Se dice que el discurso del Papa Pablo VI en la clausura del Concilio Vaticano II es un claro ejemplo de existencialismo cristiano. Entre las formidables afirmaciones o reflexiones que el Papa pronunció por entonces quisiera destacar esta:
“La religión del Dios que se hace hombre se ha encontrado con la religión del hombre que busca hacerse Dios…
Continuaba el Santo Padre:
Vosotros, los humanistas modernos, que renunciáis al valor de las cosas supremas, reconoced que también nosotros, y nosotros más que nadie, también nosotros somos promotores del hombre”
Qué maravillosa expresión “promotores del hombre”; Promotores de un humanismo con Dios. Promotores de un humanismo integral. Y lo llamamos humanismo integral porque el hombres es un sujeto integral y porque el conocimiento de la realidad que le rodea también ha de ser un objeto integral. Y aquí quiero llegar.
Porque ante la distorsión que generan la tecnología y el cientificismo, ante el nefasto desarraigo cultural de hoy, son las instituciones educativas, son las Escuelas y las Universidades, como atalayas privilegiadas para el estudio, la investigación y el conocimiento, las que deben promover un saber integral. Por eso en las aulas del CEU se rechaza la fragmentación del saber, Por eso, en nuestras Universidades y Colegios nos resistimos a aceptar que la verdad sea parcial; porque una verdad incompleta no es una verdad.
Por eso, desde el CEU propugnamos un humanismo integral, somos también, como dijo el Papa Pablo VI, promotores del hombre, de un hombre abierto a la trascendencia y, por tanto, abierto a la verdad y a la libertad. Verdad y Libertad son las enseñanzas con las que nuestros alumnos aprenden a ser transparentes y participativos. La transparencia y la participación son factores claves que contribuyen a forjar sociedades robustas y democráticas. Verdad y Libertad capacitan a nuestros estudiantes y profesores del CEU a cooperar con el Bien común y a ejercer la conciencia crítica ante el mal.
En las modernas sociedades de hoy, los católicos no pedimos privilegios. Solo pedimos el derecho a que nos dejen ser católicos y ayudar a la sociedad a ser mejor. En ningún sitio está escrito que para ser buenos ciudadanos haya que renegar de Dios.
Palabras pronunciadas por Raúl Mayoral Benito en la inauguración del XIV Congreso Católicos y vida pública. Madrid, 16 de noviembre de 2012,
