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Pregón de combate para jóvenes de espíritu, de Raúl Mayoral Benito

El autor nos detalla de forma pormenorizada, concisa, clarificadora y lúcida el escenario de la batalla, el mapa de operaciones, el caballo de Troya que ya se mueve en el interior de nuestra ciudadela

El ensayo de Raúl Mayoral Benito es un pregón en su sentido más bíblico, el de promulgar en la plaza pública un asunto que afecta decisivamente a toda la comunidad, un pregón de combate en la medida que proclama el inexcusable deber de librar con alegría y esperanza la contienda por la libertad y por la responsabilidad moral, personal y social. Con ese objetivo, el autor nos detalla de forma pormenorizada, concisa, clarificadora y lúcida el escenario de la batalla, el mapa de operaciones, el caballo de Troya que ya se mueve en el interior de nuestra ciudadela, el estado mayor enemigo, el laicismo y todo nuestro bagaje cultural y moral para hacerle frente, la dignidad ontológica de la persona, la institución familiar, el derecho a la vida, la educación en libertad y sacrificio, una sociedad civil concienciada y organizada, la humildad y la ejemplaridad que caracterizan a la Iglesia Católica, la eterna aliada de las libertades y de los derechos humanos. El marco de esa batalla viene determinado por la hegemonía cultural del poshumanismo nihilista, en el que la posverdad trata de arrinconar a la verdad, con el objetivo final de erradicar de nuestra sociedad el humanismo cristiano, la raíz de nuestra civilización.

Los frentes a reconquistar son la cultura, los medios de comunicación, la política y la economía. El ámbito cultural ha sido invadido por el ateísmo, el antropocentrismo, el materialismo, el hedonismo, el relativismo y el nihilismo. Los medios de comunicación han pasado de ser el cuarto poder a convertirse en meras correas de transmisión del poder cultural, político y económico, manipulando el lenguaje, la información y la opinión. En la política, la democracia representativa está siendo sustituida por la partitocracia imperativa, el paso previo a la instauración de un régimen autoritario o totalitario. En la economía se intenta demonizar el sistema capitalista de libre mercado y propiedad privada, colocando a los empresarios en el punto de mira, cuando ha sido ese sistema económico el que ha sacado de la miseria a la mayoría de la población mundial, mientras la economía de planificación estatal ha sido la responsable de las grandes hambrunas registradas en los países que lo han aplicado. En ese escenario de retroceso en todos los órdenes, el autor describe minuciosamente la ofensiva protagonizada por las nuevas tecnologías al servicio del caballo de Troya que alberga la corrección política y sus arietes de la emergencia climática, la ideología de género y la memoria histórica, capitaneados por su estado mayor laicista.

En la segunda parte del libro se señalan los pilares de nuestra civilización cristiana, como son la familia, la vida y la educación sustentada en los principios de libertad y de sacrificio, con la certeza de que la clase de enseñanza del presente va a ser la que determine el futuro de nuestra sociedad. Otras ciudadelas que nos defienden son la sociedad civil concienciada y organizada, la Europa de raíces cristianas y una Hispanidad de principios y cultura comunes. Finalmente, el autor proclama con especial énfasis el derecho de los laicos a ejercer su libertad con la ética de la responsabilidad personal y social, siendo partícipes activos de la vida pública, dando ejemplo y testimonio de la Verdad que nos hace libres.

Reseña publicada por José Amengual en el diario digital El Debate el 8 de junio de 2024. https://www.eldebate.com/cultura/libros/20240608/pregon-combate-jovenes-espiritu-raul-mayoral-benito_203423.html

Pregón de combate, despierta

Con pan y circo, los romanos fueron los primeros en producir en serie anestesia para la ciudadanía. Mientras el mundo avanzaba a trompicones entre guerras, pestes, hambre y muerte hubo hombres de fe que no se distrajeron ni arredraron. Con esfuerzo y perseverancia, embalsaron el saber y el conocimiento en monasterios. Siglos después, serían los manantiales de la civilización occidental. Cristiana. Son sinónimos.

A esta construcción cultural, el primer tajo se lo daría la Paz de Westfalia. Era el momento de la Reforma protestante: cuius regio, eius religio. Pero también el momento de la Contrarreforma católica. Se libró la primera batalla cultural de la Historia. Sutilmente, mediante la decoración de pórticos y paredes en templos y catedrales. Primer medio de comunicación social. España triunfa en esa batalla. El segundo corte a la concepción cristiana del mundo sería obra de la Revolución francesa. La guillotina, nunca mejor dicho, que con su siglo de las Luces, eclipsa a Dios y encumbra al hombre. Craso error. El resultado tarda en llegar, pero llega en el siglo XX: el super hombre ario y el homus sovieticus. El nuevo hombre destruye al hombre. Fascismo y comunismo, que proceden del mismo tronco: el totalitarismo. Propugna la hegemonía colectiva: el Estado, la raza o el partido. Cualquier excusa vale si anula la libertad y dignidad del hombre.

