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Hipotecas e hipotenusas

Con su empeño en controlar la sociedad, el socialismo siempre ha congujado dos verbos: gravar con “v” y grabar con “b”. Presionando con impuestos, grava el bolsillo de los ciudadanos. Adoctrinando en la escuela, graba la conciencia de las generaciones venideras. Así maneja y moldea a su antojo la vida pública en pos de su meta final: el igualitarismo, que en eso consiste el paraíso socialista: Todos iguales, pero pobres y mediocres.

Hace años, el PSOE creó un impuesto con que gravar la formalización de préstamos hipotecarios, identificando como sujeto pasivo del gravamen al prestatario Hoy el PSOE no suprime ni reduce el impuesto, sino que, mediante Real Decreto-Ley, ese vicio inconfesable del demócrata Sánchez, cambia al pagador, que pasa a serlo el prestamista, o sea, el banco. La Banca, un negocio inclinado siempre a buscar beneficios, terminará por compensar el coste de la tasa fiscal incrementando comisiones e intereses. Pero Sánchez, creyéndose pertrechado de una moralidad invulnerable, se disfraza de hercúleo redentor ante la injusticia. Para culminar la imagen épica de héroe en aras de los más necesitados, nos saturan con una noticia verosímil, que no verdadera, de que un francotirador planeaba asesinarlo por exhumar a Franco. El titular es redundante por lo de “franco”. ¿Vive España obsesionada con Franco? ¿Estará Franco tramando un golpe de Estado contra Sánchez? En fútbol, estaríamos ante un golpe franco, disfrutando de un magnífico racimo de francotiradores de élite, desde Messi a Ronaldo, pasando por Griezmann y Mata, que contra la Juve hizo honor a su apellido. El detenido, casi un veterano de El Aiún y algo presuntuoso de cintura para abajo, no mata, pero parece más peligroso para la convivencia que cualquier bárbaro integrante de los CDR. También peligra la democracia con esa exagerada vulgaridad demagógica de Iglesias, quien agita a las masas contra la Banca. Exigir la nacionalización de ésta, será otra de sus fechorías.

Tras revolver el patio de las hipotecas, Sánchez amenaza ahora con el caos en el área de las hipotenusas. Para el socialismo, la enseñanza es un coto de igualitarismo y laicismo vedado a la excelencia, al mérito y, por supuesto, a la religión. La reforma educativa que propone el Gobierno trae consigo algo de romántico y ridículo a la vez, representando ese colectivismo decimonónico, gregario y anticlerical que intenta asimilar la modernidad. Socialistas como Francisco Vázquez, reconocen que han cambiado los tiempos y que hoy no pueden defenderse los prejuicios que el socialismo tenía hace décadas contra la religión. La educación que propugna el PSOE es incompatible con la libertad. Será necesaria una enérgica defensa de la enseñanza libre. Los católicos, aliados indispensables en las luchas a favor de la libertad, pero también quienes desean seguir disfrutando de los beneficios de ésta, deben implicarse en esa defensa. En materia educativa, corresponden derechos al Estado, pero también a los padres e, incluso, a la Iglesia. El César será dueño de las hipotecas, pero no puede decidir sobre las hipotenusas. Mucho menos sobre las conciencias.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 11 de noviembre de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/195541/hipotecas-e-hipotenusas.html

Pluriespaña

De tanto viajar por España, Pedro Sánchez ha descubierto que es varia y es plural. Aserto sostenido también por José Antonio Primo de Rivera, pero revestido con la idea orteguiana de la unidad de destino en lo universal. Sobre Portugal, decía Ortega y Gasset, que cuando se separó de España tuvo que inventarse problemas para darse una razón de vivir independientemente, por lo cual se hizo navegante; y así Vasco de Gama y los otros no iban en busca de tierras sino buscando el alma de una nación que no la tenía; y la encontraron en el ansia y en la nostalgia de ultramar. Su oceánica unidad de destino en lo universal.

