4 de enero. Santa Isabel Seton (1774-1821)

Nace en Nueva York en 1774, de familia protestante, se casa con el potentado Richard Seton. En Baltimore fundan una familia de cinco hijos, resultando ella una esposa y madre ejemplar. Pero aparece la adversidad: muere el marido y la fortuna desaparece. En Italia, aparece un ángel: los Flicchi, una familia de Livorno, con quien los Seton mantuvieron relaciones comerciales, acoge a la viuda y a los hijos. Ella descubre y abraza el catolicismo.

Regresa a EEUU y su conversión es criticada por su entorno familiar y de amistades, recibiendo, incluso, amenazas. En lugar de asistir el templo episcopaliano, accede a la pequeña iglesia de San Pedro, en Baltimore. Allí, exclama: «¡Oh Dios mío, déjame descansar aquí!».

Sin dinero y con todos en contra, saca a delante a sus cinco hijos y aún así tiene fuerzas y tiempo para fundar la Hermanas de la Caridad y crear colegios y hospitales por todo el país. No llevó una vida cómoda, pero descansó en el Señor.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para día. Carlos Pujol.

San Rigoberto

Arzobispo de Reims desde el año 696 y primeramente abad benedictino de Orbais. Vive los tiempos difíciles del paso de la dinastía merovingia a la carolingia; de Dagoberto II y Childerico III a Carlos Martel, el padre de Pipino el Breve.

San Rigoberto se ciñe estrictamente a su labor espiritual, aun cuando ello le acarree disgustos, siendo suplantado temporalmente. Trabaja con su clero y su pueblo por la fidelidad al Evangelio y la Papa de Roma, el griego San Zacarías. Muere santamente en Reims el 4 de enero del año 479.

En su medio de siglo de obispo, especialmente, en su confinamiento de Gernicourt, se hizo vida y paz el sentido perenne de esta oración de todos los tiempo y de todos los hombres: «Señor, dame valor para cambiar lo que pueda cambiarse, serenidad para aceptar lo que no puede cambiarse, y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro».

San Roger

Originario de Inglaterra, funda en las Ardenas, de la antigua Galicia Bélgica, una famosa abadía cisterciense, en Ellan.

Y hasta su muerte en 1160 civiliza de progreso y santidad aquella región que en su voz misma céltica significaba la selva.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *