Archivo por meses: octubre 2023

Israel y libertad

En momentos como los actuales recordemos a Oriana Fallaci. Tras el atentado del terrorismo islámico contra las Torres Gemelas nos convocó en su libro La rabia y el orgullo a defender la civilización occidental contra el fanatismo fundamentalista. También nos alertó contra ese pacifismo blandengue de ciertos dirigentes europeos, que recostado en silencios y claudicaciones, tiende a excusar, cuando no justificar, el terror yihadista. Fallaci fue acusada de racista, xenófoba e incitadora al odio. Recibió amenazas de muerte. No se arredró, perseveró en su valentía y publicó otro libro, La fuerza de la razón, para denunciar la intolerante tiranía de la corrección política que aborta las libertades de pensamiento y de expresión.

La escritora responsabilizó a los políticos por no combatir la “espiral de silencio” y consiguiente “cancelación” perpetradas por los guardianes de lo políticamente correcto. Al, por entonces, presidente de la Comisión Europea, remitió una carta en la que sostenía: “Uno de los defectos que los caracterizan a ustedes, los políticos, es la presunción de que pueden engañar a la gente, tratarla como si fuera ciega o imbécil, obligarla a tragarse cualquier mentira, negar o ignorar las realidades más evidentes”. Ya sé lector que está pensando en Sánchez, pero en 2004, todavía no se conocían sus trolas y fechorías al ser un desconocido para el gran público.

Fallaci nos recuerda que el apaciguamiento y la mentira han sido y serán siempre los mayores enemigos de la libertad. Ante el ataque terrorista de Hamás, China, Rusia, Irán, Venezuela…, disfrazados de palomas de la paz, se han alineado contra la libertad y la democracia. La izquierda europea también. Su nefasto gen totalitario explica esa incurable alergia ante la verdad y la libertad. El progresismo, sugestionado por nuevos goebbles, cree ciegamente en su supremacismo moral. Con soberbia, pretende adoctrinarnos y acomplejarnos mediante su buenista perorata de “paz para Gaza”. En España conocemos bien esa mercancía de contrabando (Otegui, hombre de paz). Llevamos tiempo padeciendo esa miserable equidistancia con el terrorismo, el de ETA y el de Hamás.

En Madrid, durante una concentración izquierdista a favor de Palestina, resonó contra Israel aquél “algo habrá hecho” que los amigos del tiro en la nuca solían susurrar por las calles bañadas en sangre tras los atentados etarras. Bajo falso pacifismo, los congregantes profirieron gritos a favor de Hamás y acusaron a los judíos de genocidas. Nadie recordó a las víctimas israelíes. Ninguno reparó en que el verdadero enemigo de Palestina no es Israel, sino Hamás, Hezbolá, Irán y todos aquellos que persiguen destruir al Estado hebreo. Más indignante fue lo del secretario general del PCE, que no está seguro de que Hamás sea una banda terrorista. Es maldad, no ignorancia.

Thomas Paine dijo que quienes aspiran a gozar de los beneficios de la libertad deben soportar la fatiga de defenderla. Israel ha vencido en todas las guerras, pero nunca ha logrado la paz y la seguridad definitivas en su territorio. Continúa defendiéndose. También debemos continuar la defensa de la libertad, hoy amenazada por intransigencias religiosas e ideológicas blanqueadas por los paniaguados de la corrección política. Oriana Fallaci dixit.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 15 de octubre de 2023. https://www.elimparcial.es/noticia/260135/opinion/israel-y-libertad.html

¿Ineptos o malvados, o ambas cosas?

En la Rusia soviética se contaba la anécdota de una vieja visitando el zoológico que se detuvo ante la jirafa y tras observarla con extrema atención, exclamó: ¡Dios mío, lo que han hecho los bolcheviques con un caballo! La izquierda en el poder siempre hace experimentos. Con los números, el resultado es la ruina. Con las personas también. Hace tiempo que el movimiento proletario perdió la confianza en ella y en sus estadísticas, según las cuales, los obreros nadaban en la abundancia cuando realmente lo hacían en la miseria. Aquella aspiración de la vieja izquierda a una mejor distribución de la riqueza permanece hoy como polvoriento cachivache olvidado en el desván. Lo que prima ahora es toda esa gama de productos de moderno diseño con los que engatusar a cándidos y papanatas: multiculturalismo, antirracismo, feminismo, homosexualismo, ecologismo, animalismo y, por supuesto, la ideología de género. Como diseñadores de la sociedad y del hombre nuevo (tabarra permanente del “progre”), los dirigentes de izquierdas olvidan lo esencial para la ciudadanía: prosperidad y concordia.

