Archivo por meses: agosto 2020

Singularidad según Sánchez

Volvía Castelar en cierta ocasión del Parlamento, aún sudoroso ¿Qué tal don Emilio? le preguntó un correligionario ¡Ni Demóstenes! En esta caricatura de democracia en que se ha convertido nuestro sistema político algunos se creen, no ya Demóstenes, sino Castelar. Ayunos de ideas, los ciudadanos tragamos solo ocurrencias: “pacto político con Cataluña que, respetando las implicaciones del principio de igualdad, reconozca su singularidad”, es la penúltima ocurrencia de Pedro Sánchez. Lo singular del líder socialista es que no solo no resuelve, sino que crea problemas.

Indro Montanelli solía clasificar las estupideces de la gente en frases memorables, definiciones tajantes y anécdotas de salón y de hostería. Lo de Sánchez es una mezcolanza de las tres categorías. Memorable, tajante y anecdótico; si bien esto último, más de salón que de hostería. La hostería nos retrotrae a un tiempo en que Europa fue Cristiandad. Pero con la Reforma protestante y la Guerra de los Treinta Años se rompió aquella unidad. Entonces se inicia el culto a las nacionalidades, a los sedicentes genios de las razas, a las lenguas, a los territorios, como factor de diferenciación. Aparecen los nacionalismos, emerge la Paz de Westfalia y surge la locura de Europa. El nacionalismo excluyente ha sido una de las más grandes desgracias del mundo moderno. Una enfermedad infantil, dijo Einstein tildándolo de sarampión de la Humanidad. Freud lo trató en su diván: el nacionalista toma las diferencias menores y las transforma en grandes distinciones. Se embellecen y repulen los pasados gloriosos, y pueblos que nunca habían pensado en sí mismos como tales comienzan de repente a imaginarse naciones.

Sánchez ha descubierto por fin el hecho diferencial catalán, el mismo al que renunció Josep Pla: Nosotros no tenemos que ser catalanistas, con ser catalanes nos basta: catalanistas que lo sean los charnegos. El socialismo ya no propugna el federalismo asimétrico para Cataluña, sino la singularidad. Pero este fenómeno se da en todos los territorios de España: El pan de tres libras que la Eusebia cuece los sábados, el ahijado Juanón, la pulguilla que ataca la remolacha, el puesto de melones en la carretera…Incluso, en Andalucía se da una forma singularísima de gobernar a base de siglas: PSOE, PER, ERE, exportada ya a otras regiones en donde se la rodea de tipismo propio. Es ya objeto análisis, especialmente, en los Tribunales de Justicia. Gerald Brenan tiene un estudio sobre Rocinante, el único caballo de la literatura que tiene individualidad. La historia, la ficción y la leyenda están pobladas de héroes a caballo. Se sabe mucho del héroe, y del caballo apenas otra cosa que el nombre y a veces el color. De Rocinante se sabe cómo solía correr y hasta cómo dormía. Con rotundidad podría sostenerse que Rocinante tiene singularidad y es diferente a otros caballos. Como se entere Sánchez, igual propone un pacto.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 5 e junio de 2016. https://www.elimparcial.es/noticia/165694/opinion/singularidad-segun-sanchez.html

Memoria y agradecimiento

– ¡ Mi sobrino ha hecho unos estudios excelentes gracias a su memoria ! contaba una amiga a otra.

– ¡ Bah ! arguyó la otra con aire zahiriente, cuando no se tiene nada más…

¿ Y si no se tuviera memoria ? Rotundamente, no se podría vivir y la inteligencia sería inservible. Para Umberto Ecco, la memoria tiene dos funciones: la de retener y la de filtrar la información. Si no elimináramos la mitad de todo lo que aprendemos, nos volveríamos completamente locos, dice el escritor. Ciertamente, para algunos el verdadero problema de la memoria humana no reside en la dificultad para recordar, sino en la imposibilidad de olvidar. Y es que en la vida, para alcanzar la paz del espíritu conviene, a veces, olvidar determinados hechos de desagradable calificación. 

