Archivo por meses: abril 2020

La revancha

La política ha poblado España de espectros. Un fantasma la recorre: Pedro Sánchez. La II República, con mucha diferencia, la etapa más convulsa que ha vivido España en los últimos cien años, parió una guerra civil que expiró cuando las dos Españas se reconciliaron en la Transición coronada por un Rey. A aquellos nefastos tiempos con sus trágicas consecuencias quiere retrotraernos Sánchez a lomos de una izquierda radical decimonónica, revanchista y antinacional. El que fuera primer presidente de aquél régimen, Niceto Alcalá-Zamora, publicó desde su exilio en 1945 “Régimen político y convivencia en España. Lo que debe ser y lo que no debe ser”, en donde narra cómo la misma República violó su propia legalidad. Le faltó señalar que él consintió en ello. Fue una víctima más del régimen que deliberadamente ayudó a implantar y que acabó por eliminarle.

Ideados por Dimitroff, el Stalin balcánico, los Frentes Populares iban sumando apoyos para terminar alumbrando un mesías de tono más exaltado que otros el cual arrastraba a todos al precipicio. Le ha faltado tiempo a Sánchez, que persiste en ser el dirigente del nuevo frentepopular, para proponer a Patxi López una fusión por absorción a fin de tumbar a Susana Díaz y erigirse en el gran timonel del socialismo español. Y de ahí a la presidencia del gobierno tras pactar con ese demagogo de talla que es Pablo Iglesias y con esos campeones de la superchería como son los independentistas convirtiendo a España en nación de naciones. El acabose. Solo nos salva una remontada: Aplicar la Constitución. Sostenía Laín Entralgo que el Don Quijote del segundo viaje supera al anterior sobre todo porque lleva consigo a Sancho Panza. ¿No podría alguien lograr que Sánchez se rodeara en su segunda aparición espectral de alguien que le gritara Llaneza muchacho, no te encumbres amarrándolo a la realidad? De él ya sabemos lo suficiente para caracterizarle por sus rasgos más acusados: ambición de poder y petulancia ideológica. Sus discursos jamás han revelado en un solo momento al estadista y sí la ausencia de un pensamiento sólido. Otra vez los socialistas en una angustiosa coyuntura histórica.

La Transición se basó en un doble pacto: primero, la lealtad de los partidos regionalistas o nacionalistas al régimen de Monarquía parlamentaria; segundo, la unidad entre los dos grandes bloques de la derecha y la izquierda en caso de incumplimiento del primer pacto. Hace ya tiempo que este acuerdo fue dinamitado por el secesionismo. De auparse Sánchez a la secretaría general del PSOE, el segundo consenso saltará por los aires. Su plan es radicalizar el partido erigiéndose en un nuevo Largo Caballero y arrumbando perfiles como el de Julián Besteiro o Indalecio Prieto. Luego pactar con Podemos, sus mareas y toda la marabunta secesionista. Ese es su programa. Una mezcolanza confusa de ocurrencias negativas y destructivas. Un socialismo echado al monte y convertido en una fotocopia arrugada de Podemos (o de Le Pen). El resultado sería la estrepitosa quiebra del sistema. Esa es su revancha.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 7 de mayo de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/177373/la-revancha.html

Universidad y ejemplaridad

Viva la muerte, abajo la inteligencia, vociferó el general Millán Astray en un claustro universitario. Viva la farsa, abajo la inteligencia, propagan como intrusos en la Universidad algunos políticos oportunistas y figurantes. El militar obtuvo contundente respuesta de don Miguel de Unamuno, férreo defensor del templo de la sabiduría. En otro templo, el de las libertades y la palabra, quienes se alejan del prototipo de hombre público probo y desinteresado, maquillando su formación con ropajes académicos, persisten en el engaño atrincherados a la espera de que la ciudadanía responda con su veredicto electoral. Pero el daño ya está hecho porque se caricaturizan a sí mismos y deforman la enseñanza superior.

Bajo una faz cosmética, cierta políticos esconden su falta de ética, contagiando el mal en las aulas universitarias. Quiebran, así, la pasión de alumnos por aprender y de profesores por enseñar, ambos en una incansable y fecunda búsqueda de la verdad. A un mundo de mentiras y grandes mentiras, se suman ahora tesis doctorales y másteres de pega y de corta y pega, que causan un grave deterioro a la Universidad como fuente de conocimiento e investigación y centro de la alta cultura. La política, la recta y noble política, puede y debe abastecerse de las ideas generadas en la Universidad, pero nunca ha de apropiarse de ésta ni manejarla a su antojo. Sería letal para ambas. En pleno desprestigio académico, se cumple el octavo centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. Recordemos y celebremos que España y Portugal reunieron allí a Vitoria, Soto, Molina y Suárez para alumbrar un alto pensamiento en materia de Derecho internacional y de gentes. Aquella excelencia académica sigue siendo ejemplar y universal.

