13 de marzo. Santa Eufrasia (382-412)

Nacida en Constantinopla, hija de un senador llamado Antígono, Eufrasia, que significa alegría, se trasladó con su madre a Egipto al morir su padre. Allí, en un monasterio femenino de la Tebaida, la niña con siete años abrazó el estado religioso, llevando una vida santísima y con severas penitencias.

Dicen que el demonio la tentó de mil maneras, con «sueños importunos», turbaciones interiores, malquerencia de otras hermanas e incluso con ataques físicos, para tratar de dejarla lisiada. Pero Santa Eufrasia siempre vencía al Maligno con las armas de la oración, la humildad y la obediencia, pidiendo para sí los trabajos más ingratos y aceptando con la alegría que anunciaba su nombre tareas inútiles destinadas a probar su paciencia.

Ya en vida, los milagros florecieron en torno a ella como sonrisas prodigiosas de Dios.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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