Por entonces, un comunista da una vuelta de tuerca al antiguo pan y circo. El atornillador es Gramsci. Innova en la maquinaria. No basta con entretener al hombre. Hay que penetrar en su conciencia. Lavar su cerebro con la educación que queremos, con la realidad que creamos, con la información que fabricamos. La información es poder. Aliados con la tecnología, el poder y la información son aún más poderosos. De sociedades totalitarias pasamos a una sociedad globalizada, uniforme, que a a base de desmemoria histórica, de ideología de género y del mito del cambio climático, trafican con mercancías de contrabando. Una sociedad de pensamiento único y de ética homogénea. Es como fundar una pseudoreligión o religión al revés expulsando ¿otra vez? a Dios de la vida pública. Es el tercer tajo a la única religión defensora del hombre frente a los enemigos del hombre. Enésimo intento sin éxito.

Parafraseando a Fukuyama, los nuevos bárbaros pretenden certificar el fin de la Historia y dominar la Humanidad al dictado. En este globalismo caben todos, menos aquella tradición que emergió hace dos mil años en Judea. No toleran ni respetan al que piensa diferente. Con su corrección política cancelarán a los rebeldes. En la nueva globalidad cabe, incluso, lo malo, porque se desdibujan las diferencias entre el bien y el mal. Todas las opiniones tienen el mismo valor. Todo vale: terrorismo, salvajismo, populismo, el deseo de este o aquel… El antojo del yo.

De todo esto y algo más, nos hablan tanto el libro de Alex Rosal, “Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida”, como el de Raúl Mayoral, «Pregón de combate para jóvenes de espíritu».  El autor del segundo escribió este tras el ejemplo del primero. Ambos, son libros de denuncia y esperanza. Denuncian todo un plan para crear, no un mundo mejor, sino un mundo igualitario, mediocre y sectario. Bajo el control de la tecnología. De esperanza, porque contienen todo un pregón de combate. ¡Despierta!

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El Pregón de Combate de Raúl Mayoral para la batalla cultural

Desde que apareció el pasado mes de junio el libro Pregón de combate para jóvenes de espíritu (Tu librería, 2024) han sido muchas las ciudades a las que su autor, Raúl Mayoral Benito, ha acudido para presentar su obra en la que aborda contundentemente el asunto de la batalla cultural. Un texto de gran calidad literaria en el que se percibe un profundo conocimiento de los temas que propone, enriquecidos por una interesantísima y reseñable bibliografía.

-Empecemos por el título de su libro. Propone usted un término que puede ser malinterpretado hoy en día ¿a qué tipo de combate se refiere?

-Antes del término combate quiero reivindicar el término pregón. Me recuerda a mi infancia vivida en la España rural. Conocí la entrañable figura del alguacil de pueblo que en la plaza daba el pregón informando al vecindario sobre hechos relevantes para la vida diaria. He querido plasmar en el título el término pregón como proclama o manifiesto que se hace de viva voz en lugar público para que llegue a conocimiento de todos, pero también como discurso en celebración de una festividad y animando a participar en ella. Sólo que mi proclama es por escrito y además yo no convoco una celebración sino a un combate. En efecto, pero se trata de una contienda intelectual, un debate de ideas. Yo no convoco a una pandilla de camorristas para salir a pelear a la calle. No es momento de retórica sino de dialéctica, de debatir y combatir intelectualmente.

-El subtítulo también hay que analizarlo con detalle. Ante la batalla cultural por la defensa de la libertad y por el rearme moral. ¿No le parece que todo eso da para varios tomos?

-Batallas culturales se han librado muchas a lo largo de la Historia. Y nosotros, los católicos, somos peritos en estas lides. Quizá el paradigma sea Trento. De una controversia teológica surgirá una auténtica contienda cultural que alumbrará el barroco español para certificar el triunfo, no sólo sobre la Reforma protestante, también sobre la sobriedad calvinista en el arte. Otra disputa intelectual es la que emprende la Iglesia católica contra la Ilustración y su razón divinizada. Espoleados por el Movimiento de Oxford, los católicos ingleses también se enfrentan culturalmente al anglicanismo británico de exacerbado componente nacionalista. Incluso los católicos alemanes plantan cara a la Kulturkampf promovida por el canciller Bismarck, que pretendía, entre otras cosas, acabar con la influencia de la fe en la educación. Del siglo pasado es el Movimiento Esprit que libra una batalla cultural, pero con trasfondo espiritual al entender nítidamente sus seguidores que bajo el desorden terrenal hay una pugna espiritual entre el bien y el mal, la verdad y la mentira. No menos espiritual es la lucha protagonizada por la Iglesia católica contra el paganismo nazi. Finalmente, la cultura y además el púlpito fueron asimismo el coso donde se batió la jerarquía católica de más allá del Telón de Acero contra el ateísmo de la hoz y el martillo. Por tanto, nada nuevo bajo el sol.

-¿Por qué ha escrito este libro?