El nivel de incompetencia embalsada en Moncloa ya rebosa derramándose torrencialmente por doquier. Con tantos Ministerios y cientos de asesores, el Gobierno es incapaz de enderezar el rumbo económico. Con una inflación desbocada, un presupuesto no creíble, además de confiscatorio, y a la espera de unos fondos europeos, ya “intervenidos” porque en Bruselas desconfían, los españoles portan una losa sobre sus hombros. Las generaciones venideras también. Estas, además, serán más ignorantes que las actuales, debido al perverso igualitarismo con que este desgobierno ha desmantelado el sistema educativo imponiendo la mediocridad al reducir la exigencia y suprimir el mérito. Tampoco las relaciones internacionales son su fuerte, no pasando del mero saludo protocolario con los mandamases del mundo en un pasillo y siendo irrelevantes ante la toma de decisiones capitales sobre acontecimientos como la guerra de Ucrania. Marruecos nos provoca una crisis diplomática por falta de criterio ante el asunto del Frente Polisario. Y nuestro ministro del Interior causa una crisis humanitaria en la valla de Melilla. En orden y seguridad, un destrozo. El Tribunal Constitucional declaró que el estado de alarma fue inconstitucional. Pero lo peor está por venir: injusticia disfrazada de justicia. Con ese aprecio vil de Sánchez por la cuerda de presos, diferente al que tuvo el Quijote con los galeotes, están en la calle o lo estarán muy pronto golpistas, terroristas, violadores y agresores sexuales. ¿Liberará también a los malversadores o Griñán ingresará finalmente en prisión? Parafraseando a la vieja del zoológico: ¡Dios mío, lo que han hecho los sanchistas con el Código Penal!

Algunos pretenden ahora que el Tribunal Supremo les saque las castañas del fuego, cuando ni los jueces han prendido el fuego ni echado en él las castañas. Otros esperan que Sánchez actúe y deshaga el disparate de la feministra Montero. No nos engañemos. “No es no¨, dijo Sánchez. ¨Solo sí es sí¨, asiente también Sánchez, por la cuenta que le tiene. A su ineptitud, suma su malicia.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 20 de noviembre de 2022. https://www.elimparcial.es/noticia/245802/opinion/ineptos-o-malvados-o-ambas-cosas.html

El tinglado de los derechos históricos

Siendo Francisco Cambó concejal del Ayuntamiento de Barcelona en 1902, presentó una propuesta para que en las escuelas sostenidas por el municipio se establecieran clases de lengua catalana. La moción fue rechazada por los votos de sus propios compañeros del consistorio. El régimen de Franco practicó una política de lengua oficial única que, aunque postergaba el catalán, sin embargo nunca prohibió éste. El filólogo catalán Martín de Riquer impartía su docencia en catalán en la Universidad Central de Barcelona en 1942. Aún pueden verse en Barcelona edificios públicos que contienen placas conmemorativas en catalán fijadas en la década de los cincuenta del pasado siglo. Cuando muere el general Franco en 1975, muchos catalanes son bilingües. De hecho, el que fuera presidente del Barcelona, Agustín Montal, y artífice del lema “más que un club”, solía presumir de que, aún vivo Franco, el Barcelona se adhirió a la campaña “catalá a l´escola”; de que en el Nou Camp se instaló la primera senyera y que los avisos desde los altavoces del estadio eran en catalán; de que el capitán del Barcelona llevaba como distintivo de su rango la bandera catalana y de que en el funcionamiento interior del club se adoptó el catalán como idioma. Pero en los últimos treinta años, si hay en Cataluña una lengua que oficialmente se margina, se impide usar o, incluso, su empleo se sanciona es la castellana.

En su libro El País Vasco, José Miguel de Azaola escribe que en el siglo XIX existían ocho dialectos vascos, veinticinco subdialectos, cuarenta variedades y muchas más modalidades locales. La tradición vasca consistía en que las familias enseñaban vascuence en sus propias casas y enviaban a sus hijos a la escuela a aprender castellano. Ello hizo del euskera una lengua familiar, coloquial pero nunca una lengua de cultura para los vascos. Así, el primer diario publicado en euskera fue el Eguna en 1937. Según afirma Azaola las ikastolas empiezan a proliferar en pleno franquismo, de forma que en los últimos veinticinco años de dicho régimen estudiaron vascuence en centros privados de las provincias vascas un número de niños muy superior al de cuantos aprendieron esa lengua desde el principio de los tiempos hasta 1936.

La periferia secesionista plantea la exigencia de respetar un supuesto espíritu histórico de los pueblos a los que dicen representar alegando que esos territorios han sido más o menos soberanos, salvo los períodos de opresión que en los últimos siglos, y especialmente, durante el franquismo, ejerce España sobre los ciudadanos de dichos territorios. Y citan como ejemplo momentos en los que nunca tuvieron una autoridad superior. Pero ante reclamación tan candorosa, hay que oponer que cualquier parte de España, ya sea región, comarca o ciudad, no solo las zonas con reivindicación soberanista, ha sido independiente en algún momento determinado de la Historia, y no por ello, alega la defensa de un supuesto derecho histórico a ser ahora independiente. Y es que hay regiones que llevan veinte siglos sin ser nación y seguirán igual.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 2 de octubre de 2023 https://www.elimparcial.es/noticia/259584/opinion/el-tinglado-de-los-derechos-historicos.html