Y los pueblos ¿ tienen memoria ? Sí, pero olvidan con una facilidad asombrosa, ya sea por confiados o por débiles. Por ley se decidió que los españoles debíamos recuperar la memoria sobre hechos de nuestra reciente Historia. Aunque ésta imparte perdurables lecciones, con prudencia nos advierte Fernando Savater que lo contrario de la memoria no es el olvido, sino el recuerdo amañado. No seríamos buenos estudiantes recordando lo sucedido hace ochenta años y olvidando lo que ocurrió hace cuarenta. La memoria selectiva pierde objetividad.

La gran obra de la Transición, la reconciliación entre españoles, lo fue de toda la sociedad. Como impulsor y al frente de ella estuvo la Corona. Conviene recordarlo. Como justo y necesario es también recordar que aquella aspiración de concordia devino en logro, gracias al sacrificio y generosidad de tantos, y a pesar del cerril hostigamiento a que nos sometió la barbarie terrorista, que tantas vidas segó y tanto sufrimiento causó. No se olvide.

Aquél regio contrafuerte del 78, por el que brotó y trepó como hiedra viva la libertad de un pueblo, nos ha sostenido con décadas de solidez, estabilidad y prosperidad. Al percibirse las primeras grietas en el muro ¡qué pronto se olvida la utilidad de la construcción y la habilidad de su artífice! El desmemoriado es, por naturaleza, desagradecido. Parece que habitamos en el olvido cuando necesitamos rehacer la argamasa del consenso. Y con la memoria nos debiera bastar.

Una derecha sin complejos

La Izquierda, con su buena fe utópica, está debilitando progresivamente el capital social o moral de la sociedad y la Derecha no acierta a ejercer su responsabilidad de ser contrapeso ante esa merma. Es el diagnóstico del profesor Badenas, que en tiempos de polarización política sostiene que el verdadero progreso social necesita de la Derecha y la Izquierda. Ambas posiciones antagónicas son complementarias. El libro pretende ser una contribución al equilibrio entre ellas, proponiendo que los conservadores actúen orgullosos de sus ideas y sin complejos, y los izquierdistas purguen su presumido complejo de superioridad moral y alcancen a entender que, como ellos, los derechistas son necesarios.

La obra contiene un tratamiento detallado sobre conceptos como ideología y moral, capital social o moral y corrección política, claves para entender el diagnóstico y la terapia formulados. Detrás de cualquier ideología no hay intereses económicos, ni clase social, ni religión, sino un sistema de valores morales. Existe una moral de Derechas y otra de Izquierdas. Badenas recurre a dos profesores universitarios: Lakoff, de Stanford, en su obra Política moral. Cómo piensan progresistas y conservadores, y Haidt, de Princeton con La mente recta. Del primero, toma la clasificación de los dos modelos morales: el del padre estricto, propio de la moral derechista, y el del progenitor atento alineado con la moral izquierdista. Pero no todos los ciudadanos tienen ideologías coherentes, sino que alternan ambos modelos, surgiendo así posiciones políticas denominadas biconceptuales o terceristas, como Blair y Cameron en Reino Unido o Rajoy y Rivera en España. Del pensamiento de Haidt, destaca el carácter cegador de las ideologías: “La ideología ata y ciega”. El propio Haidt afirma que la moral conservadora es más compleja al apoyarse en más fundamentos que la llamada progresista, sin que esto signifique que una sea mejor o superior a la otra. La nación es la base sobre la que la moral derechista construye su capital moral. Y si la Derecha habla de nación, la Izquierda, alérgica a la identidad nacional, prefiere hablar de Estado. El capital moral facilita la confianza y cohesión entre los miembros de la comunidad, haciendo que los individuos sientan orgullo de compartir un mismo capital moral.  

