23 de junio. San Jacob (Antiguo Testamento)

Uno de los grandes patriarcas de la Biblia, nieto de Abraham, hijo de Isaac y de Rebeca, y padre de los que darán origen a las doce tribus de Israel. El es quien da nombre al pueblo elegido. El Génesis le describe como «hombre apacible y amante de la tienda» ¡caramba, menos mal que era apacible! pues se nos presenta como un «suplantador ladino y astuto, prototipo de un jeque beduino aprovechado» dirá un comentarista católico sin pelos en la lengua.

Se aprovecha del hambre del palurdo de su hermano Esaú para que le venda la primogenitura por un plato de lentejas, luego, valiéndose de una superchería, le suplanta en la bendición de su padre, y más adelante con su suegro Labán tampoco es demasiado escrupuloso en sus procedimientos.

Pero el episodio más misterioso y atractivo es el de Penuel, donde, durante una noche entera pelea con un ángel, que al no poder vencerle le da un golpe en la articulación del músculo. «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres y has vencido.

Delacroix pintó la escena en la iglesia parisiense de Saint-Sulpice como un cuerpo a cuerpo entre atletas que se disputan el Absoluto. Este ambicioso que subvierte el orden humano con estratagemas es vencido por el ángel y se incorpora al plan de Dios. «He visto a Dios cara a cara y sigo con vida», dice. Pero sus afanes, hasta ahora muy terrenos, van a ser utilizados por Dios para un grandioso designio que está muy por encima de todo cuanto él pueda imaginar.

Fuente. La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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