23 de octubre. San Juan de Capistrano (1386-1456)

Uno de los frailes más viajeros y universales de toda la Edad Media. Nacido en un villorrio de los Abruzzos, estudió Leyes en Bolonia, y hacia los treinta años, cuando estaba encarcelado por razones políticas, descubrió su vocación; el hecho es que en Perugia ingresó en la orden de San Francisco y que tuvo por maestro a San Bernardino de Siena.

Fue un gran predicador popular, pero su energía, sus dotes de persuasión y la solidez de su doctrina movieron a los papas a encargarle lo que hoy llamaríamos trabajos sucios y necesarios para poner orden. En primer lugar, dentro de los mismos franciscanos que andaban muy divididos y a menudo a la greña, y luego en Italia entera como inquisidor. Más tarde Austria, Baviera, Silesia y Polonia vieron pasar la figura menuda y descarnada de aquel fraile de mirada magnética y palabra de fuego.

Al lado del húngaro Juan Huniades San Juan de Capistrano fue el alma de las tropas cristianas que consiguieron la gran victoria de Belgrado, y murió poco después víctima de la peste. La suya no es una estampa de franciscano seráfico de los que conmueven por su ternura, y Dios le habrá puesto entre sus arcángeles guerreros que saben cumplir bélicamente su misión.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

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