25 de abril. San Marcos (siglo I)

Judío de Jerusalén, sin duda helenizado, Marcos, sin ser uno de los apóstoles, perteneció al círculo de los primeros seguidores de Jesús. Quizás hable de sí mismo cuando cuenta en su evangelio el prendimiento de Jesús en Getsemaní y dice que «cierto joven le seguía envuelto en una sábana y trataron de apoderarse de él, más él dejando la sábana, huyó desnudo», rara anécdota que no se molesta en explicar.

Posteriormente, acompañará a Pablo y a Bernabé, su primo, a Chipre y a Asia Menor, hasta que por razones oscuras, abandona y vuelve a Jerusalén. Es la segunda vez que le vemos huyendo. ¿Cansancio, cobardía o discrepancia con la actitud de Pablo, quizá por se más fiel a la tradición mosaica? San Pablo, resentido, no le admitió en otro de sus viajes, pero él volvió a Chipre con su primo Bernabé. Luego viajará a Roma, junto al apóstol de las gentes, que le llama en sus cartas su «colaborador» y su «consuelo». Aunque Marcos estaba más cerca de Pedro, de quien será intérprete y portavoz en el primero de los evangelios. Por eso es patrón de notarios y escribas.

Más tarde fundó la iglesia de Alejandría y se supone que murió mártir, pero nada de ello se sabe con certeza. En el siglo IX unos mercaderes llevaron sus reliquias a Venecia, ciudad de donde es patrón, le erigió una grandiosa basílica y paseó por los mares su emblema de león alado. San Marcos pasó de antiguas huidas a grandes viajes de misión.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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