-Por mis hijos, jóvenes de hoy, y por su generación. Para proporcionar a la juventud actual criterio, argumentos con que defenderse del pensamiento único. Son los jóvenes los más expuestos al zarandeo que este convulso mundo y su disparatada cultura están provocando. Yo solía escribir semanalmente una columna en prensa digital, pero mis hijos, tenemos cuatro y todos varones, no me leían, porque ellos prefieren los podcasts, los canales de YouTube y los foros de las redes sociales. Fue uno de mis hijos el que me animó a abrir un canal en YouTube, Libercast. Reacio al principio, comencé a subir podcast titulándolos “pregón de combate 1”, 2, 3 y así sucesivamente. Llegué a incluir 10 pregones en YouTube. Y un buen día me dije: Tengo que escribir un libro sobre todo esto. Y agradezco a mi hijo el empujón que me dio. Y por ello les brindo a los jóvenes la posibilidad de pertrecharse con una armadura de ideas y conceptos que les permitan sostenerse en los conflictos existenciales de nuestra época, sometida a corrientes de pensamiento ruinosas y disolventes. Y, al mismo tiempo, animarlos a la acción en coherencia con una cosmovisión cristiana que es la base de la civilización occidental, puesta hoy en riesgo.

-¿No le parece que la cultura siempre ha sido patrimonio de la izquierda en este país? Al menos eso es lo que nos han hecho pensar durante años. ¿A qué cultura se refiere usted?

-Por supuesto, no a una cultura hedonista, materialista y relativista como la actual, que está degradada y resulta insolente e impertinente al incitar al odio, al resentimiento y la revancha. Para mí la cultura tiene un componente más elevado que terrenal. La verdadera cultura es la que ensancha el espíritu y la conciencia del hombre. Es en la conciencia en donde anida la verdad y la libertad del ser humano. Y una cultura así no existe porque las certezas son acalladas cuando no demolidas y se cancela la libertad. La cultura entonces se halla adulterada por la ideología o por el dinero fomentando un individualismo disgregador, que conlleva el extravío del hombre. Es una cultura que mantiene al hombre caído o, como diría Dante, en suspenso. Y el fin último es imponer a todos un único modelo de cultura, una uniformidad cultural como persigue la Agenda 2030 y para ello se sacrifican la verdad y la libertad.

-También acuña el concepto “jóvenes de espíritu”, algo que podría hacer pensar que este libro estuviera escrito para jóvenes.

-Ya lo he dicho anteriormente. Ellos son los destinatarios más prioritarios. Pero también los no jóvenes pueden ser destinatarios y lectores del libro. En él se contienen muchas reflexiones sencillas, de todos sabidas, pero que, por eso mismo, han sido olvidadas. Y debemos recordarlas porque quienes pretenden confundirnos nos recomiendan antes que olvidemos. Por eso dedico varias páginas a la Historia, que actúa como referente o anclaje para las nuevas generaciones. Decía Cicerón que “ignorar lo ocurrido antes de nacer uno es condenarse a ser siempre niño”. Es injusto impedir a los jóvenes que tengan su propio juicio crítico.

-Después de varios meses de frenética actividad ha presentado ya su libro en dieciséis ciudades españolas, además de firmar libros en su Talavera natal y participar en diversos actos. ¿Hay interés por la batalla cultural? ¿La gente tiene claro de qué se trata?

-Más que el interés, que lo hay, lo más llamativo que me resulta es que el público sabe de qué hablamos cuando se les dice que previamente a dar la batalla política hay que librar la cultural. Porque a los totalitarismos y populismos que hoy nos acechan como enemigos de la libertad se los combate económica pero también intelectualmente. La gente tiene muy claro que si la política está degradada es por causa de una cultura degradante. Si no sanamos la cultura no liberaremos la política. En los últimos años hemos asistido al triunfo político de dirigentes que previamente libraron el combate cultural: Georgia Meloni en Italia, Javier Milei en Argentina y ahora Donald Trump. Ellos han entendido bien que para limpiar la arena política antes debe limpiarse el terreno cultural de cizaña y malas hierbas.

-Han sido muchos los medios de comunicación que se han hecho eco de su libro. ¿Estamos en medio de una batalla cultural realmente? ¿Cuáles son los bandos?

-Por supuesto, y hay dos bandos, democracia frente a totalitarismo, derechos catalogados frente a deseos que pretenden transformarse en derechos, normas morales frente al antojo del yo, sentido religioso frente a laicismo, sentido común frente a ideología. Por cierto, el discurso de Trump en su toma de posesión se tituló La revolución del sentido común. En suma, los dos bandos en liza son la civilización frente a la barbarie. Pero insisto bajo esta lucha cultural se está librando una pugna espiritual entre Cristo y Lucifer, como afirmaba Unamuno en Agonía del cristianismo.

-Política, economía, cultura, medios de comunicación, tecnología, memoria histórica, corrección política… estos son algunos de los apartados de su libro, pero en varias ocasiones le he oído decir que en su libro no habla de política. ¿Se pueden abordar estos temas sin hablar de política?

-Hablo de una política que hoy no existe, como tampoco existe esa cultura que ha de elevar el espíritu y a la que aspiramos muchos. La política ha de ser una noble tarea al servicio del bien común. El político ha de servir al ciudadano, no servirse del ciudadano para ostentar el poder. Aunque es un error generalizar, sin embargo, hoy la política parece llevar máscara. Parece tiempo propicio para los impostores. No es sólo la corrupción, existen otros vicios más en la actual política: el engaño de unos, el complejo de los otros, mucha demagogia y sectarismo partidistas, el egoísmo territorial, …Yo sostengo que para que germine esa noble y alta política antes deben limpiarse los predios culturales de las malas hierbas, de la cizaña que impide que germinen frutos fecundos en la realización política.

