fallido Plan Valquiria, se recuerda el Círculo de Kreisau, formado por gentes provenientes de distintos sectores, pero, en lo fundamental, hermanados por una impronta cristiana y europeísta.

La novela arranca en 1938 con la asistencia de uno de sus personajes, Alan Harris, a una multitudinaria conferencia de Ronald Knox, capellán católico de la Universidad de Oxford y concluye, en un epilogo, en Londres, en mayo de 1945, en la Catedral de Westminster. Allí, Alan se reencontrará con María, Andreas y Ramiro, principales personajes de Perder para ganar, cuyos avatares hemos ido conociendo: “Bajo la formidable bóveda de la Catedral de Westminster, están reunidos tres hombres y una mujer, cuatro europeos intrépidos que han logrado sobrevivir a una guerra obrando el bien y manteniendo intacta su fe en tiempos convulsos para el ser humano”.

Entremezclando personajes ficticios, muy bien perfilados, con reales -entre otros, asoma la voz del gran G. K. Chesterton-, y varios escenarios: Berlín, Madrid, Silesia, Oxford, Kiev…, Raúl Mayoral Benito consigue que la enorme documentación en la que se ha basado para contar con rigor hechos históricos no entorpezca la emoción del relato y que sigamos con interés a sus personajes.

El sugerente título de Perder para ganar, inspirado y quizá homenaje a Loss and Gain, novela autobiográfica de John Henry Newman, que cobija una novela estructurada en XXIII capítulos y un epílogo, encabezados con muy bien elegidas citas del Evangelio, tiene, pues, una doble vertiente. Por un lado, la necesidad de que el régimen hitleriano perdiera la contienda, pues, como afirma el almirante Wilhem Canaris, uno de los personajes reales de la novela, “el nacionalsocialismo es especialista en atribuir carácter legítimo a acciones generalmente consideradas como inmorales. Esa es su verdadera esencia: convertir lo inmoral en una nueva moralidad”. Y por otro se refiere a la “gran paradoja del cristiano”, como explica el reverendo Knox, también personaje real, y, como Newman, anglicano converso al catolicismo: “Para ganar, el hombre debe perder. Para enriquecerse, el hombre debe desprenderse. Para tener, el hombre debe dar”.

Una admirable novela para creyentes y no creyentes -¿no hay acaso valores irrenunciables que se pueden compartir? -, en la que es posible disfrutar de una lección de Historia perfectamente imbricada en una lograda narración.

Artículo publicado por Carmen R. Santos en el diario digital El Imparcial el 19 de enero de 2026. https://www.elimparcial.es/noticia/292701/los-lunes-de-el-imparcial/raul-mayoral-benito-perder-para-ganar.html

Perder para ganar: la fe que salvó a Europa de la barbarie

No existiría el presente sin esperanza. Escribió Víctor Frankl, superviviente de Auschwitz, en su obra «El hombre en busca de sentido», que este «es el ser que siempre decide lo que es. Ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo ha entrado en ellas con paso firme, cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shema Israel en sus labios». Fue la fe, y, por tanto, la esperanza, la que salvó a Europa durante y tras la Segunda Guerra Mundial. Tanto dentro como fuera de los campos. A los europeos, la fe «les salvó no sólo la vida, sino también les impidió realizar actos degradantes que se consideraban normales. Porque la moral quiebra cuando lo que no es natural comienza a imponerse como normal», explica a este diario Raúl Mayoral, abogado y escritor de una novela que funciona como culto al cristianismo en tanto bálsamo frente a la barbarie.

La resistencia moral importa

La verdadera victoria nace de la derrota. La destrucción del nazismo fue el único camino para salvar la dignidad de Alemania y, acaso, de Europa. A aquella barbarie se resistieron personajes como CanarisSpeerBonhoeffer o Claus von Stauffenberg, que entendieron que, a veces, sólo aceptando la pérdida se construye un futuro legítimo. Testimonios humanos de cuatro personajes creados por Raúl Mayoral en Perder para ganar (Bookman) basados en la historia contada a través de ojos de los que vivieron, lucharon y sobrevivieron.

Estamos ante una reflexión profunda que combina estrategia política, dilemas morales y fe cristiana, trascendiendo los hechos bélicos. La novela es de una relevancia contemporánea: planteamientos sobre resistencia interna a regímenes tiranos, cultivo del bien común y balance entre técnica y valores que se aplican a nuestros tiempos, hoy más que nunca.

