27 de octubre. San Frumencio (…-380)

Frumencio fue el primer evangelizador entre los etíopes, siendo hasta su muerte el guía espiritual de la novísima cristiandad. No se sabe con certeza qué fue lo que le llevó desde su Tiro natal, en Fenicia, hasta el interior de África, más allá de Egipto e incluso del remoto Sudán. El hecho es que nuestro hombre se encontró en Etiopía, y allí acabó en presencia del rey Eskendi, que tenía su corte en Aksum, al norte del país, no lejos de Asmara.

Frumencio se hizo indispensable al monarca, fue su secretario y consejero, posiblemente también algo parecido a su juglar, ya que dominaba el arte de la narración y sabía mantener en suspenso a sus oyentes con historias maravillosas, por ejemplo, las que se contaban en unos libros llamados Evangelios. Eskendi se convirtió al cristianismo antes de morir, y su hijo y sucesor, Ela-San, fue más lejos aún: se construyó una iglesia y quiso también ser alimentado con aquel Pan del Cielo de que le hablaba el misionero blanco.

Como Frumencio no había sido ordenado sacerdotes, emprendió viaje a Alejandría para pedir a San Atanasio que enviara sacerdotes a aquellas tierras, pero el patriarca consagró obispo al mismo enviado, y desde entonces San Frumencio es recordado en Abisinia con el nombre de Abba Salama, padre de la paz.

Fuente: La casa de los Santos. Un Santo para cada día. Carlos Pujol.

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