11 de enero. Paulino de Aquilea (726-802)

Fue una de las lumbreras de Aquisgrán, en la corte de Carlomagno, quien convocaba allí a eminencias en el saber y el conocimiento. Sin embargo, Paulino empezó su vida como pastor, pues era hijo de pastores en su aldea natal, Friul, en las faldas de los Alpes. Ocurrió que a través del estudio se hizo sabio.

En Aquisgrán enseña gramática, deslumbra por su ciencia y cautiva por su piedad y bondad. Traba estrecha amistad con Alcuino de York, otra eminencia de la escuela carolingia. Pero debe dejar la vida docta y de enseñanza para volver a su tierra. Ha sido designado obispo de Aquilea, cerca del Adriático, tierra convulsa al ser fronteriza con los bárbaros. Lleva un intensa vida pastoral, evangelizando a paganos y velando por la pureza de la fe. Alcuino dirá de él que es «centinela de las puertas de la ciudad de Dios».

Al final de su vida su huella es indeleble y deja un grato recuerdo. Siempre fue un pastor de rebaños, mansos, los que apacentó en su niñez; bravíos, a los que pastoreó desde el altar. Y a los altares, precisamente, elevó la Iglesia a Paulino.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

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