La resistencia moral importa. No todos los alemanes fueron nazis: hubo civiles, militares e intelectuales que plantaron cara a Hitler desde dentro. Al mostrar sus historias, esta obra resalta cómo la integridad y el valor basado en la fe cristiana se mantuvieron firmes frente al autoritarismo.

La fe está adentro del que lucha por ella, es la que da forma a la defensa. El triunfo no es solo militar, también espiritual. Pasajes como la descripción de la Eucaristía celebrada en la catedral de Westminster o el discurso final en la Universidad de Oxford subrayan la dimensión ética y espiritual de la postguerra. La reconstrucción no se limita a ruinas y carreteras: requiere reequilibrar la política, la educación y la cultura del bien común.

Perder para ganar es una lección universal contra el poder desbocado. El ascenso del nazismo “tecno‑espiritualizado” advierte sobre el riesgo de combinar tecnología sin valores.

Debemos apreciar en esta novela su llamada a reforzar los derechos individuales, la libertad de conciencia y el respeto a la dignidad humana en toda era. ¿Por qué este libro merece ser leído? El lector será interpelado a plantearse preguntas como: ¿De qué “derrotas” personales debe aprenderse? ¿Cómo mantener firme nuestra resistencia moral frente a las presiones del poder, la tecnología o el conformismo?

Artículo publicado por Damian von Stauffenberg en el diario digital Religión en Libertad el 7 de julio de 2025. https://www.religionenlibertad.com/opinion/250707/resistencia-moral-importa_112993.html

 

 

Una liberal en política

Con tono imperturbable y ameno, Esperanza Aguirre ha escrito un libro de lectura ágil y contenido conciso pero intenso. Las páginas recogen aspectos biográficos y, especialmente, históricos sobre hechos de la política española desde la Transición hasta el momento actual. Incluyen, además, una sugerente propuesta para abordar el necesario debate de las ideas, el que viene rehuyendo remolonamente su Partido en los últimos años. Como funcionaria del Cuerpo de Técnicos de Información y Turismo, la autora describe su propia trayectoria en la política, primero, desde Unión Liberal ocupando una concejalía del Ayuntamiento de Madrid. Posteriormente, desde el Partido Popular participando en los Gobiernos de España y de la Comunidad de Madrid, en la presidencia del Senado y, de nuevo, en el consistorio de la capital tras ganar las elecciones. Confiesa que sería una visita a la Rumanía de Ceaucescu lo que impulsó su salto a la arena política. Allí comprobó la miseria y el horror a que conduce el comunismo. Si a eso se unen sus lecturas de autores liberales como Mises, Hayek, Revel o Friedman, y artículos de The Economist, así como el magisterio de todo un maestro de liberales, Pedro Schwartz, el resultado es una liberal en política, como reza el título de su libro.

La obra sirve también para conocer de primera mano la trayectoria del Partido Popular, al que Aguirre llegó procedente de la Unión Liberal, bajo las presidencias de Aznar, Rajoy, Casado y hoy Feijóo. Partido que no abandonó pese a la invitación a marcharse que Rajoy cursó a liberales y conservadores. Es el momento en que la formación política referente para una gran mayoría de ciudadanos incurre en una anodina y letal indefinición ideológica. Esperanza sobrevivió a esa travesía del desierto. Hoy, con la misma fuerza de siempre, desarrolla una entusiasta actividad animando a recomponer la derecha española y convertirla, de nuevo, en la casa común de quienes se oponen al sanchismo, como hiciera Aznar frente al socialismo de González. El libro, que es un ejemplo de ello, plantea la pregunta clave ¿Por qué la derecha no sabe ilusionar a los españoles? La respuesta hay que encontrarla en los predios culturales, poco transitados por unos timoratos dirigentes que evitan la confrontación intelectual con sus adversarios, creyendo erróneamente que a la izquierda sólo se la combate desde los campos de la economía.

Aguirre considera la era sanchista como la más aciaga de la historia reciente de España. Tacha a Sánchez de caudillo que, alejado de los postulados de la socialdemocracia, ha abrazado las tesis radicales del comunismo, entre ellas, la monserga de la corrección política y la tabarra woke. Advierte de las pretensiones del presidente del Gobierno de cambiar el régimen fulminando la división de poderes, la independencia judicial y la de los medios de comunicación y hostigando a empresarios y autónomos, la verdadera fuente de empleo y riqueza en una sociedad. Existe un riesgo real de convertir la democracia en una especie de autocracia mediante una utilización fraudulenta de las instituciones. Certeramente señala la necesidad de reformar la Ley Electoral. En su libro también hay hueco para denunciar la Agenda 2030, una nueva religión con sus corifeos y sacristanes y su sibilino lenguaje inclusivo y sostenible.

