15 de noviembre. San Alberto Magno (1206-1208)

Es el Doctor Universal, es decir, el más sabio de todos, tenía fama de saberlo todo. Alberto vivió el saber de una manera honda y cristiana, sin orgullo ni lucimiento personal, viendo en la ciencia un servicio a los demás. Fue alquimista, filósofo, naturalista, teólogo, además de predicador y buen obispo.

Su perfil definitivo es el de maestro, gran maestro de las Universidades de Colonia y París, volcando sus conocimientos en la juventud estudiosa, afable, abierto, servicial, enseñar para él es darse, repartir con otro el mayor bien de que disponía, y hacerlo por amor. La Providencia premió ya aquí al gran maestro dándole un discípulo a su medida, el mejor discípulo posible, que debía ser por lo tanto superior a él. Lo que en Alberto es preparación, descubrimiento, en Tomás de Aquino es ya sistema desarrollado en toda su plenitud.

Maestro de maestros, San Alberto Magno alcanza su máxima grandeza en el hecho de ayudar a otros a ir más lejos que él mismo. A los setenta y cuatro años, ya retirado, se entera de que la Universidad de París amenaza con condenar las tesis de Tomás de Aquino, que ha muerto hace poco. Y emprende un largo viaje para defender la memoria del discípulo genial, para servir a la verdad, y basta su presencia para que se reconoca públicamente la razón que le asiste.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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