13 de noviembre. San Estanislao de Kostka (1550-1568)

Polaco de buena familia, Estanislao era un adolescente que desconcertaba por su recogimiento y piedad. Cuando pasó a estudiar con su hermano Pablo en el colegio vienés de los jesuitas se esperaba que cambiase amoldándose a los usos discretamente libertinos de los muchachos de su condición. No fue así, y los cuatro años de Humanidades que cursó en Viena fueron una dura escuela de malos tratos, desprecios y humillaciones.

Pero su decisión de ser jesuita estaba tomada. Como en el colegio, temiendo las iras de su padre, no estaban por la labor de aceptarle, no tuvo otro camino que la fuga. Disfrazado de campesino recorrió setecientos kilómetros a pie perseguido por los suyos, y en Tréveris encontró a un jesuita capaz de comprenderle, el holandés San Pedro Canisio, provincial de Alemania, quien le recomendó al padre General de la Compañía, un ilustre español, Francisco de Borja. Este también supo apreciar lo que valía aquel jovencito que ahora vivía en el noviciado de San Andrés del Quirinal y que era conocido como «el ángel de Polonia».

Devotísimo de la Virgen, «Gran Señora» de los polacos, espejo de todas las virtudes, San Estanislao de Kostka cultivaba de un modo especial la de la obediencia: «Más vale hacer cosas pequeñas por obediencia que cosas grandes siguiendo la propia voluntad». Una repentina y extraña enfermedad se lo llevó a los dieciocho años, pero su breve paso por Roma es todavía inolvidable como un perfume único traído de muy lejos contra el que el tiempo nada puede.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *