La silueta cristiana de San Sebastián se hace popular a través del mundo del arte con sus flechas y torso militar. Oficial de la guardia del emperador que, a causa de su fe fue condenado a morir asaetado, Sebastián logró sobrevivir a sus heridas gracias, según la tradición, a los cuidados de Santa Irene y se plantó ante el tirano, quien le creyó un fantasma. De nuevo es condenado a muerte, ahora por flagelación, siendo su cadáver arrojado a la Cloaca Máxima, el lugar más inmundo de Roma. Allí, su cuerpo sería rescatado por los cristianos y enterrado en las catacumbas de la Vía Apia. En su recuerdo, se levantó la basílica de San Sebastián extramuros.
Tercer patrón de Roma, tras San Pedro y San Pablo, protector de la peste, con infinitas iglesias en el mundo entero, San Sebastián da nombre a una gran ciudad española. El Renacimiento inmortalizó universalmente la estampa de su martirio entre el apolo sufriente y el héroe cristiano, haciendo de él un santo célebre.
Su gran panegirista fue San Ambrosio: «Aprovechemos el ejemplo del mártir San Sebastián. cuya fiesta celebramos hoy. Era oriundo de Milán y marchó a Roma en tiempo en tiempo en que la fe sufría allí una terrible persecución. Allí padeció; mejor dicho, allí fue coronado».
Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Fabián
Seglar en el momento de su designación como Papa el año 236. Fabián aprovecha intervalos de calma y de paz, especialmente durante el imperio de Filipo el Arabe, para la organización de la vida social de la Iglesia, distribuyendo Roma en siete regiones, cada una con un diácono al frente.
Marcha a la isla de Cerdeña para traer el cuerpo de su predecesor mártir San Ponciano y enterrarlo en la cripta papal del cementerio de San Calixto. El prestigio de San Fabián era inmenso. En la persecución de Decio, que prefería antes un rival en el Imperio que a Fabián en Roma, cae entre los primeros el 20 de enero del año 250.
San Fructuoso y San Augurio
Son apresados en Tarragona por ser cristianos el año 259. Fructuoso es el obispo; Augurio, diácono. Con ellos también otro diácono: Eulogio.
Fructuoso lleno de contento ante la corona que el Señor le preparaba, ora sin interrupción. «Yo adoro también al Dios omnipotente», repite Augurio en el juicio y con él, Fructuoso y Eulogio. El juez Emiliano, cumpliendo la orden persecutoria de los emperadores Valeriano y Galieno, los condena a la hoguera en el anfiteatro.
Al entrar en el anfiteatro, se les acerca un cristiano y pide a San Fructuoso que se acuerde de él en las oraciones. Este le responde: «Yo he de acordarme de toda la Iglesia católica, esparcida de Oriente a Occidente». Los testigos describen: «Ya en la hoguera, al quemarse las cuerdas con que tenían atadas las manos, gozosos, y conforme a la costumbre, se ponen de rodillas con los brazos en cruz; y seguros de la resurrección, representando así el triunfo del Señor, entregan su vida en medio de la oración».
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
Libercast, el espacio donde librar la batalla de las ideas por el rearme moral y la defensa de la libertad.
