9 de marzo. San Domingo Savio (1842-1857)

Cuando Pío XII le canonizó en 1954, San Domingo Savio se convierte en el Santo más joven de todos los reconocidos por la Iglesia, excepción hecha de los mártires. La anécdota es famosa: Un matrimonio piamontés, de un pueblo de la provincia de Turín, lleva a su hijo de doce años a San Juan Bosco; éste hace unas preguntas al chiquillo y comenta, dirigiéndose a la madre, que es costurera: «Me parece que el tejido es bueno». «¿Qué se puede hacer con él?», pregunta la madre. «Un buen traje para regalárselo a Nuestro Señor», responde el sacerdote. Y el niño dice: «De acuerdo, yo soy el tejido y usted es el sastre».

Así ingresó Domingo Savio en el colegio de Don Bosco, y en él vivió muy poco tiempo, porque iba a morir a los quince años de edad. Este santito precoz siguió al pie de la letra los consejos de su director espiritual, el propio San Juan Bosco, resumidos en una máxima: cumplir alegremente los deberes de su estado, esto es, santa alegría en el servicio de Dios, piedad, estudio, aceptación de las contrariedades y hacer todo el bien posible a sus compañeros.

Programa sencillo y asequible para un santo moderno, lleno de virtudes heroicas de carácter ordinario. Domingo no llegó a ser sacerdote pero fue un niño que subió a los altares sin dejar de ser niño (practicaba deporte y cantaba en el coro), solo siéndolo muy bien y con miras muy altas.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol

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