Todo lo que ha llegado hasta nosotros de este humilde sacerdote se lo debemos a San Paulino de Nola (22 de junio), que siglo y medio más tarde descubriría el sepulcro de San Félix y la vida ejemplar de éste.
Félix sufrió dos persecuciones: las de los emperadores Decio y Valeriano. En la primera fue encarcelado hasta que un ángel rompió sus cadenas, durmió a la guardia y guiando al evadido lo puso a buen recaudo. En la segunda, confiscaron todos sus bienes, es interrogado, sin reconocerle, por los mismos soldados que le custodiaron cuando escapó ¿milagro? Sí, porque vuelve a fugarse escondiéndose en un edificio en ruina por una grieta que tapa rápidamente una tupida telaraña.
Cuando cesan las persecuciones, San Félix da muestras de su grandeza de corazón, sencillez y humildad. A la muerte del obispo Máximo, quieren nombrarle sucesor. Se niega. Para convencerle, le dicen que puede reclamar sus bienes confiscados. Sigue negándose porque no quiere recuperar lo que perdió por la causa de Cristo. Murió como presbítero, pobre y sin ninguna distinción. Pasar inadvertido y sirviendo a las buenas gentes de Nola como a él le gustaba.
Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.
San Fulgencio
Nace en Cartagena, al igual que su hermano mayor San Leandro y su hermana Santa Florentina. Pero sus ilustres padres, Severiano y Teodora, buscan refugio en la provincia Bética; y es Sevilla la que dará su nombre al último de los hermanos, San Isidoro.
Con su santidad y con su preparación teológica, cultural y lingüística, San Fulgencio contribuye eficazmente a la conversión de los visigodos arrianos y particularmente a la formación de su rey Recaredo.
Cartagena y Ecija veneran en él al padre y obispo pacificador, que olvida sus propios sufrimientos anteriores en el destierro y hace olvidar todo resentimiento. Durante decenios siguen iluminando su palabra y sus escritos de Doctor de la Iglesia visigótica. Y en su muerte santa, rebasado el año 630, le asiste San Braulio, obispo de Zaragoza.
San Dacio
Durante veintidós años rige la sede episcopal de Milán y muere santamente el 14 de enero del año 522; no sin haber dejado escrita una historia luminosa del cristianismo en Milán.
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