En el siglo XV la Cristiandad se organizaba sobre dos modelos políticos: la ciudad (Italia y Alemania), y el reino (España y Francia), que fue por entonces una fructífera innovación. A la fe debió España la trabazón de su temprana nacionalidad. Quinientos años después Sánchez, consolador del victimismo nacionalista que achaca a Franco todas sus desdichas, dice haber inventado la nación de naciones. Anacronismo que nos retrotrae al cantonalismo del XIX. La idea de España como unidad fue ya de los visigodos al conjugar la unión territorial de la Península con la unión jurídica y la unión religiosa, fruto ésta del III Concilio de Toledo. En 1492, los Reyes Católicos culminaron la tarea de los reyes godos facilitada por el hecho histórico y cultural del camino de Santiago, verdadero cordón umbilical entre España y la Cristiandad durante la mayor influencia islámica en la Península.

Sánchez debe seguir viajando y acercarse junto con Carles Puigdemont y los corifeos del separatismo precisamente a Toledo, y allí todos leer a Josep Pla y sus impresiones sobre esta ciudad castellana: Toledo es el vértice medieval castellano, es decir, el punto más sensible y la clave del arco de la ambición nacional. Es el centro de la Reconquista, que es como decir el centro histórico de este país, de la gran empresa nacional. Hay muchas personas que dicen que los catalanes no saben nada de historia. En Toledo, sin embargo, lo aprendemos todo en un instante. Deberíamos venir todos los catalanes a meditar, porque en esta ciudad todo se explica con claridad. En Toledo Pla permaneció inmune al síndrome del tren de cercanías que padeció, según Luis Racionero, la Generación del 98, consistente en coger el tren en Madrid por la mañana, bajarse en Ocaña, Segovia o Alcázar de San Juan, y confundir España con esas zonas.

España es una nación veterana (Para Kant era el país de los antepasados) y universal (los lugares más gloriosos para España están fuera de ella), que no gusta a esas Internacionales, a primera vista sofisticadas, pero rancias en esencia, a las que les molesta una España unida y católica. Cuando esas Internacionales se refieren a nosotros buscan siempre otro concepto. Les produce alergia pronunciar el nombre de España, nación que es varia y plural al mismo tiempo que una. No lo pueden entender.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 28 de mayo de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/178090/pluriespaa.html

Jueces de línea

Con tanto fútbol y tantas trincheras políticas a base de líneas rojas, la profesión de juez de línea está sobredimensionada en España. Los jueces, junto con los periodistas, representan el termómetro de las democracias, que funcionan si aquéllos son libres e independientes. En su adolescencia, el barón de Montesquieu, que ejerció como magistrado, se debatió entre seguir los estudios de medicina o de leyes. Se inclinó por el estudio del Derecho cuando reparó en que el error de un médico podría provocar la muerte del paciente, mientras que el de un juez creaba jurisprudencia. No quiso correr riesgos. Por estar más expuestos al graderío y al vocerío, los jueces de línea balompédicos, llamados simplemente asistentes, liniers o líneas (el orsay lo ha señalizado el línea, vocean los contertulios radiofónicos del balón), arriesgan mucho más que sus superiores jerárquicos, conocidos, en cambio, por sus dos apellidos: Ortiz de Mendíbil, Andújar Oliver o del Cerro Grande. No por ello, el asistente deja de enmendar la plana al árbitro (¡penalti y expulsión! ¡No me jodas, Rafa!).

El empedrado político español presenta un exceso de líneas rojas. Con tanta linde, la ciudadanía ya no sabe por dónde pisar. Es como una concentración parcelaria que en vez de basarse en la ley (De la ley a la ley), se supedita al instinto de supervivencia del delineante. El Comité federal del PSOE ha trazado líneas rojas a Sánchez; Ciudadanos a Rajoy; Rajoy a Rivera; el PP a Soria; De Guindos a Rato; los independentistas catalanes de izquierdas a los independentistas catalanes de derecha; Errejón a Iglesias; Iglesias a Errejón; González a Rajoy, Sánchez y Rivera; y hasta la FIFA, al Madrí y al Aleti en política de fichajes. ¡Qué valioso fichaje el de Sánchez como portero de discoteca para decir con su habitual empaque y sin fisuras “no” a la entrada del local! Cada línea roja requiere de su mantenimiento (una segunda mano de pintura), que es a la vez una ratificación (me ratifico en lo ya dicho, es la coletilla del portavoz), y precisa del correspondiente juez de línea que dictamine si se ha rebasado para aplicar la amonestación. No es lo mismo cruzar la línea que tirar la línea. Había un político al que apodaban tiralíneas por su sorprendente capacidad de alinearse con cualquiera.

