Archivo por meses: septiembre 2026

Paradojas ¿o disparates?

Primera. La izquierda marxista se manifiesta en la calle a favor de los efectos de una ley franquista protectores de una inquilina que ha incumplido una ley socialista y ha desobedecido una sentencia judicial. ¿Nostálgicos de Franco?

Segunda. Un ministro comunista del Gobierno actual se erige en defensor de la inquilina desahuciada por la aplicación de la ley socialista que promulgó un Gobierno anterior del que formaba parte su madre. ¿Cría cuervos y…?

Tercera. Todo Gobierno debe tener una sola voz, pero el actual tiene dos: Una grita: ¡quiero conservar la galleta!; otra: ¡quiero comérmela!. El resultado son dos Decretos. Uno recoge las tesis marxistas, el otro, las burguesas. ¿O a rolex o a setas?

Cuarta: El problema de la vivienda en España es la escasez de la oferta y la abundante demanda. El Gobierno adopta medidas para restringir aún más la oferta. ¿Quieres sopa?

Quinta. Las protestas de la izquierda marxista se dirigen contra los propietarios de viviendas y su derecho de propiedad. Políticos y personajes de la sociedad que apoyan esas protestas son propietarios de varias viviendas. ¿Película de Almodóvar o de Hitchcock? ¿De suspenso o de suspense?

Sexta. La izquierda marxista acampada en la madrileña Puerta del Sol por el desahucio de una inquilina no dio ni un solo paso contra los miles y miles de desahucios ocurridos en España desde 2018, ni siquiera contra el desahucio que llevó al suicidio a una desahuciada de Granollers. ¿La mano que mece la cuna o El acorazado Potemkin?

Séptima. El alcalde de Madrid, perteneciente a un partido de derechas que presume de defender la legalidad, el orden y, por tanto, la propiedad privada, media entre propietario e inquilina para convertir en papel mojado una ley y una sentencia judicial, arrumbando como valor caduco el derecho de propiedad. De chiste. Hace cero grados. Ni frío ni calor.

Hasta aquí hemos llegado. El caserón patrio puesto patas arriba. Una casa de locos, que diría don Miguel de Unamuno. Viendo a Mari Carmen regresar a su vivienda en alquiler, se percibe un suspiro de alivio. Pero bien pudiera ser un jadeo. O quizá un estertor. El derecho de propiedad se está muriendo.

Inteligencia artificial, pero corazón humano

De magistral podría calificarse el inicio de la nueva temporada, otra más, de Pablo Motos al frente de su programa El hormiguero. Comenzó con un espectacular, por futurista, despliegue de robots en el escenario que le sirvió para pronunciar una especie de editorial sobre el mundo que nos espera a la vuelta de la esquina. Un entorno caracterizado por tres circunstancias: la inteligencia artificial, la robótica y la “sobreinformación”. Esta última, la más inquietante porque provocará una tenebrosa confusión entre verdad y mentira. Enlazó este aspecto con un oportuno vídeo sobre lo sucedido en Ceuta desde el 30 de julio y la respuesta del Gobierno español al suceso.

A continuación, y tras la agitación generada tanto por el asomo al inminente futuro como por el estupor ante las imágenes acerca de la invasión de la ciudad española norteafricana, y como prueba de su pericial dominio sobre el plató, Motos nos serenó y relajó con el desternillante humor del inigualable Carlos Latre, parodiando a un Pedro Sánchez gestionando a su manera una crisis controvertida y ya convertida desde el Gobierno en humanitaria y migratoria.

Tras ello, vino lo bueno. El presentador sumergió al espectador en “un mano a mano” entre él y Latre, que pasó a ser entrevistado. Dos hombres, dos seres humanos que, conversaron de corazón a corazón, “a calzón quitao”, como popularmente se dice, protagonizando un auténtico y fidelísimo acto de humanidad. Nada de “sobreinformación”. La verdad sin tapujos salió a relucir en el plató para mostrar a la audiencia dos hechos sincerísimos y de inestimable valor: el humilde reconocimiento de un fracaso por parte del humorista en su intento de dirigir y presentar un programa en una cadena de la competencia, y el también humilde y, a la vez, magnánimo gesto de Motos para acogerlo nuevamente en su programa como colaborador.

La inteligencia artificial, que sin duda superará al ser humano en muchos ámbitos, jamás podrá superar, ni siquiera igualar a nuestro corazón, que anoche tuvo como mejores embajadores a dos astros de la pantalla.