-En una de las presentaciones de Madrid estuvo acompañado por Esperanza Aguirre y por Alicia Delibes. ¿Qué pueden aprender los políticos al leer su libro?

-No pretendo dar lecciones a los políticos, pero sí una recomendación: deberían leer más a Tomás Moro y a Erasmo de Rotterdam que a Maquiavelo. Como decía el francés Mounier no basta con tener sensibilidad política, hay que tener sensibilidad por la moral en política. Ello les ayudaría a no creerse imprescindibles y a tener los pies en suelo firme y no en terrenos pantanosos o de arenas movedizas.

Ideología de género, cambio climático, laicismo… wokismo por todas partes. ¿Qué nos propone para vivir en un ambiente tan contaminado?

-No callar nunca ante quienes pretenden silenciarnos, y defender siempre la verdad y la libertad ante sus enemigos. Hoy el silencio es claudicación y la ambigüedad es traición. Comprendo que lo que propongo resulta muy difícil con el caballo de Troya de la corrección política ya dentro de nuestra ciudadela. Suelo decir que el primer caso de corrección política lo protagoniza Simón Pedro cuando antes de que cante el gallo niega tres veces a un Maestro galileo. Pero debemos armarnos de valor y formarnos e informarnos, porque muchas veces carecemos de la formación adecuada y la información precisa. Luego como creyentes tenemos un deber de conciencia y de coherencia, que nos obliga a comprometernos y participar en el espacio público y no escondernos. Decía el cardenal Newman que el verdadero cristiano ha de estar siempre en alerta.

-Familia, vida y educación. Una ciudadela ¿Indestructible?

-Sí, si todos hacemos lo que debemos y no estamos haciendo por ahora. Por eso la batalla cultural la estamos perdiendo y por goleada. Porque no comparecemos que es nuestro deber. Decía un sabio que si todos barrieran las puertas de sus casas las calles estarían limpias. Con ello quiero decir que la remontada debe empezar por nosotros mismos. Es un error pensar que el mal está siempre en el de enfrente. También nosotros debemos mejorar. Primero en nuestro interior y luego mejorar fuera, en nuestro entorno y con nuestro prójimo. Como hombres de fe, debemos sanar al resentido y calmar a los apocalípticos. En suma, debemos ser ejemplares. El ejemplo es muy combativo, muy poderoso. Eso nos ayudará además a ser influyentes, que es lo que debe ser un católico en la sociedad.

-Usted es católico. En el libro deja clara su posición, pero hace una llamada significativa en uno de los capítulos finales “salid de las sacristías” ¿Qué quiere decir?

-Esa es la parte esencial del libro. Tras el diagnóstico, la terapia. Y enlaza con la pregunta anterior. Hoy se impone un laicismo beligerante que pretende expulsar la religión de la vida pública recluyéndola en una reducida intimidad. Y se miente afirmándose que eso es señal de modernidad. Pero en ningún sitio está escrito que para ser un buen ciudadano debamos renegar de Dios. Este es uno de los terrenos decisivos en que como católicos debemos librar la batalla cultural. Se trata de defender nuestra libertad religiosa, pero a la vez también la libertad de educación y de expresión. Este es un combate capital que, si lo perdemos, acarreará el desplome de otros frentes igual que se vienen abajo las fichas de dominó. Pertenezco a una asociación eclesial, la Asociación Católica de Propagandistas, que a principios del siglo XX contribuyó a modernizar el catolicismo español y a innovar en muchas de las estructuras sociales de España, como la educación o el periodismo, es decir, la cultura, pasando por la política en la que se creó un partido que unificó a las derechas regionales, o por la economía, en donde se alumbró el cooperativismo agrario. El carisma del propagandista consiste en la presencia del católico en la vida pública como agente de evangelización, por tanto, saliendo a la calle, a la plaza pública. Herrera dijo que él había venido a poner en las manos de los católicos españoles el Rosario en una y la papeleta de voto en la otra. Pero era consciente de que primero había que formar minorías como levadura de movimientos sociales y culturales de gran pretensión reformadora. De ello también trato en el libro.

-El libro tiene muy buenas reseñas en Amazon, pero me gustaría saber cómo es la reacción de los lectores a pie de calle. ¿Está satisfecho con su trabajo?

-Quizá el halago más reconfortante fue el que me hizo alguien al decir que mi libro debía ser un manual de texto en los colegios católicos. Es precisamente en la escuela, en las aulas en donde también debemos librar la batalla cultural. Con un sistema educativo que ha cancelado el mérito propugnando un nefasto igualitarismo, y una escuela considerada más un espacio de entretenimiento que de aprendizaje, nos dirigimos como sociedad sin rumbo y a la deriva. Por supuesto que estoy satisfecho con lo realizado, porque tengo la convicción de que soy instrumento al servicio del Señor. Tengo poco mérito. Él ha hecho el casi todo. Yo sólo el casi nada, como decía aquel anciano párroco asturiano. Le confieso que cuando estaba escribiéndolo sentía como si me llevaran en volandas. Me sucedieron episodios muy curiosos, como aparecer material relevante para el libro sin yo buscarlo o la facilidad con que estructuré el índice, del que también se ha dicho que es muy provocativo y no deja indiferente a nadie. Por eso, en la lista de agradecimientos recogida al final del libro está Él.

