2 de enero. San Macario de Alejandría (siglo IV)


Anacoreta barbudo de vida ascética y austera en el desierto, a donde se fue con cuarenta años, tras haber sido mercader de frutas y confitería.

Llegó a vivir casi cien años, después de haber combatido con ayunos, vigilias y demás mortificaciones, a su propio cuerpo: “Le estoy atormentando porque él me atormenta mucho a mí”. Vamos, que no necesitó ir al gimnasio. Al final, dominó su cuerpo.

Se cuenta que el Diablo lo tentó para que abandonara el desierto y se dedicara a cuidar enfermos en un hospital, ¡Cuánto amor de Satanás por el hombre! Pero Macario, que en griego significa feliz, no cayó en la trampa demoníaca y permaneció en su puesto. Si había renunciado al dulce ¡cómo no iba a renunciar al azufre!

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

San Basilio y San Gregorio Nacianceno.

Considerados los dos más grandes escritores orientales griegos de la Iglesia Universal.

En la familia de San Basilio, la santidad se hace herencia. Sus padres se llamaban San Basilio y Santa Emelia. Nieto de Santa Macrina. Hermano de San Gregorio Niseno, Santa Macrina y San Pedro de Sebaste. Nace en Cesarea de Capadocia (Kaisariels de Turquí a).

Estudia en Constantinopla y Atenas. Continúa la vida religiosa en Siria, Mesopotamia y Egipto, de la que es gran organizador e impulsor en Oriente, al modo que después lo será San Benito en Occidente.

El año 370 es nombrado obispo de Cesarea. Por su preocupación social, por su oratoria y sus escritos, y por su santidad, es universalmente venerado de cristianos, judíos y paganos, que le dieron el nombre de Basilio el Grande, antes ya de su muerte el 1 de enero del año 379.

San Gregorio Nacianceno, llamado así por su nacimiento junto a Nacianzo de Capadocia, es amigo de San Basilio y, como éste, doctor ecuménico. Estudiante, religioso y obispo, es nombrado patriarca de Constantinopla en el año 380.

Pero más que hombre de acción, lo es de estudio, poesía y oración. Renuncia a su sede y vuelve a su pueblo natal, Arianzo; para llevar allí vida religiosa en un retiro tan profundo, como sus escritos teológicos y su griego literario.

San Adelardo

También conocido como Abelardo y Alardo, era nieto de Carlos Martel y sobrino del rey Pipino el Breve. En el año 773 cambia en monástica su vida en la Corte. Su consejo, como abad de Corbie, es acogido ampliamente en el Imperio carolingio de Ludovico Pío; al igual que su caridad, hasta su muerte santa en el año 827.

Fuente: Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

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