Hoy la ideología dominante que inunda todo tipo de relaciones es la corrección política, que ata y ciega a todos, tanto a izquierdistas como a derechistas. Sin embargo, en ella la Izquierda se mueve como pez en el agua, mientras que la Derecha parece un salmón nadando contracorriente. Esta especie de religión laica es un invento filomarxista creado en algunas Universidades de EEUU. Reedita la vieja dialéctica de la lucha de clases solo que sin burgueses ni proletarios, partiendo de una narrativa colectiva de víctimas y culpables y fabricando presunciones que pasan por encima de la casuística individual. Para la corrección política no hay personas sino categorías sociales. Según Badenas, estamos ante uno de los mayores quebraderos de cabeza que hoy sufre la Derecha porque mediante la corrección política la Izquierda pone el tablero y las reglas del juego y establece los límites del debate ideológico y social. Y la Derecha, aquietada y en desventaja, no tiene mas remedio que rehuir aquellos temas afectados por la moral ideológica dominante y camuflar vergonzosamente su propia ideología derechista bajo la apariencia de moderación mediante circunloquios procedentes de la corrección política. No le queda otro recurso dialéctico que hablar de economía, dejando a la Izquierda que moldee la sociedad a su antojo. El resultado es el complejo de inferioridad de la Derecha.

Apunta el autor otras causas de la debilidad de los conservadores: La anulación de la derecha democrática anterior a la guerra a causa de la dictadura de Franco, y la desideologización de los derechistas, siendo el Gobierno de Rajoy un ejemplo de ello. Para Badenas, la Derecha tiene dos caminos: Seguir como hasta ahora acomodando su discurso a la corrección política o empezar a arrojar lastre y plantear un discurso fundado en la moral conservadora. Quizás, de momento, no tenga más remedio que compaginar ambos. Pero la actitud que adopte frente a la corrección política será determinante para su propia supervivencia en cuanto moral ideológica. Para que la Derecha consiga su rearme ideológico  y compita en igualdad de condiciones con la izquierda, necesita, de un lado, construir un discurso no sometido a la corrección política, y, de otro, dotarse de un instrumento parapolítico que sí tiene la izquierda: un entramado de organizaciones paralelas que, con cierto nivel de influencia y de subvención pública, sirvan de apoyo en el acceso al poder. Lo que Gustavo Bueno llamó Izquierdas indefinidas.

Entre líneas, Badenas insiste en que más prioritario que el debate político es el cultural, del que la Derecha lleva ausente años. Y es que una Derecha democrática, constitucionalista y sin complejos, no rehuyendo la confrontación intelectual, debiera desbrozar los campos de la cultura a fin de que germinen semillas que proporcionarán frutos políticos.

Reseña publicada por Raúl Mayoral Benito en El debate de hoy el 11 de agosto de 2020 sobre el libro La derecha, de Juan Manuel Badenas. https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/11/08/2020/una-derecha-sin-complejos/

Confusión

Si un ladrón atraca un banco a la vista de testigos, sale plácidamente por la puerta de la entidad atracada, cruza con garbo la calle y se introduce con decisión en el bar de enfrente a tomarse con deleite una caña y una de gambas, probablemente, antes de que el camarero le sirva cortésmente su pedido, la policía ya habrá entrado a gran velocidad en el establecimiento para detenerle. Posteriormente, en el juicio el Fiscal formulará la correspondiente acusación por el delito cometido. Si todos los miembros del Govern catalán y la presidente del Parlament son autores de los delitos perpetrados, según el Fiscal general: desobediencia, prevaricación y malversación, ¿por qué continúan tranquilamente tomando cañas en el bar? Muchos españoles andan sumidos en una delirante confusión ante este diferente tratamiento frente a la delincuencia y ante tanta parsimonia para combatirla. Decía Balmes que tan insensata es la conducta del que hallándose enfermo no cuidase de su dolencia y la dejase desarrollar libremente esperando que la naturaleza, al verse en el último extremo, haría una reacción para salvarse, como la del que viendo una nación atacada por doctrina y sistemas disolventes sostiene que es mejor dejar que las cosas sigan su curso y que del exceso del mal ha de venir el remedio.