-Como he dicho al inicio de la entrevista esta es su primera obra publicada. ¿Tiene pensado seguir escribiendo sobre el tema? ¿Quizá otros?

-Estoy intentando terminar una novela histórica sobre la Segunda Guerra Mundial con una trama final en Berlín y Madrid y un hilo conductor: el cristianismo salva a Europa. De hecho, hice una pausa en este relato para escribir Pregón de combate. Y no descarto escribir un homenaje al maestro, el verdadero héroe de nuestro tiempo.

Entrevista realizada por Miguel Ángel Blázquez en el diario digital Religión en Libertad el 1 de febrero de 2025. https://www.religionenlibertad.com/cultura/250201/entrevista-raul-mayoral-benito-miguel-angel-blazquez_110303.html

Ingeniería social

La última escapada. Michael D. O’Brien. Editorial Libros Libres. 295 páginas.

El escritor canadiense Michael D. O´Brien es prolífico en escribir novelas de ideas a las que reviste con el ritmo trepidante de un thriller. El lector no sabe muy bien si está ante una enjundiosa obra de ensayo filosófico, religioso y político o ante un atrayente relato de acción e intriga. Pero lo cierto es que el autor, católico para más señas, suele alumbrar libros de valía perenne para cualquier época. Se vio en El Padre Elías. Un Apocalipsis y en El librero de Varsovia. Ahora se comprueba en La última escapada, que de nuevo cautiva inevitablemente al lector con seductora trama y sólido pensamiento.

El protagonista es Nathaniel Delaney, director de un periódico local, The Swiftcreek Echo, en algún lugar de una Canadá ficticia que no ve con buenos ojos los editoriales y artículos de dicho diario que rezuman el mensaje cristiano: “palabras muy manidas, muy viejas, pero justo las palabras que han venido construyendo las sociedades sanas”. Delaney vive con sus dos hijos mayores, Tyler y Zöe, pues su mujer se marchó de casa con el hijo pequeño por eso que ahora se llama incompatibilidad de caracteres. Un día Nathaniel descubre que las enseñanzas que se imparten en el colegio de sus hijos no son, a su juicio, adecuadas. “Es una ingeniería social de magnitud tremenda, con expertos que dictan cómo tenemos que vivir (…) “El contenido mismo es un problema: sexo, orientación sexual, discernimiento de valores, raza, religión”.

Su protesta ante la dirección del centro, alegando que las materias impartidas son desde siempre de la competencia de los padres, pone en alerta a todo un sistema dominante que pretende arrebatar a los indefensos niños de lo que se supone que son las garras paternas con el fin de educarlos en unos principios y reglas que se aproximan a una religión del Estado: “La psicología y la sociología son su religión”, y que pretenden “preservar el orden social reduciendo a la persona a un engranaje de la máquina estatal”. Padre e hijos inician así una agitada huida para evitar “ser tragados y digeridos por las entrañas del sistema”. Durante su persecución padecerán situaciones trágicas y experimentarán sentimientos de esperanza y de noble humanidad. Todo ello presidido por una fervorosa e inquebrantable fe católica: “Nunca podrán destruir el sagrario de nuestro corazón, donde tiene su morada Jesús y María”. El libro está escrito en forma de diario, el diario de Nathaniel Delaney, que un policía local encontró entre las pertenencias del periodista.

La novela nos alerta de cómo hoy bajo el ropaje de modernas sociedades democráticas se persigue por los gobiernos toda una revolución no violenta: subvertir la autoridad de los padres acaparando los derechos de éstos sobre sus hijos. En suma, recrear el mundo: “Las democracias no son inmunes al autoengaño, aunque tienden a formas de opresión que no son abiertamente violentas”. Pero también nos alecciona de cómo esos mismos gobiernos temen a la verdad. Nada nuevo bajo el sol.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en la revista Aceprensa el 15 de julio de 2009. https://www.aceprensa.com/resenas-libros/la-ultima-escapada/

Libros de ayer y de hoy

Múltiples han sido las explicaciones que por los historiadores se han proporcionado sobre las causas de la caída de la Monarquía de Alfonso XIII. Mucho tuvo que ver en ella el mal funcionamiento de los partidos políticos e, incluso, el apartamiento del poder del político conservador Antonio Maura. Así lo argumentaba el libro Estudios sobre el reinado de Alfonso XIII, del Conde de los Villares (Editorial Jordán, 1948). Posteriormente, sobre la misma cuestión histórica, aparecería en España en 1962, y de forma clandestina, Así cayó Alfonso XIII, testimonio de Miguel Maura Gamazo, hijo, precisamente, de Antonio Maura, y ministro de la Gobernación en el primer Gobierno provisional de la II República. En 1966 se publicaría por Ariel una edición autorizada. Ahora, la editorial Marcial Pons publica una nueva edición de esta obra a la que se han añadido ciento cincuenta páginas de nueva documentación. En ellas, Maura explica su salida del Gobierno en octubre de 1931 a causa de la aprobación de la Constitución republicana, cuyos artículos en materia religiosa eran abiertamente contrarios a la Iglesia Católica.

