10 de mayo. San Juan de Ávila (1500-1568)

Manchego de Almodóvar del Campo, Ciudad Real, de una familia de cristianos nuevos, Juan estudió Filosofía, Derecho en Salamanca y Teología en Alcalá, ordenándose sacerdote en 1525. Quiso ir a cristianizar las Indias, y por ello vendió y distribuyó entre los pobres todo su patrimonio. Pero por obediencia al Arzobispo de Sevilla no fue posible y se quedó muy cerca de su tierra natal, en Andalucía, predicando en Sevilla, Granada, Córdoba, Écija, Baeza, Montilla… Es el gran predicador sabio, austero, fogoso, que arrebata con la fuerza de su palabra a las oyentes. Entre sus muchos convertidos a una vida santa descuella San Juan de Dios.

El Santo Oficio se alarma ante la vehemencia de su celo y el eco que tienen sus pláticas, considerándose que tal vez perturba el orden social e incurre en algún aspecto de la herejía luterana; es llevado así ante el Tribunal de la Inquisición y sufre cárcel durante unos meses, hasta que se reconoce su absoluta ortodoxia.

Fervoroso y mortificado, más hombre de oración y penitencia que de palabra, San Juan de Ávila sigue su camino encendiendo inquietudes en seglares, clérigos y religiosos; en carmelitas, como San Juan de la Cruz, en dominicos como Fray Luis de Granada, que será su primer biógrafo, y en los jesuitas, pues coincide con San Ignacio, que piensa en ingresar en la Compañía de Jesús. Mantuvo comunicación con Santa Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara y San Francisco de Borja.

Para la dirección espiritual de las almas hacia la perfección, escribió doctísimos tratados llenos de teología y piedad. Junto a su devoción a la Eucaristía, destacaba también su piedad mariana. Hasta llegar a escribir familiarmente: «más quisiera estar sin pellejo que sin devoción a Nuestra Señora».

Fue un hombre aparte, que atrae y asusta, siempre rodeado de entusiasmo y de suspicacias, hasta el punto de que no se le canoniza hasta 1970. Un gran santo sin temor por las aristas de la verdad, hirientes en primer lugar para él mismo.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol. Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

San Antonino

Religioso dominico se da a conocer San Antonino como Arzobispo de Florencia por su caridad y celo apostólico; y por una austeridad de vida, prolongada hasta su muerte misma en 1549.

San Amaro

En el siglo XIII, tras peregrinar desde Francia hasta Santiago de Compostela, dedica su vida al servicio de los enfermos en el Hospital de Burgos.

Fuente:  Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

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