Para librar la batalla cultural, Aguirre propone como fórmula la defensa de la nación y de la libertad. Defender España y una sociedad libre constituyen el mayor y mejor proyecto para ilusionar a los españoles. Las últimas páginas de su libro constituyen la evidencia de cómo puede descenderse desde los principios a la experiencia. En ellas se reúnen sólidos ejemplos de cómo sus ideas liberales aplicadas desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid introdujeron mayores cotas de libertad, progreso y prosperidad en favor de los madrileños en ámbitos como el educativo, sanitario o económico. Ello es fruto del indeleble amor a la libertad individual que tiene Esperanza Aguirre, quien en política siempre predicó con el ejemplo.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 25 de mayo de 2025. https://www.elimparcial.es/noticia/283886/cultura/resena-de-una-liberal-en-politica-de-esperanza-aguirre.html

 

Pregón de combate, despierta

Con pan y circo, los romanos fueron los primeros en producir en serie anestesia para la ciudadanía. Mientras el mundo avanzaba a trompicones entre guerras, pestes, hambre y muerte hubo hombres de fe que no se distrajeron ni arredraron. Con esfuerzo y perseverancia, embalsaron el saber y el conocimiento en monasterios. Siglos después, serían los manantiales de la civilización occidental. Cristiana. Son sinónimos.

A esta construcción cultural, el primer tajo se lo daría la Paz de Westfalia. Era el momento de la Reforma protestante: cuius regio, eius religio. Pero también el momento de la Contrarreforma católica. Se libró la primera batalla cultural de la Historia. Sutilmente, mediante la decoración de pórticos y paredes en templos y catedrales. Primer medio de comunicación social. España triunfa en esa batalla. El segundo corte a la concepción cristiana del mundo sería obra de la Revolución francesa. La guillotina, nunca mejor dicho, que con su siglo de las Luces, eclipsa a Dios y encumbra al hombre. Craso error. El resultado tarda en llegar, pero llega en el siglo XX: el super hombre ario y el homus sovieticus. El nuevo hombre destruye al hombre. Fascismo y comunismo, que proceden del mismo tronco: el totalitarismo. Propugna la hegemonía colectiva: el Estado, la raza o el partido. Cualquier excusa vale si anula la libertad y dignidad del hombre.

Por entonces, un comunista da una vuelta de tuerca al antiguo pan y circo. El atornillador es Gramsci. Innova en la maquinaria. No basta con entretener al hombre. Hay que penetrar en su conciencia. Lavar su cerebro con la educación que queremos, con la realidad que creamos, con la información que fabricamos. La información es poder. Aliados con la tecnología, el poder y la información son aún más poderosos. De sociedades totalitarias pasamos a una sociedad globalizada, uniforme, que a a base de desmemoria histórica, de ideología de género y del mito del cambio climático, trafican con mercancías de contrabando. Una sociedad de pensamiento único y de ética homogénea. Es como fundar una pseudoreligión o religión al revés expulsando ¿otra vez? a Dios de la vida pública. Es el tercer tajo a la única religión defensora del hombre frente a los enemigos del hombre. Enésimo intento sin éxito.

Parafraseando a Fukuyama, los nuevos bárbaros pretenden certificar el fin de la Historia y dominar la Humanidad al dictado. En este globalismo caben todos, menos aquella tradición que emergió hace dos mil años en Judea. No toleran ni respetan al que piensa diferente. Con su corrección política cancelarán a los rebeldes. En la nueva globalidad cabe, incluso, lo malo, porque se desdibujan las diferencias entre el bien y el mal. Todas las opiniones tienen el mismo valor. Todo vale: terrorismo, salvajismo, populismo, el deseo de este o aquel… El antojo del yo.

De todo esto y algo más, nos hablan tanto el libro de Alex Rosal, “Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida”, como el de Raúl Mayoral, «Pregón de combate para jóvenes de espíritu».  El autor del segundo escribió este tras el ejemplo del primero. Ambos, son libros de denuncia y esperanza. Denuncian todo un plan para crear, no un mundo mejor, sino un mundo igualitario, mediocre y sectario. Bajo el control de la tecnología. De esperanza, porque contienen todo un pregón de combate. ¡Despierta!