En plena controversia sobre la asignatura Educación para la ciudadanía, conviene reparar en un valiente diagnóstico no apto para los valedores de la corrección política. Abreviar las horas de escuela a favor de la educación vial, sexual o medioambiental y de excursiones y diversiones, que son poco instructivas, es una pérdida de tiempo para la instrucción. Lo sostiene Mercedes Ruíz Paz en Los límites de la educación (Ediciones Ver, 1999). La educación no está funcionando. Urge una pedagogía del contenido devolviendo a la escuela su misión primordial: enseñar a aprender. Más contundente es la misma autora en La secta pedagógica (Grupo Unisón, 2003). Nuestra enseñanza no potencia el esfuerzo del alumno ni el respeto a la autoridad. También se aprecia coraje para la denuncia de un nefasto sistema educativo en la obra de Antonio Viñao Escuela para todos. Educación y modernidad en la España del siglo XX (Marcial Pons, 2004).

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Mayo 2007

No hay liberalismo sin Dios

Principios liberales. Dario Antiseri. Unión Editorial.  Madrid, 2005. 86 páginas.

El prólogo de Benedicto XVI al reciente libro (“Por qué debemos decirnos cristianos”), del ex-presidente del Senado italiano, Marcello Pera, ha devuelto a la actualidad la obra del filósofo, también italiano, Dario Antiseri “Principios liberales”. El Papa sostiene en su prólogo que no hay liberalismo sin Dios, y se hace eco de que una contribución para superar la crisis contemporánea de la ética es ese liberalismo que para ser fiel a sí mismo puede vincularse a una doctrina del bien, en particular la cristiana que es semejante a él.

Dario Antiseri, pensador católico y liberal, ha elaborado un libro breve y sencillo en el que de manera clara y directa presenta los principios del pensamiento liberal, algunos de los cuales hincan sus raíces en el Cristianismo (solidaridad, subsidiariedad y cuerpos intermedios, igualdad entre todos los hombres y prioridad del mérito sobre el privilegio). El autor, sirviéndose de citas de autores de gran talla: Popper, Von Mises, Hayek, Claudel, Ropke, Rosmini…analiza mediante un procedimiento contradictorio los principios liberales, ayudando al lector a comprenderlos mejor, pero también a defenderlos de las objeciones formuladas contra ellos, en su mayoría, consecuencia de la manipulación a que ha sido sometida la idea liberal.

En su libro Antiseri nos recuerda el ámbito de coincidencias entre ideas liberales y valores cristianos, evidenciado además por la conexión entre los escolásticos de Salamanca y los integrantes de la Escuela de Viena.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Mayo 2009

Luz eterna

El librero de Varsovia. Michael D. O´Brien. Editorial Libros Libres.  Madrid, 2008. 527 páginas.

Michael O´Brien es pertinaz en escribir novelas de ideas; libros de valía perenne para las generaciones futuras. Es hábil en vestir sus enjundiosas obras con el trepidante ritmo de la acción. Se vio en El Padre Elías. Un Apocalipsis, best seller que, con aires de thriller, cautiva inevitablemente al lector.

El librero de Varsovia es la historia anterior a El Padre Elías. No contiene tanta intriga pero deleita y fortalece. Su protagonista es Pawel Tarnovski, un polaco en vías de recuperar la fe en Dios, a quien el Señor le pone una dura prueba de caridad: dar refugio, aún a riesgo de su propia vida, a un adolescente judío (David Schäfer) huido del gueto en la Varsovia de 1942. Durante la convivencia de ambos en Casa Sofía, la pequeña librería regentada por Pawel, se vislumbran los grandes dilemas del hombre: el bien y el mal, la verdad y la mentira, la fe y su ausencia, el diálogo con Dios y las voces del Maligno.

Las conversaciones entre un católico que, paulatinamente, recobra los mecanismos de la fe, y un judío ortodoxo, ávido de conocimientos sobre la trascendencia, son un exquisito alimento espiritual. En época tan desquiciada como la que vivimos, O´Brien nos ayuda a diferenciar entre la luz eterna y las tinieblas disfrazadas de luz, porque cuando todo parece perdido es posible la ayuda.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Octubre 2008

Los erasmistas

La libertad a prueba. Los intelectuales frente a la tentación totalitaria. Ralf Dahrendorf. Editorial Trota.  Madrid, 2009. 219 páginas.

Ralph Dahrendorf lleva años insistiendo en la necesidad de erradicar los sistemas cerrados para crear la sociedad abierta, cuyos rasgos son agentes privados, mercado y crecimiento. Y ello bajo el imperio de la ley y la separación de poderes, porque el desarrollo no significa únicamente progreso económico, sino también reconocimiento de libertades y participación de los ciudadanos. En suma, salvaguarda de la dignidad del hombre, valor de profunda raigambre cristiana.

Su nuevo libro “La Libertad a prueba. Los intelectuales frente a la tentación totalitaria” constituye una pieza más de ese puzzle que metódica y lúcidamente está construyendo Dahrendorf sobre la historia de la libertad frente al totalitarismo. Pero a diferencia de anteriores obras, en ésta el autor rinde tributo a héroes liberales. Denominados “erasmistas”, en honor de Erasmo de Rotterdam, el amigo de la libertad. Isaiah Berlin, Kart Popper, Raymond Aron y Norberto Bobbio hicieron sonar con estruendo sus palabras en el ágora de las ideas durante el pasado siglo a fin de que se sacudieran las conciencias, resplandeciera la ética y la inteligencia dejara de ser servidumbre.

