3 de junio. Santos Mártires de Uganda (1886)

La Iglesia celebra en este día la fiesta de unos mártires que murieron en la hoguera por negarse al pecado nefando de la sodomía. Son las paradojas del mundo moderno, cuando en Europa se defiende la libertad y el honor de los sodomitas, en África queman vivos a quienes no quieren serlo. El 3 de junio de 1886 el Africa tropical revive las escenas de Roma en tiempos de las persecuciones de cristianos.

El rey Mwanga había hecho concebir muchas esperanzas de cristianización en aquellas tierras tropicales rodeándose de cristianos; hasta que decidió que entre los privilegios de su majestad debía también figurar el de ver satisfecha sus deseos impúdicos de lujuria con los pajes de la corte. Hubo, como siempre, otras razones complementarias (económicas, por el mercado de esclavos, y políticas, una conjura a la que los cristianos no se unieron), pero la desobediencia a la voluntad del rey fue decisiva, para perseguir sañudamente a «todos los que rezan» según decía el edicto real.

Se decapitó a unos, otros murieron entre tormentos, y una veintena (entre ellos el jefe de la guardia real, Carlos Lwanga, de veinte años, y el paje Kizito, de trece) fueron quemados vivos en la colina de Namugongo el 3 de junio de 1886. Se les ofreció el perdón del rey si se comprometían a no rezar: «Declarad que no volveréis a rezar y el rey os perdonará», dice el verdugo. Ellos contestan: «Rezaremos mientras vivamos». «Amigos, hasta la vista, nos encontraremos en el Cielo», se despide Lwanga, que será el Patrono de la juventud africana de Acción Católica. Y murieron ante oraciones y cánticos. Pablo VI los canonizó en 1964. 

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol y Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

Santa Clotilde

Esposa de Clodoveo, rey de los francos, que se dedica a orar por el hombre, según ella, más noble del mundo, digno de que Dios le conceda el don de la fe. Y Clodoveo llega a invocar a Jesucristo, el Dios de Clotilde, en la difícil batalla de Tolbiac. Y más tarde recibe, de manos de su obispo Remigio, el bautismo para después, como cristiano, adorar lo que él antes quemó y quemar lo que él antes adoró.   

Clotilde sobrevive treinta y seis años a su esposo muerto el año 509. La describe así, San Gregorio de Tours: «Asidua en las limosnas, infatigable en las vigilias, perfecta en la castidad, era honrada por todos a causa de la grandeza de su vida. No parecía una reina, sino una religiosa».

Los Santos, noticia diaria. Valeriano Ordóñez, S.J.

 

Libercast:

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