8 de junio. San Medardo (456-545)

Santo muy popular en la Francia medieval y al que los campesinos solían invocar para pedir lluvia o buen tiempo para sus cosechas. Su tumba en la abadía de Soissons era objeto de gran veneración porque de Medardo se contaban divertidas anécdotas y prodigios ejemplares y bondadosos de caridad. Vacas robadas, cuya esquila no dejaba de sonar, como la voz de la conciencia, hasta que el ladrón devolvía el animal al santo, o merodeadores que una vez en el huerto durante toda la noche no acertaban con la puerta para salir, hasta que el santo al despertarse se la indicaba haciéndoles comprender que todo pecado ciega.

Natural de Salency, de padre franco y madre galorromana, era hermano gemelo de San Gildardo, obispo de Rouen. Desde Beda a Gregorio de Tours, muchos de sus biógrafos resaltaron la coincidencia de que en un mismo día nacieron, un mismo día fueron consagrados obispos y, lo más destacable, un mismo día murieron el 8 de junio del año 545. Ambos ilustrarin con su santidad el reino de Clotario I.

San Medardo estudió en las escuelas monásticas de Vermand y Tournai, fue ordenado sacerdote por el obispo de Vermand, a quien sucedería años después. Cuando Vermand fue destruida por los hunos y los vándalos, el santo trasladó su sede a Noyon, por ser ciudad fortificada.

Tuvo también sus conflictos con los intemperantes reyes francos, como Clotario I, quién no obstante sentía por él un gran respeto, pero más que un obispo duro y batallador parece que San Medardo tuvo una aureola de bondad entre gentes todavía paganas y muy dadas a la violencia, se ganó justa fama de piadoso y caritativo y fue un hombre para quien Dios hacía pequeños milagros pedagógicos y convincentes.

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J. 

San Eutropio

Insigne obispo de Valencia a findes del siglo VI, muy elogiado por San Isidoro en la obra Varones ilustres, tanto por su santidad como por su ciencia.

Formado en el monasterio servitabno, tan célebre en el centro y el Levante español, bajo la dirección de San Donato, el que, desde Africa a mediados de aquel siglo, había introducido en España la Regla de San Agustín. A San Donato sucedería San Eutropio como abad en el monasterio. 

Asistió al III Concilio de Toledo, celebrado en el año 589; y a San Leandro y a él, se les confió la redacción última de los 23 cánones relativos a la disciplina eclesiástica.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

 

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