4 de mayo. San Gotardo (960-1038)

No confundir este santo con su homónimo suizo, discípulo de San Roque, que hizo penitencia en los Alpes y por el cual se acabó nombrando un macizo montañoso entre Suiza e Italia. El Santo de hoy es otro Gotardo (Godofredo) de tierras germánicas pero más al norte.

Era bávaro, monje benedictino en Nieder Altaich, cerca de su lugar de origen. A los pocos años se le nombró abad de este monasterio, en el que devolvió toda su pureza original a la regla de San Benito, que había sido relajada en muchas comunidades. Su fama llegó a ser de tal envergadura que el emperador San Enrique II le confió la reforma de otros cenobios, como las abadías de Hersfeld y Tergensee. Por fin, en 1022 sucedió a San Bernardo de Hildesheim en su diócesis, muy lejos ya de su Baviera natal.

Tiene muchos devotos en Austria y Prusia, y se le invoca contra la gota y los reumatismos, pero ha pasado a la historia como el gran obispo constructor, que terminó la catedral de Hildesheim, además de erigir en esta ciudad la iglesia de San Miguel. Asimismo fundó asilos para pobres. Se le suele representar con una iglesia en miniatura, impávido y afanoso en medio de las turbulencias del año mil, ante las cuales San Gotardo construye iglesias y reconstruye almas con la serenidad y la firmeza de quien tiene la eternidad por delante.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

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