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Ingeniería social

La última escapada. Michael D. O’Brien. Editorial Libros Libres. 295 páginas.

El escritor canadiense Michael D. O´Brien es prolífico en escribir novelas de ideas a las que reviste con el ritmo trepidante de un thriller. El lector no sabe muy bien si está ante una enjundiosa obra de ensayo filosófico, religioso y político o ante un atrayente relato de acción e intriga. Pero lo cierto es que el autor, católico para más señas, suele alumbrar libros de valía perenne para cualquier época. Se vio en El Padre Elías. Un Apocalipsis y en El librero de Varsovia. Ahora se comprueba en La última escapada, que de nuevo cautiva inevitablemente al lector con seductora trama y sólido pensamiento.

El protagonista es Nathaniel Delaney, director de un periódico local, The Swiftcreek Echo, en algún lugar de una Canadá ficticia que no ve con buenos ojos los editoriales y artículos de dicho diario que rezuman el mensaje cristiano: “palabras muy manidas, muy viejas, pero justo las palabras que han venido construyendo las sociedades sanas”. Delaney vive con sus dos hijos mayores, Tyler y Zöe, pues su mujer se marchó de casa con el hijo pequeño por eso que ahora se llama incompatibilidad de caracteres. Un día Nathaniel descubre que las enseñanzas que se imparten en el colegio de sus hijos no son, a su juicio, adecuadas. “Es una ingeniería social de magnitud tremenda, con expertos que dictan cómo tenemos que vivir (…) “El contenido mismo es un problema: sexo, orientación sexual, discernimiento de valores, raza, religión”.

Su protesta ante la dirección del centro, alegando que las materias impartidas son desde siempre de la competencia de los padres, pone en alerta a todo un sistema dominante que pretende arrebatar a los indefensos niños de lo que se supone que son las garras paternas con el fin de educarlos en unos principios y reglas que se aproximan a una religión del Estado: “La psicología y la sociología son su religión”, y que pretenden “preservar el orden social reduciendo a la persona a un engranaje de la máquina estatal”. Padre e hijos inician así una agitada huida para evitar “ser tragados y digeridos por las entrañas del sistema”. Durante su persecución padecerán situaciones trágicas y experimentarán sentimientos de esperanza y de noble humanidad. Todo ello presidido por una fervorosa e inquebrantable fe católica: “Nunca podrán destruir el sagrario de nuestro corazón, donde tiene su morada Jesús y María”. El libro está escrito en forma de diario, el diario de Nathaniel Delaney, que un policía local encontró entre las pertenencias del periodista.

La novela nos alerta de cómo hoy bajo el ropaje de modernas sociedades democráticas se persigue por los gobiernos toda una revolución no violenta: subvertir la autoridad de los padres acaparando los derechos de éstos sobre sus hijos. En suma, recrear el mundo: “Las democracias no son inmunes al autoengaño, aunque tienden a formas de opresión que no son abiertamente violentas”. Pero también nos alecciona de cómo esos mismos gobiernos temen a la verdad. Nada nuevo bajo el sol.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en la revista Aceprensa el 15 de julio de 2009. https://www.aceprensa.com/resenas-libros/la-ultima-escapada/

Libros de ayer y de hoy

Múltiples han sido las explicaciones que por los historiadores se han proporcionado sobre las causas de la caída de la Monarquía de Alfonso XIII. Mucho tuvo que ver en ella el mal funcionamiento de los partidos políticos e, incluso, el apartamiento del poder del político conservador Antonio Maura. Así lo argumentaba el libro Estudios sobre el reinado de Alfonso XIII, del Conde de los Villares (Editorial Jordán, 1948). Posteriormente, sobre la misma cuestión histórica, aparecería en España en 1962, y de forma clandestina, Así cayó Alfonso XIII, testimonio de Miguel Maura Gamazo, hijo, precisamente, de Antonio Maura, y ministro de la Gobernación en el primer Gobierno provisional de la II República. En 1966 se publicaría por Ariel una edición autorizada. Ahora, la editorial Marcial Pons publica una nueva edición de esta obra a la que se han añadido ciento cincuenta páginas de nueva documentación. En ellas, Maura explica su salida del Gobierno en octubre de 1931 a causa de la aprobación de la Constitución republicana, cuyos artículos en materia religiosa eran abiertamente contrarios a la Iglesia Católica.

