Modelo de todos los ermitaños de la Cristiandad, «Príncipe de la vida eremítica», le llamó San Jerónimo (30 de septiembre), su primer biógrafo, en una obra de gran éxito en Occidente. Pablo de Tebas, por haber nacido en Tebas y de una familia cristiana, sufrió a los veinte años la persecución de Decio y huyó al desierto, lugar predilecto para estos solitarios que buscan la perfección.
Allí encuentra una caverna que será su refugio durante muchísimos años. Vestido con una túnica de hojas de palmera, se alimenta del fruto de este árbol y bebe agua de un arroyo cercano. Pasa el tiempo rezando y meditando frente al misterio de Dios.
Relata San Jerónimo que cuando ya es centenario, San Pablo recibe la visita de otro anciano, San Antonio Abad (17 de enero), a quien Dios ha revelado en sueños la existencia de otro eremita que vive en el desierto siendo un tesoro de virtud. A pesar de no haberse visto nunca, ambos se abrazan y mantienen coloquios espirituales. Mientras el cuervo que abastecía diariamente de pan a San Pablo, aquél día lleva en su pico ración doble. El genial Velázquez inmortalizaría este encuentro fraternal en una magna obra reflejando el éxtasis eremítico.
Al poco tiempo, y tras una larga vida de oración retirada, máximo desprendimiento y a amor a Dios, Pablo muere a la edad de 113 años y Antonio le entierra con la ayuda de dos leones que cavan la fosa.
Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
San Mauro
Hijo del patricio romano Equicio, renuncia al esplendor de su familia senatorial, para seguir la vida benedictina junto al mismo fundador. El y San Plácido son dos grandes discípulos de San Benito.
San Mauro será también el sucesor leal desde el año 543. Su obediencia era proverbial. Los Diálogos de San Gregorio relatan cómo San Benito mandó a Mauro a sacar de un aprieto a Plácido; y el discípulo obedece con éxito lanzándose, por tierra y por agua, con la misma decisión que Pedro en Genesaret, ante la sugerencia y la llamada de Jesucristo.
Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.
