Es la celebérrima Patrona de París. Nace muy cerca, en Nanterre. Desde sus primeros años, esta pastorcilla se consagra a Dios, prometiendo su vida y su virgnidad, con la bendición de San Germán de Auxerre.
Después, ya en la flor de su juventud, recibe el velo simbólico, de manos del Obispo de París, juntamente con otras dos compañeras. Su vida de oración y penitencia irradia caridad y renombre de prodigio. Al morir sus padres, deja Nanterre y marcha a París donde vive su madrina.
En el año 451, se cierne amenazadora sobre la capital gala la irrupción de Atila. Muchos huyen. Santa Genoveva vibra con el pueblo, anima a la oración y promete que no pasará nada. Y París es perdonado por el invasor, que toma el camino de Orleans y es derrotado por los romanos y sus aliados en la batalla en los Campos Cataláunicos.
Cuando el imperio romano cede el paso a la monarquía franca, Santa Genoveva con su prestigio contribuye a la cristianización del nuevo pueblo. Muere nonagenaria siendo venerada por su presencia santa en el parís del siglo V. Aún después de su muerte, sigue defendiendo a la ciudad de pestes y guerras. Sus dos Iglesias levantadas en su nombre fueron destruidas por la Revolución Francesa. ¡Qué agradecidos los revolucionarios parisinos!
Péguy, su gran devoto, reconoció el valor de la voz de la santa: “no hablarás más que tú cuando todo se calle, y Dios nunca ha quitado la palabra a sus santos”.
Fuentes: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Antero
Griego de nacimiento, es elegido Papa el 21 de noviembre del año 235.
Y mes y medio después, muere durante la persecución de Maximiano el 3 de enero del año 236, siendo enterrado con veneración en el cementerio de Calixto.
Fuente: Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
