14 de noviembre. San Serapión. (1178-1240).

Santo poco conocido pero con una vida de las más azarosas de su tiempo con una parte bélica y otra de compasión servicial. Se le supone inglés nacido el Londres, hijo de un noble escocés, pariente de los reyes. Junto a su padre participó en 1190 en la tercera cruzada que dirigía Ricardo I Corazón de León, distinguiéndose en las batallas contra el sultán Saladino. Más tarde estuvo al servicio de Alfonso VIII de Castilla y volvió a guerrear en Tierra Santa.

Serapión regresó a España y tomó el hábito de la Merced en Barcelona y se convirtió en uno de los frailes más fieles de San Pedro Nolasco. Pero no se hizo religioso para vivir tranquilo: acompaña al rey don Jaime en la conquista de Mallorca, vuelve a la Gran Bretaña, cae en manos de unos piratas que le azotan hasta creerle muerto, corre gravísimos peligros en Escocia, y, de nuevo en España, se dedica con tanto ardor a la redención de cautivos que parece milagroso que salga a salvo de sus empresas. Morirá mártir en Argel después de largas torturas en una cruz aspada.

¡Qué vértigo de guerras, viajes, aventuras y misericordia el del inglés San Serapión, servidor de reyes primero, de humildes frailes (como su amigo San Ramón Nonato), y de pobres cautivos después! Infatigable en la violencia por la fe hasta que se hace víctima al servicio de los que no necesitan la fuerza, sino el suficiente amor para morir por ellos.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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