Todo lo que entraña confusión sirve a la causa totalitaria. En el PSOE algunos necesitan de la claridad de los principios. Cuando los socialistas se distraen y se enredan teorizando sobre el concepto de nación, o sea, desmenuzándolo, los españoles contenemos el aliento. Es como una final de Copauropa que se decide en la tanda de penaltis: Puede salir cualquier resultado. Si además quienes tiran de concepto son Zapatero o Pedro Sánchez, la secuela es la corrosión y disolución de la idea centenaria de España. O lo que es lo mismo, el esférico pateado al tercer anfiteatro. Si tras quinientos años de historia de la nación española, Sánchez continúa a la deriva con ignorancias y vacilaciones sobre la esencia del territorio que pretende gobernar, mejor será que presente sus candidaturas solo en las elecciones municipales para empezar por lo básico a aprender Historia de España y a comprender y aprehender la realidad nacional. Debería partir del compromiso de Caspe en 1412, preludio de la gran unión peninsular lograda ochenta años más tarde en la vega de Granada. Y pasar luego de la nación al imperio: el siglo XVII, en el que un español podía dar la vuelta al planeta sin perder de vista el pabellón rojigualda.

El totalitarismo siempre ha vivido de la confusión. Para prosperar necesita crear una “mística” morbosa de cosas inferiores al hombre y sometidas a su inteligencia, falsos ídolos como la nación, el partido, la raza, el proletariado, que son lanzados maniqueamente contra los demás. Un patetismo pseudorreligioso que siempre acaba provocando una estela sangrienta de pluralidades irreductibles, discordias feroces y ruinas sin fin.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario El Imparcial el 11 de septiembre de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/181366/opinion/confusion.html

La madre

En día como hoy, el de la Madre, también escribo sobre el presidente de este desgobierno; y no para acordarme de la suya, sino para demostrar la nula importancia que en su programa concede a las madres y a la maternidad. En el discurso de investidura del pasado 4 de enero ante el Congreso de los Diputados, teniendo ocasiones para hacerlo, Sánchez nunca empleó la palabra madre y en dos ocasiones pronunció maternidad. La omisión del concepto es deliberada: en la ideología progresista es tabú. Hace años que en los informes de la ONU prima el concepto mujer sobre el de madre. El feminismo radical bebe en fuentes onusianas.

La primera vez que Sánchez utiliza el término maternidad es en el marco de los permisos de paternidad y maternidad incurriendo en una redundancia: “Seguiremos impulsando la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles”. El sentido común convierte en superfluo afirmar que tales permisos entre hombre y mujer son iguales e intransferibles. Impulsar su equiparación presupone, más igualdad. Es impertinentemente reivindicativo y gramaticalmente limitado. Como inexistente idiomáticamente el concepto monomarental, por oposición a monoparental, que emplea Sánchez en su discurso como una imposición de Iglesias.   

El segundo uso de “maternidad” es en el ámbito de un derecho. Maternidad viene de madre; si hay madre es porque hay un hijo; si no hay hijo, no hay madre, sino mujer. Un Sánchez cegado por la ideología no repara en la incoherencia de este párrafo: “Garantizaremos los derechos sexuales y reproductivos para asegurar una maternidad libremente decidida, mediante políticas activas de educación y prevención de embarazos no deseados; mediante la facilitación del acceso a los últimos métodos anticonceptivos, a la anticoncepción de urgencia y a la interrupción voluntaria del embarazo de todas las mujeres”. No hay maternidad cuando se previenen embarazos no deseados, se accede a métodos anticonceptivos o anticoncepción de urgencia o se interrumpe voluntariamente el embarazo. En tales supuestos no hay alumbramiento, no hay hijo y, en consecuencia, tampoco hay madre. ¿Cómo puede asegurarse un derecho a una maternidad libremente decidida si se coadyuva para que la mujer no alcance la condición de madre? La única referencia de Sánchez a las mujeres que sí desean ser madres es al garantizar tratamientos de reproducción asistida por el Sistema Nacional de Salud.  En cambio, olvida a aquellas mujeres que deseando continuar su embarazo no dispongan de medios económicos para mantener a su hijo. Que Sánchez no es partidario de políticas de fomento de la natalidad se comprueba al abordar el reto demográfico en las zonas rurales. Si la demografía en su vertiente natural es la relación entre nacimientos y defunciones, sorprende que entre las medidas para combatir la despoblación del campo ninguna fomente la natalidad.  

La madre de un vicepresidente de los EEUU declaró un día a la prensa: “He tenido cinco hijos. Tres de ellos trabajan. Dos no hacen nada. Uno de éstos está enfermo; el otro es vicepresidente de los EEUU”. ¿En qué perfil encajaría Sánchez?

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 3 de mayo de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/212702/la-madre.html

El hundimiento

Page, Vara, ¿por qué os habéis radicalizado tanto? España no os pide que echéis agua al vino socialista, pero tampoco gasolina al fuego guerracivilista provocado por aquellas brasas que avivó Zapatero. Tacháis de extrema a una derecha y os situáis justo enfrente. La penúltima de Sánchez os ha descolocado ¿verdad? Aún habrá adrianos como Lastra, que siempre y en todo lugar crean en Sánchez; que no quieran saber, no quieran pensar, solo creer. Pero vosotros tenéis estudios ¿y decencia?  Parafraseando nostálgicamente a González, hay que ser socialista, no sanchista. ¿Por qué no le dais el pasaporte? Una moción de censura y que nos gobierne un socialista de los de antes, leal con la Constitución y promotor de concordia, no de división. Un gran reserva. España os lo agradecería.  

Cuenta Appelbaum en El telón de acero, que el mayor ejercicio de incoherencia protagonizado por la izquierda tuvo lugar con el Pacto entre Hitler y Stalin en 1939. De la noche a la mañana los partidos comunistas de todo el mundo recibieron la orden de atenuar sus críticas al fascismo. Los Frentes Populares debían abandonarse por completo. La propia Komintern vacilaba sobre su declaración y redactó y volvió a redactar el borrador de sus nuevas “tesis” tantas veces, que un miembro del Politburó se quejó mordazmente argumentando que “a estas horas el camarada Stalin ya habría escrito un libro entero”. En Moscú se llevaban a cabo grandes esfuerzos para mantener la moral. Algo parecido a lo que sucedió en Moscú, debió de pasar en Moncloa y Ferraz. ¡A ver cómo arreglan el desaguisado! Aunque Sánchez no es Stalin porque es incapaz de escribir un libro entero sin copiar de otros.

Reciente el ataque etarra al domicilio de la líder del socialismo vasco y presentes en la memoria los socialistas asesinados por ETA, ¿qué  impulsa a Sánchez a pactar con los proetarras de Bildu? ¿Por qué esa miserable preferencia por quienes jamás condenan el asesinato? No son bandazos de sujeto errático o desquiciado, sino premeditados y milimétricos planes perversos de quien solo se alimenta de odio y vive por y para el poder. Los de Ciudadanos creyendo contentar a la fiera, han sido devorados por ella. Resulta vomitivo con quien compadrea y con lo que mercadea. Ha pactado quitarle los respiradores a la economía nacional. No urge derogar la reforma laboral y además es contraproducente. Page, Vara, que la Unión Europea siempre alabó esa reforma. No calentéis más el horno que no está para bollos.  

