Son éstas expresiones propias del comienzo de una prueba deportiva, atlética, gimnástica. Pero también serían propias del inicio de cualquier prueba en la vida. Mejor dicho, de la prueba más decisiva para nuestra vida que es la de la renovación interior. A esa transformación íntima, recóndita, profunda nos convoca el Adviento. Una llamada para empezar de nuevo, gracias a quien hace nuevas todas las cosas.
“Estad atentos, vigilad” (Mc. 13.33). “Estad en vela” (Mt. 24.42), son convocatorias a la conversión. Nueva oportunidad para el reinicio de una vida más mejorada, mejor vivida en paz y amor. Y esa gran ocasión nos la ofrece la venida del Salvador, Jesús de Nazaret. Fue éste un pueblecito en donde el ángel del Señor anunció a María y el Verbo se hizo carne, dando origen a la Redención. Una verdadera revolución, no a modo de estridente algarabía por las calles, sino de suave renovación en los corazones, suponiendo un cambio absoluto y radical en la escala de valores.
De Nazaret partieron José y María hacia Belén, lugar en el que nació el Niño Dios. Nazaret es el punto de partida de una esforzada carrera, de un Camino que es la Verdad y la Vida. De Nazaret sí puede salir cosa buena, Natanael. A veces nos equivocamos porque nuestros planes no son los de Dios. Hagamos sus planes empezando desde dentro. En tiempo de Adviento, estemos preparados, atentos, listos; en silencio y recogimiento, disponiendo fuerzas para la conversión. ¡Ya!

Gracias Raúl. La importancia de kreer.
Gracias Ramiro
Gracias!!!!
Preciosa foto y redacción artículo
Lo difundo
Gracias María Ángeles