La ejemplaridad no está reñida con la acción política cuando sirve al bien común. Pero suele haber políticos que olvidan que los hechos podrán negarse, pero jamás ocultarse. Deambula desesperado y perdido el presidente del Gobierno en su laberinto de mentira y plagio intentando sortear la primera y reducir el segundo a mínimo porcentaje. Pero Teseo y parte de la prensa han reducido a miniatura la credibilidad y decencia de quien, ufano, quiso arrogarse la expedición de certificados de ejemplaridad. El escritor Antonio Machado decía que el hacer las cosas bien, importa más que hacerlas. El buen quehacer conlleva dedicación, paciencia y actuar sin prisa. Ortega y Gasset, que tanto y tan bien conocía la misión de la Universidad, afirmaba que prisa es lo único que tienen los ambiciosos. El presidente, doctor en entredicho más que en Diplomacia económica, ignoró la sabia regla de San Juan de la Cruz: Buscad leyendo y hallaréis meditando. Quizás buscó y halló, pero sin leer ni meditar. El resultado no fue una tesis, sino un monótono documento plúmbeo, sin afán de originalidad ni nervio, que ante un análisis minucioso no resiste una crítica implacable. Y siguiendo con el hilo de Teseo, recordemos el consejo del Oráculo de Delfos: Conoce tu finitud, no accedas a la insolencia.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 16 diciembre de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/193634/universidad-y-ejemplaridad.html

Primos de Rivera

Ciudadanos, el partido naranja, ha recibido un aluvión de votos en los diferentes comicios celebrados en España en los últimos meses. También está aumentando considerablemente el número de afiliados y simpatizantes en este río revuelto con ganancia de pescadores en que se ha convertido el escenario político patrio. Sin duda, es la formación de moda, especialmente, entre los jóvenes. Las encuestas lo sitúan como decisivo en la formación del próximo Gobierno surgido de las elecciones generales. Más que bisagra, será la puerta de entrada al poder. Los círculos económicos y financieros ya manifiestan un interés alto en Albert Rivera.

El principal reto es presentarse como un partido de gobierno, lo que supone no solo disponer de un programa real y serio para gobernar, sino dotarse además de un discurso homogéneo y con sólida arquitectura. Esta aspiración es, a primera vista, de fácil logro por la acendrada defensa de la unidad de España que el partido ha demostrado en ambiente hostil dominado por el virus separatista. Pero el objetivo de la uniformidad ideológica también puede verse empañado por dos circunstancias: una estructura territorial incipiente y, en ciertos casos, precaria, y un cuadro de dirigentes cuya procedencia tan desigual puede impedir que calen a tiempo las cuatro ideas fuerza que su líder lleva ahornando desde que decidió saltar de Cataluña a la política nacional.

A día de hoy, la incógnita de Ciudadanos es saber si sus candidatos electorales serán capaces de asumir los principios programáticos o, por el contrario, esa pluralidad de orígenes acarreará un mensaje descafeinado convirtiendo la formación en un guirigay ideológico, como aquella UCD próxima a su desintegración. Ya hay quien empieza a identificar como “camisas viejas” a los afiliados y dirigentes de la primera hora frente a la avalancha de camisas nuevas recién llegados, entre quienes abundan los que dicen ser amigos de infancia, compañeros de pupitre o, incluso, primos de Rivera. En todo caso, un halo de ambigüedad, por no hablar de incoherencia, rodea en los últimos días al partido de Albert en su condición de socio de Gobierno, pues sus líderes se comportan como ciudadanos en Madrid y como súbditos en Andalucía. O sea, exigentes y severos de Despeñaperros para arriba y más bien mansos y sumisos de Despeñaperros para abajo. Mal asunto porque escorándose hacia un extremo llevan camino de perder su tan deseado centro de gravedad.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 19 de octubre de 2015. https://www.elimparcial.es/noticia/157185/opinion/primos-de-rivera.html

Resurrección del abrazo

En su autobiografía La medicina de un hombre, el doctor escocés Archibald Cochrane narra la conmovedora experiencia que le ocurrió cuando era prisionero de guerra: “Una noche los alemanes soltaron en mi guardia un prisionero de guerra ruso. La sala estaba repleta y lo coloqué en mi habitación, pues agonizaba y chillaba y no quería que sus gritos despertasen al resto de pacientes. Lo examiné. Tenía grandes cavernas bilaterales y un grave roce pleural. Pensé que esto último era la causa del dolor y de los gritos. No disponía de morfina; sólo de aspirina, que no hacía ningún efecto. Me sentí desesperado. Yo casi no hablaba ruso y nadie sabía hablarlo en la sala. Finalmente, de modo instintivo, me senté en la cama y lo abracé. Al instante, los gritos cesaron. Murió apaciblemente entre mis brazos. No fue la pleuresía lo que le hacía chillar de dolor, sino la soledad. Fue una maravillosa lección sobre la atención al moribundo. Me avergoncé de mi errado diagnóstico y mantuve la historia en secreto”.

