Capellán de familia noble de Xanten, sobrino del arzobispo de Colonia, culto, brillantísimo y mundano, más elegante que nadie en sus vestiduras, más hábil que nadie en el manejo de la palabra y en la poesía que cautiva a las damas de la ciudad. Abrazó con poco espíritu el estado clerical, pero vivía en él más como gran señor que como humilde eclesiástico.
Sorprendido en el campo por una tempestad, un rayo cayó a los pies de su caballo y le derribó en el polvo. Desde aquella lección de muerte siempre al acecho, Norberto no parece el mismo. Cambia de vida, se vuelve a Dios, renuncia a sus prebendas y reparte sus riquezas, y se consagra a predicar el Evangelio, imitando la pobreza apostólica. Aunque sin conseguir que se olvidara su vida anterior y que dejasen de escarnecerle los que le conocieron antes de su metamorfosis.
Se retira a un valle desierto llamado Premostrado, cerca de Soissons, y reúne a unos discípulos fundando en 1120 la Orden de Canónigos Regulares Premonstratenses: bajo la regla de San Agustín y con hábito blanco, mitad monjes, mitad clérigos, los canónigos regulares de San Norberto misionan por toda Europa, uniendo en ideal la vida comunitaria y litúrgica con el trabajo apostólico.
Por aclamación y contra su voluntad, seis años después fue elegido arzobispo de Magdeburgo, trabajando celosamente por la reforma del clero. Un prelado descalzo y harapiento al que más de una vez insultaron, golpearon y hasta amenazaron de muerte por no ser blando y transigente, como había empezado por no querer serlo consigo mismo.
Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Marcelino Champagnat
Fundador en 1817 del Instituto de Hermanos Maristas, tan benemérito como universal, fue un sacerdote de la comarca de Lyon que se entregó con voluntad salvadora a la promoción de la juventud a través de la enseñanza católica.
San Artemio
Regidor de la cárcel en que se encontraban los Santos Pedro y Marcelino, que ante el ejemplo y palabra de éstos, se hace cristiano, juntamente con su mujer Cándida y su hija Paulina. Y el año 304 los tres ofrecen el testimonio supremo.
Artemio es golpeado primeramente con plomadas y después pasado a cuchillo por orden del juez Sereno. La mujer y la hija sucumben arrojadas a una fosa, cerrada luego con piedras y escombros.
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