Si antes de una votación, alguien tiene preparada tras una cortina una urna llena de votos, la inmoralidad no tardará, no ha tardado, en expandirse como una epidemia. (Page, Vara, ojalá dierais negativo). Y ya todo vale. Y se hará lo que haga falta, cuando haga falta y donde haga falta. El hundimiento institucional padecido por el Gobierno es consecuencia del hundimiento moral de quien lo preside. Por cierto, en el lado alemán, la alianza con Stalin no indignó a nadie. Se la consideró genial o una ocurrencia extraordinariamente divertida. Page, Vara

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 21 de mayo de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/213304/opinion/el-hundimiento.html

Fuente gráfica: Fernando Villar. EFE

Corrección

Para corregir la peligrosa deriva de este mundo, que tacha de racistas a Colón y Churchill, debe corregirse antes ese nefasto vicio de la corrección política. Quien sacó de la Prehistoria a todo un Nuevo Mundo y lo entregó a la Historia, y quien resistió junto a su pueblo las embestidas de la Luftwaffe al mando del mayor racista de todos los tiempos, son mancillados por la ignorante turba del odio y la barbarie.

El cambio climático es a la Tierra lo que la corrección política a la mente humana: una tara. Los sacristanes de esta pseudoreligión imponen un serio correctivo a una de las obras de arte cinematográfico más legendarias: Lo que el viento se llevó. Ambientada en una época en la que la esclavitud era algo cotidiano, la cinta es estigmatizada como racista y será revisada. Inquieta pensar los disparates que esos fanáticos de Hollywood puedan hacer contra otras maravillas del cine. Igual les da por ponerle voz al hermano mudo de los Marx. Mayor alboroto entonces en El Camarote, al que según González, cada día se va pareciendo más este Gobierno de coalición. Con varios Marx en el Consejo de Ministros.  

Defendiendo los colores del Barça, Cruyff llamó “indio” al “Chupete” Guerini, delantero argentino que militaba en el Málaga. El azulgrana era hijo de un panadero de Amsterdam y, parafraseando a Rubén Darío, fue un futbolista de mucha miga. “Escritor de mucha miga”, dedicó con algo de burla el poeta nicaragüense a Pío Baroja cuando éste regentaba Viena Capellanes, la panadería-repostería de su tío. El aludido respondió al centroamericano con un dardo envenenado: “Los hay que tras cruzar el charco aún siguen con plumas en la cabeza”. Baroja y Cruyff coincidieron en el calificativo. En cambio, fue muy querido en España el colchonero de tez morena y origen marroquí, Ben Barek, la perla del viejo Metropolitano. El y Carlsson, compañero de equipo, sueco, rubio y bajito, como Almeida, aportaron diversidad al once rojiblanco, igual que la cuota de Podemos en la CNMC, pero ayuna de conocimientos sobre competencia. Aquellos, por el contrario, se hinchaban a competir y golear.  

Desgraciadamente, en el fútbol se han prodigado los insultos raciales. Desde aquél “negraco” de Jesús Gil al colombiano del Atleti “Tren” Valencia, hasta el reciente “negro” dirigido contra el león bilbaíno Iñaki Wiliams, pasando por el reiterado “mono” contra el merengue Roberto Carlos, se evidencia que hay cafres en todas las aficiones, ideologías, religiones y sexos. Pero quiebra la civilización cuando el racismo se institucionaliza en regímenes como el nazismo o el apartheid, o se encarna en dirigentes como Arana, ayer, o Torra, hoy. En estos casos, la corrección política no corrige y desembocamos en la dictadura progresista del pensamiento único. Más que corrección política, el mundo necesita corrección ética. Con ella seríamos no sólo más honrados, también más libres. La política sin la moral es la jungla.  

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 14 de junio de 2020. https://www.elimparcial.es/noticia/214088/opinion/correccion.html

Fuente gráfica: Libertad Digital.