28 de octubre. San Judas Tadeo (siglo I)

Fue uno de los Doce, tal vez el hermano de Santiago el Menor, citado en la lista apostólica en penúltimo lugar, inmediatamente antes del traidor. Se supone que tras la muerte de Jesús, Judas Tadeo predicó el cristianismo en Siria y Mesopotamia, y quizá murió en Persia con San Simón, martirizado a golpes de maza.

Durante la antigüedad y casi toda la Edad Media fue un santo ignorado, quizá porque la ingrata homonimia hacía repeler funestamente su nombre, pero en el siglo XIV Santa Brígida de Suecia contó en sus revelaciones que el Salvador le había instado a dirigirse con confianza a San Judas, y desde entonces pasó a tener una grande y dramática veneración, especialmente, en Reims y Toulouse, y su culto llegó a ser muy popular en Polonia, donde abundaban los Tadeos.

San Judas Tadeo es el patrón de las causas desesperadas, el abogado de las causas que uno mismo declara perdidas, es sobre todo la última tabla de salvación para los que ya no esperan anda, más allá de la esperanza aún está él. «Es más final que la desesperación y sólo sana a los que mueren. Es Judas quien tirando de un solo cabello salva y mete en el Cielo al literato, al asesino y a la prostituta.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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