En pensadores como estos es una constante la férrea defensa de la libertad y su resistencia a aceptar justificaciones de los sistemas totalitarios, respecto de los que ni cabe mejora ni conservación. Unicamente su derribo.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en la revista Punto CEU Mayo 2009

Una derecha sin complejos

La Izquierda, con su buena fe utópica, está debilitando progresivamente el capital social o moral de la sociedad y la Derecha no acierta a ejercer su responsabilidad de ser contrapeso ante esa merma. Es el diagnóstico del profesor Badenas, que en tiempos de polarización política sostiene que el verdadero progreso social necesita de la Derecha y la Izquierda. Ambas posiciones antagónicas son complementarias. El libro pretende ser una contribución al equilibrio entre ellas, proponiendo que los conservadores actúen orgullosos de sus ideas y sin complejos, y los izquierdistas purguen su presumido complejo de superioridad moral y alcancen a entender que, como ellos, los derechistas son necesarios.

La obra contiene un tratamiento detallado sobre conceptos como ideología y moral, capital social o moral y corrección política, claves para entender el diagnóstico y la terapia formulados. Detrás de cualquier ideología no hay intereses económicos, ni clase social, ni religión, sino un sistema de valores morales. Existe una moral de Derechas y otra de Izquierdas. Badenas recurre a dos profesores universitarios: Lakoff, de Stanford, en su obra Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores, y Haidt, de Princeton con La mente recta. Del primero, toma la clasificación de los dos modelos morales: el del padre estricto, propio de la moral derechista, y el del progenitor atento alineado con la moral izquierdista. Pero no todos los ciudadanos tienen ideologías coherentes, sino que alternan ambos modelos, surgiendo así posiciones políticas denominadas biconceptuales o terceristas, como Blair y Cameron en Reino Unido o Rajoy y Rivera en España. Del pensamiento de Haidt, destaca el carácter cegador de las ideologías: “La ideología ata y ciega”. El propio Haidt afirma que la moral conservadora es más compleja al apoyarse en más fundamentos que la llamada progresista, sin que esto signifique que una sea mejor o superior a la otra. La nación es la base sobre la que la moral derechista construye su capital moral. Y si la Derecha habla de nación, la Izquierda, alérgica a la identidad nacional, prefiere hablar de Estado. El capital moral facilita la confianza y cohesión entre los miembros de la comunidad, haciendo que los individuos sientan orgullo de compartir un mismo capital moral.  

Hoy la ideología dominante que inunda todo tipo de relaciones es la corrección política, que ata y ciega a todos, tanto a izquierdistas como a derechistas. Sin embargo, en ella la Izquierda se mueve como pez en el agua, mientras que la Derecha parece un salmón nadando contracorriente. Esta especie de religión laica es un invento filomarxista creado en algunas Universidades de EEUU. Reedita la vieja dialéctica de la lucha de clases solo que sin burgueses ni proletarios, partiendo de una narrativa colectiva de víctimas y culpables y fabricando presunciones que pasan por encima de la casuística individual. Para la corrección política no hay personas sino categorías sociales. Según Badenas, estamos ante uno de los mayores quebraderos de cabeza que hoy sufre la Derecha porque mediante la corrección política la Izquierda pone el tablero y las reglas del juego y establece los límites del debate ideológico y social. Y la Derecha, aquietada y en desventaja, no tiene mas remedio que rehuir aquellos temas afectados por la moral ideológica dominante y camuflar vergonzosamente su propia ideología derechista bajo la apariencia de moderación mediante circunloquios procedentes de la corrección política. No le queda otro recurso dialéctico que hablar de economía, dejando a la Izquierda que moldee la sociedad a su antojo. El resultado es el complejo de inferioridad de la Derecha.

Apunta el autor otras causas de la debilidad de los conservadores: La anulación de la derecha democrática anterior a la guerra a causa de la dictadura de Franco, y la desideologización de los derechistas, siendo el Gobierno de Rajoy un ejemplo de ello. Para Badenas, la Derecha tiene dos caminos: Seguir como hasta ahora acomodando su discurso a la corrección política o empezar a arrojar lastre y plantear un discurso fundado en la moral conservadora. Quizás, de momento, no tenga más remedio que compaginar ambos. Pero la actitud que adopte frente a la corrección política será determinante para su propia supervivencia en cuanto moral ideológica. Para que la Derecha consiga su rearme ideológico  y compita en igualdad de condiciones con la izquierda, necesita, de un lado, construir un discurso no sometido a la corrección política, y, de otro, dotarse de un instrumento parapolítico que sí tiene la izquierda: un entramado de organizaciones paralelas que, con cierto nivel de influencia y de subvención pública, sirvan de apoyo en el acceso al poder. Lo que Gustavo Bueno llamó Izquierdas indefinidas.

