14 de enero. San Félix de Nola (… -260)

Todo lo que ha llegado hasta nosotros de este humilde sacerdote se lo debemos a San Paulino de Nola (22 de junio), que siglo y medio más tarde descubriría el sepulcro de San Félix y la vida ejemplar de éste.

Félix sufrió dos persecuciones: las de los emperadores Decio y Valeriano. En la primera fue encarcelado hasta que un ángel rompió sus cadenas, durmió a la guardia y guiando al evadido lo puso a buen recaudo. En la segunda, confiscaron todos sus bienes, es interrogado, sin reconocerle, por los mismos soldados que le custodiaron cuando escapó ¿milagro? Sí, porque vuelve a fugarse escondiéndose en un edificio en ruina por una grieta que tapa rápidamente una tupida telaraña.

Cuando cesan las persecuciones, San Félix da muestras de su grandeza de corazón, sencillez y humildad. A la muerte del obispo Máximo, quieren nombrarle sucesor. Se niega. Para convencerle, le dicen que puede reclamar sus bienes confiscados. Sigue negándose porque no quiere recuperar lo que perdió por la causa de Cristo. Murió como presbítero, pobre y sin ninguna distinción. Pasar inadvertido y sirviendo a las buenas gentes de Nola como a él le gustaba.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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