19 de mayo. San Celestino V (1214 -1296)

Caso único en la historia: Un Papa que abdica cinco meses después de haber sido elegido. Se llamaba Pietro Angeleri, y aunque era un monje benedictino llevaba ya mucho tiempo como superior de un grupo de solitarios en los Abruzzos, donde había fundado una orden de eremitas llamados celestinos en su honor. Vivía en Monte Morrone aureolado de fama de santidad, y en el momento de su elección contaba ochenta años.

A la muerte del Papa Nicolás IV, el cónclave no se ponía de acuerdo en designar nuevo pontífice. Se consideró como solución de compromiso designar al bueno de Pietro, que lleno de zozobra, aceptó obedientemente siendo consagrado obispo de Roma como Celestino V. Dicen que sus primeras decisiones fueron desastrosas, convirtiéndose en un juguete de la política de Carlos II de Anjou. El Papa, consciente de su incapacidad y añorando su antigua vida de ermitaño, abdicó quizá siguiendo el consejo de cardenal Gaetani, quien le sucedería a los pocos días con el nombre de Bonifacio VIII.

Por temor a un cisma, el nuevo papa le hizo recluir en el castillo de Fumone («Lo único que quería en este mundo era una celda, y una celda me han dado»), y allí murió diez meses después. A veces, la Iglesia santifica el fracaso y, por ello canonizó, a San Celestino V con su deslucido papel.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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