Entre líneas, Badenas insiste en que más prioritario que el debate político es el cultural, del que la Derecha lleva ausente años. Y es que una Derecha democrática, constitucionalista y sin complejos, no rehuyendo la confrontación intelectual, debiera desbrozar los campos de la cultura a fin de que germinen semillas que proporcionarán frutos políticos.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en El debate de hoy el 11 de agosto de 2020 sobre el libro La derecha, de Juan Manuel Badenas. https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/11/08/2020/una-derecha-sin-complejos/

Los nuevos enemigos de la libertad

Con la Guerra Fría en su apogeo se publicaron dos libros que abrirían una senda propicia en la batalla de las ideas: La mente cautiva, de Czeslaw Milosz y El opio de los intelectuales, de Raymond Aron. Ambos fueron una potente denuncia contra el totalitarismo marxista que, paradójicamente, aliado de las democracias liberales salió triunfante en el combate frente al totalitarismo nazi-fascista. El camino fue seguido por Jean François Revel en sus obras Ni Marx ni Jesús, ensayo sobre el antiamericanismo, el fracaso del comunismo y el futuro de la revolución liberal que se estaba fraguando en EEUU, y La tentación totalitaria, acerado alegato contra el comunismo y la URSS. El pensamiento vertido en estas obras identificaba a los enemigos de la libertad y desenmascaraba a tantos intelectuales europeos que suspiraban por la ideología y los dogmas de lo que Aron llamó la “Vulgata marxista”. El libro El futuro es hoy, de José María Aznar, es, en parte, legatario de aquella literatura de alerta ante los ataques a la democracia y a la libertad, y describe un escenario erizado con nuevas ofensivas que reeditan la Guerra Fría.   

El autor repasa lo acontecido en el mundo en los últimos treinta años, comenzando con el derribo del muro de Berlín, fin de la Historia según Fukuyama, certificado por dos acontecimientos más: La coalición internacional ante la guerra de Kuwait y la desintegración de la URSS. Este cambio de época que afecta al orden internacional tiene dos puntos de inflexión: El ataque yihadista a EEUU, que desmantela la confiada seguridad de Occidente dentro de su propio suelo, y la crisis económico-financiera, que reduce la economía global a castillo de naipes. El cambio de época coincide con un alarmante ocaso del orden liberal internacional surgido tras la IIGM bajo la jefatura de EEUU. Causas del ocaso son la labor de acoso y derribo emprendida contra el orden liberal por China, Rusia, Irán, Corea del Norte y los nacionalismos revolucionarios de Hispanoamérica, en particular, el venezolano; el repliegue de EEUU en su misión de gendarme global unido a la falta de convicciones y consiguiente división de la Unión Europea, que acarrea una erosión del vínculo transatlántico; la degradación de las instituciones y valores democráticos dando lugar, como ocurriera en el período de entreguerras, a democracias vulnerables, expuestas a todo tipo de fraudes y convertidas en meras democracias de apariencia externa pero interiormente adulteradas por un poder ejecutivo autoritario en detrimento de la sociedad civil (Democracias iliberales); la vulnerabilidad interna que cada país experimenta en su política doméstica; y, por último, un cibermundo como nuevo escenario tecnológico por el que campan terroristas, crimen organizado y regímenes autoritarios.

La pendiente es empinada e, incluso, resbaladiza, pero el autor alberga la firme convicción de que disponemos de recursos suficientes para derrotar nuevamente a los enemigos de la libertad. Son las recetas que siempre han funcionado: el Estado de Derecho, la ley, la economía libre, la iniciativa individual, la cooperación internacional… Aznar sostiene que las civilizaciones avanzan dándose reglas y respetándolas. También siendo leales a principios y valores éticos. No cree en el relativismo moral y sí en la claridad moral como nueva virtud a practicar. Si durante la Guerra Fría fue la perseverancia la virtud política con la que se resistió a la expansión comunista, hoy para volver a vencer resulta precisa la claridad moral. Además de valores, debe tenerse valor para defenderlos.

El que fuera presidente del Gobierno de España dedica un apartado a nuestro país, en el que hay también enemigos de la libertad, la democracia y la ley: El populismo y los nacionalismos separatistas vasco y catalán. Aquél gestó el pacto de Estella, primer acto de exclusión de los dos partidos constitucionalistas. El catalán ha vuelto a su esencia insurreccional y golpista amenazando la convivencia ciudadana con sus ramalazos totalitarios. Sin embargo, Aznar reconoce que la democracia española ha sido carcomida por errores propios de los partidos que firmaron el pacto de 1978. El más grave está siendo la deriva del PSOE, cuya inquietante trayectoria en los últimos años revela su desleal propósito de romper el consenso constitucional repitiendo errores del pasado como el regreso de las dos Españas. Muestras del disparate socialista son el pacto del Tinell, y su obsesión por aislar al PP, los Gobiernos tripartitos en Cataluña de Pascual Maragall y José Montilla, en los que confluyen un nacionalismo furtivo y un PSOE desnortado, el impulso por José Luis R. Zapatero al Estatuto catalán saturado de odio hacia lo español y de letra y espíritu inconstitucionales y, finalmente, una moción de censura frentepopulista y revanchista para aupar a Pedro Sánchez al Gobierno de la nación. Ciertamente, quien conoce su pasado, sabe afrontar su presente para ganar el futuro. Con su libro Aznar está en esa senda.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en El debate de hoy el 18 de febrero de 2019 sobre el libro El futuro es hoy, de Jose María Aznar. https://eldebatedehoy.es/cultura/el-futuro-es-hoy/