2 de enero. San Macario de Alejandría (siglo IV)


Anacoreta barbudo de vida ascética y austera en el desierto, a donde se fue con cuarenta años, tras haber sido mercader de frutas y confitería.

Llegó a vivir casi cien años, después de haber combatido con ayunos, vigilias y demás mortificaciones, a su propio cuerpo: “Le estoy atormentando porque él me atormenta mucho a mí”. Vamos, que no necesitó ir al gimnasio. Al final, dominó su cuerpo.

Se cuenta que el Diablo lo tentó para que abandonara el desierto y se dedicara a cuidar enfermos en un hospital, ¡Cuánto amor de Satanás por el hombre! Pero Macario, que en griego significa feliz, no cayó en la trampa demoníaca y permaneció en su puesto. Si había renunciado al dulce ¡cómo no iba a renunciar al azufre!

Fuente: La Casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *