El alcalde del municipio segoviano de Torrecaballeros, siendo gay y viviendo como un gay, ha querido comulgar en misa. El párroco que oficiaba la Eucaristía se lo negó. La Iglesia católica tiene prohibido dar la comunión a quienes practican actos sexuales inmorales. Los homosexuales, entre ellos el citado regidor municipal, sostienen que una regla así sólo a ellos los sitúa fuera de la comunidad católica y, por tanto, constituye discriminación. Al Pepeíllo, un personaje de Triana, que estando casado se acostaba con cinco mujeres cada día, no se le ocurría acudir a misa y ponerse en la cola de la comunión. Sabía perfectamente lo que hacía: un acto sexual inmoral, mejor dicho, cinco cada día. Era pecador, pero consciente de sus pecados. Y consciente también de que, si no se confesaba, arrepintiéndose, con propósito de enmienda y cumpliendo penitencia, no podría recibir la comunión. El maestro del periodismo, González Ruano definió a la confesión como una limpieza honrada de nuestro corazón para que Dios pueda entrar en él, en nosotros sin que nos avergüence demasiado recibirle. Demuestra más auctoritas el Pepeíllo que un alcalde segoviano.
Para liar más la madeja, la ministra de Igualdad ha salido en tromba tratando de defender al alcalde gay privado de la comunión, pero que luego sí suele comulgar con ruedas de molino. La igualitarista señora ha pedido al Tribunal Constitucional que actúe ante un caso evidente de discriminación exigiendo que las normas eclesiásticas se alineen con la Constitución. Sorprende que una miembro del Gobierno, que desprecia a la Carta Magna y que no se preocupa de exigir a sus socios catalanistas cumplir los preceptos constitucionales, se erija en férrea defensora de la Constitución cuando está por medio la Iglesia católica. Sorprende asimismo la ignorancia de la ministra porque la Iglesia española forma parte de la Iglesia universal y es la Santa Sede el lugar al que debe dirigir su queja. Y, por último, sorprende que hable de discriminación y desigualdad alguien que debiera saber que al Premio Cervantes de Lengua española sólo acceden los escritores que manejan dicho idioma, así se concibió en su creación, sin que los que se expresan en siwi, lengua bereber de origen afroasiático, pongo por caso, protesten alegando discriminación y trato desigual. El Pepeíllo, que hablaba siwi a su aire, tiene también más auctoritas que una ministra del Gobierno de España.