En plena controversia sobre la asignatura Educación para la ciudadanía, conviene reparar en un valiente diagnóstico no apto para los valedores de la corrección política. Abreviar las horas de escuela a favor de la educación vial, sexual o medioambiental y de excursiones y diversiones, que son poco instructivas, es una pérdida de tiempo para la instrucción. Lo sostiene Mercedes Ruíz Paz en Los límites de la educación (Ediciones Ver, 1999). La educación no está funcionando. Urge una pedagogía del contenido devolviendo a la escuela su misión primordial: enseñar a aprender. Más contundente es la misma autora en La secta pedagógica (Grupo Unisón, 2003). Nuestra enseñanza no potencia el esfuerzo del alumno ni el respeto a la autoridad. También se aprecia coraje para la denuncia de un nefasto sistema educativo en la obra de Antonio Viñao Escuela para todos. Educación y modernidad en la España del siglo XX (Marcial Pons, 2004).

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Mayo 2007

No hay liberalismo sin Dios

Principios liberales. Dario Antiseri. Unión Editorial.  Madrid, 2005. 86 páginas.

El prólogo de Benedicto XVI al reciente libro (“Por qué debemos decirnos cristianos”), del ex-presidente del Senado italiano, Marcello Pera, ha devuelto a la actualidad la obra del filósofo, también italiano, Dario Antiseri “Principios liberales”. El Papa sostiene en su prólogo que no hay liberalismo sin Dios, y se hace eco de que una contribución para superar la crisis contemporánea de la ética es ese liberalismo que para ser fiel a sí mismo puede vincularse a una doctrina del bien, en particular la cristiana que es semejante a él.

Dario Antiseri, pensador católico y liberal, ha elaborado un libro breve y sencillo en el que de manera clara y directa presenta los principios del pensamiento liberal, algunos de los cuales hincan sus raíces en el Cristianismo (solidaridad, subsidiariedad y cuerpos intermedios, igualdad entre todos los hombres y prioridad del mérito sobre el privilegio). El autor, sirviéndose de citas de autores de gran talla: Popper, Von Mises, Hayek, Claudel, Ropke, Rosmini…analiza mediante un procedimiento contradictorio los principios liberales, ayudando al lector a comprenderlos mejor, pero también a defenderlos de las objeciones formuladas contra ellos, en su mayoría, consecuencia de la manipulación a que ha sido sometida la idea liberal.

En su libro Antiseri nos recuerda el ámbito de coincidencias entre ideas liberales y valores cristianos, evidenciado además por la conexión entre los escolásticos de Salamanca y los integrantes de la Escuela de Viena.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Mayo 2009

Luz eterna

El librero de Varsovia. Michael D. O´Brien. Editorial Libros Libres.  Madrid, 2008. 527 páginas.

Michael O´Brien es pertinaz en escribir novelas de ideas; libros de valía perenne para las generaciones futuras. Es hábil en vestir sus enjundiosas obras con el trepidante ritmo de la acción. Se vio en El Padre Elías. Un Apocalipsis, best seller que, con aires de thriller, cautiva inevitablemente al lector.

El librero de Varsovia es la historia anterior a El Padre Elías. No contiene tanta intriga pero deleita y fortalece. Su protagonista es Pawel Tarnovski, un polaco en vías de recuperar la fe en Dios, a quien el Señor le pone una dura prueba de caridad: dar refugio, aún a riesgo de su propia vida, a un adolescente judío (David Schäfer) huido del gueto en la Varsovia de 1942. Durante la convivencia de ambos en Casa Sofía, la pequeña librería regentada por Pawel, se vislumbran los grandes dilemas del hombre: el bien y el mal, la verdad y la mentira, la fe y su ausencia, el diálogo con Dios y las voces del Maligno.

Las conversaciones entre un católico que, paulatinamente, recobra los mecanismos de la fe, y un judío ortodoxo, ávido de conocimientos sobre la trascendencia, son un exquisito alimento espiritual. En época tan desquiciada como la que vivimos, O´Brien nos ayuda a diferenciar entre la luz eterna y las tinieblas disfrazadas de luz, porque cuando todo parece perdido es posible la ayuda.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Octubre 2008