Médicos y sanitarios estiran hasta el límite su capacidad de cuidar la salud convirtiéndola, además, en cuidado del alma e impidiendo que los enfermos mueran en una espantosa soledad. Consuelo y esperanza para familiares y amigos privados del último y necesario adiós. ¡Cuánto desgarro e impotencia! ¿Qué globalización es esta que ni siquiera permite humanizar la muerte? Tan humana como el nacimiento a la vida. Saturados de tecnología ya no nos asombramos de nada. Pareciera como si tampoco apreciáramos nada por hermoso que sea. Ni ideología ni economía. Un microscópico virus está transformando el mundo. Ojalá, saque a la Humanidad de las tinieblas y la devuelva a la luz.

Hace cincuenta años que alertaba Juan Pablo I de que el progreso y la comodidad se nos han subido a la cabeza. Pisamos la Luna pero convertimos a Dios en estrella lejanísima, a la que solo miramos en los duros momentos. Las ciencias nos ayudan cada día a conocer mejor cómo se ha hecho este mundo, pero solo Cristo nos dice por qué estamos en el mundo. El coronavirus nos ha despertado del delirio de omnipotencia, nos dice el Papa Francisco. Sociedades que viven en la opulencia exhiben engreídas una desquiciada inclinación no sólo al vacío religioso, también al olvido moral. Altivamente endiosados, nos ocupamos del materialista “pasarlo bien” sin preocuparnos del eterno “hacer el bien”. Diseñamos un mundo sólidamente acorazado que se nos antoja invulnerable pero, en segundos, se torna frágil e indefenso; Nos afanamos por el desmantelamiento del bien enalteciendo palabras refinadas como “progreso” o “moderno”, que se deterioran como seca hojarasca. Pero si Dios es más actual que el periódico de la mañana. Creemos necesitar una sociedad nueva con un nuevo hombre cuando debiéramos conformarnos con lo que tenemos, si bien que valorándolo y mejorándolo cada día con más entusiasmo y humildad.

A un mundo de derechos y deberes los cristianos debiéramos insuflar gracia y sacrificio. Si de verdad Evangelio significa nueva alegre, debiéramos ver siempre el lado bueno de las cosas mostrándonos rebosantes de alegría. En esta hora difícil de la Tierra que se extiende a todos los meridianos y latitudes, ¡cómo necesitamos la compañía y el abrazo de Quién ha resucitado a la vida en un alba de esperanza!

Artículo publicado en diario digital El Imparcial, el 12 de abril de 2020.

Cinematocracia

Hubo un tiempo en que los productores de cine norteamericano solían hacer películas con una versión para el mundo civilizado y otra para Inglaterra. De ahí que en Londres, cuando se anunciaba una película yanqui se añadiera tras el título: película norteamericana con subtítulos en inglés. EEUU e Inglaterra, Trump y May, están condenados a entenderse en una misma lengua. En un buen guion de cine siempre debe haber espacio para el desquite. En una democracia de verdad debe incluirse la posibilidad de que la parte que pierde las elecciones una vez, las gane en la siguiente. La democracia como el cine ha de tener una función educadora. Si ambos se ajustan a normas elementales de moral y decoro, orientan e instruyen. Basta ya de hacer héroes de los criminales. Charlie Chaplin es al cine en su primera etapa lo que Pericles es a la democracia griega. El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio, decía Churchill. Lo mismo cabe decir sobre una conversación con el espectador medio. Se reclama la necesidad de una democracia y de un cine asentados en lo humano, tan propicios los dos a diluirse hoy en abstracciones al margen del hombre y contra el hombre mismo.

En el mundo hay dos modelos de democracia: el europeo, en el que el bienestar prima sobre la libertad; y el norteamericano, en donde la libertad se antepone al bienestar. En Europa, la paz nos lleva a la libertad. En USA, la libertad conduce a la paz. Otto Schily, que fue ministro alemán de Interior, además de haber sido abogado de la Fracción del Ejército rojo y cofundador de los Verdes, lo explicó tras caerse del guindo. El que la izquierda se apoyase en regímenes que parecían socialistas, que hiciéramos estupideces como ir con retratos de Ho Chi Minh o Pol Pot, que celebráramos la caída del Sha de Persia y la vuelta de Jomeini, resultó una farsa; hasta que comprendimos que hay que hallar mejoras para nuestro modelo pero uniendo el concepto de bienestar con el de libertad y democracia y nunca basarse en modelos poco democráticos o militarizados. 

La diferencia entre la democracia en América y la democracia en Europa es la misma que existe entre el tocino de cielo y el tocino de cerdo. A nadie le amarga un dulce (hombre ¡con un récord de cuarenta merengues se ha empachado Zidane!), mientras que la sustancia del cocido deja a uno muy satisfecho. Si entramos en los fogones percibimos que la democracia europea está a medio cocinar. Tocqueville personalizaba la democracia  en el hombre libre y creyente. Churchill, en el lechero o en el policía que llama a la puerta muy de mañana. ¿Cine europeo o norteamericano? ¿Democracia europea o norteamericana? Si el producto es bueno es indiferente su procedencia. Las verdaderas democracias no van a la guerra entre ellas. Ni siquiera en el cine.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 29 de enero de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/174060/opinion/cinematocracia.html