5 de enero. San Simeón estilita (390-459)

Su historia no deja de ser fantástica y su ascética extraña, pero ¿qué Santo no ha llevado una vida extravagante? De joven, Simeón ansiaba la perfección sometiéndose a exigentes penitencias buscando el sufrimiento máximo como camino hacia la máxima felicidad. De hecho, las duras penitencias de la vida común en los monasterios de Teledan y Tel-Neshin, le parecen plusmarcas fáciles, a este insólito atleta penitente.

Entrega habitualmente su ración a los pobres; él pasa sin comer, a veces durante cuarenta días seguidos. Teje un vestido de mirto salvaje y lo lleva consigo continuamente hasta quedar llagado el cuerpo. Se aleja más todavía; y lo mismo le da vivir en una cabaña del monte, que en un pozo seco del desierto, o en una cueva no muy lejos de Antioquía. Aquí llega a alzar una tapia aislándose en su oración y pensando en mantenerse sujeto a una cadena. El obispo Melecio de Antioquía le visita y le sugiere que las cadenas son para las fieras; el hombre se rige por la razón y por ella se hace señor de sí mismo. El anacoreta le obedece.

Pero como continúan importunándole los curiosos y peregrinos que acudían ante él atraídos por su fama de santidad, marchó al desierto y se aupó a una columna (en griego, estilos, de ahí su sobrenombre), en la que permanecería hasta su muerte en el año 459 durante más de treinta años como centinela entre los mortales y Dios. Desde allí, Simeón perseveraba en la oración, predicaba a las gentes, resolvía controversias, proporcionaba consejo a reyes, pero seguía buscando a Dios en lo más profundo y desde lo más elevado, sin abandonar su increíble e incómodo puesto, que le permitía otear la divinidad por encima de la humanidad.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santa Emiliana

Acompaña en el siglo VI a su hermana Santa Tarsila en la consagración a Dios de su vida y de si virginidad, simbolizada en las ofrendas de los Magos al Niño recién nacido en Belén.

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *