18 de noviembre. San Odón de Cluny (879-942)

Hijo de un noble turenés, debió de nacer en Tours y muy pronto se acogió a la basílica de San Martín, en su ciudad natal. En el 909 se hizo monje de un apartado monasterio borgoñón, Baume-les-Mes-sieurs y en el 927 fue elegido abad de Cluny, bajo cuyo gobierno se convirtió en el gran foco espiritual y cultural de Europa.

Odón comenzó su labor depurando la vida de los propios monjes: clausura más estricta, más horas de rezo, austeridad, silencio. Hizo de Cluny un lugar para la entrega exigente a Dios, a quien se honraba también con los esplendores litúrgicos. Pero un abad de estos tiempos no podía ser sólo contemplativo, y tuvo que viajar mucho, visitando y reformando comunidades, poniendo paz entre querellas de monjes y haciendo de Cluny la cabeza de una vasta federación de monasterios. También los papas reclamaban su presencia, estuvo en Roma, fue consejero de León VII y Esteban IX.

Montado en su asnillo y cantando salmos, San Odón de Cluny recorría Europa imponiendo la serena visión de un hombre que resolvía los problemas mundanos y las cuestiones humanamente más intrincadas aplicando el criterio de la prioridad absoluta del Espíritu Santo, absorto en éxtasis como quien sobrevuela con la ligereza del alma los menudos accidentes de su camino.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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