Sobre el pavimento de la ciudad de Berlín los soviéticos pintaron en 1948 una línea divisoria para delimitar su sector y el de los aliados. En 1961 en lugar de dar una segunda mano de pintura, levantaron un muro. Terminaron disparando contra quienes pretendían saltarlo. Oponerse a la libertad siempre es un fracaso porque resulta imparable. El independentismo catalán, en su cerrazón por dividir y separar, se ha creído que la independencia se logra siguiendo las instrucciones como en esos juegos de manualidades de papel recortable: Córtese por la línea de puntos. De aquí en un año, Puigdemontel Eduardo Manostijeras del procés, necesitará un juez de línea. Y los jueces de verdad debieran juzgar y dictar sentencia.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 11 de septiembre de 2016. https://www.elimparcial.es/noticia/169436/opinion/jueces-de-linea.html

La fiera

Ojala Mariano Rajoy conozca la máxima de Saavedra FajardoLas vías medias ni granjean amigos ni te quitan enemigos. El pulso del independentismo es triple: contra la españolidad, la legalidad y la contabilidad. Triple debe ser la respuesta. Al primero respondió ejemplarmente el Rey y la ciudadanía, ésta inundando con hondo sentimiento plazas y avenidas de España para ondear la enseña nacional, arriada desde el último triunfo de La Roja. Al tercer pulso responden eficientemente empresas y comercios abandonando una inestable Cataluña. Se espera que el Gobierno de la nación y la Judicatura respondan al segundo pulso aplicando la Constitución y el Código Penal concluyendo con el ingreso en prisión de los salteadores del orden y la ley. Todo final distinto empieza a ser repudiado mayoritariamente por la opinión pública.

No somos como los golpistas del 23-F pues no portamos armas, se justifican los secesionistas. El odio es una insoportable arma de destrucción masiva. Más peligroso que una pistola que nunca llega a dispararse. Un virus que el independentismo ha inoculado en la sociedad catalana a través de libros de texto, columnas periodísticas y ondas en el aire. Los niños, que aprenden antes a decir no a España que sí a Cataluña, se agazapan al llegar a adultos en las trincheras de un odio subvencionado contra lo español. Sí, necesitamos una reforma constitucional, pero para frenar el desmantelamiento de la unidad del país. El nacionalismo catalán, siempre tensando la cuerda y viviendo del cuento, ha sido como una fiera a la que, por no enfurecerla, el constitucionalismo ha concedido casi todo y permitido todo, incluso mancillar nuestros símbolos. Ahora que nos enseña sus garras no debemos dejarnos devorar por ella. Algunos políticos han sido, tiempo atrás, muy cándidos, lo que sumado a la vulnerabilidad de las democracias expuestas a toda suerte de fraudes, da como resultado auténticas candideces democráticas como esa de abrir las puertas al enemigo y espantarse después al encontrarlo dentro. Hemos sido mecidos por ilusiones maravillosas sobre el consenso y la reconciliación, adormilados en la confianza de los procedimientos democráticos para luego ser bruscamente despertados por graves problemas erizados de grandes dificultades.

Hora es de formular un pliego de cargos contra el independentismo cuya lectura resulte aplastante y deje al descubierto la pérfida maquinación, la mala fe y ese maquiavelismo, que es más bien cinismo, de un proceso manejado a sabiendas de no cumplir jamás con el compromiso contraído de respeto al orden constitucional. Como hay que temer al hombre de un solo libro, también hay que temer al hombre de un solo tema. Puigdemont vive perturbado únicamente con el delirio de la independencia. Su sublevación tiene más de soberbia ridícula que de protesta gallarda. Y tras hacer sus más deslumbrantes promesas tendrá que registrar sus más tremendos fracasos. Pero quien se coloca fuera de la ley ha de soportar todo el peso de ésta. Ya lo decían los romanos, quien no sabe vivir bajo la ley, o es un dios o es una fiera.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 15 de octubre de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/182561/opinion/la-fiera.

España en llamas

La Canciller Merkel no gana para sustos. A Grecia le siguió el Brexit, después Trump, hace unos días, Italia. Y ahora, España, que lleva dando sobresaltos a esta Europa de estructuras y procedimientos germanizados desde la época del manirroto Zapatero. Con la primera legislatura de Rajoy, llegó la calma chicha, alterada por el soniquete de Emotional Rescue, mítica canción arrebatadora y rescatadora de los Rolling Stones. Volvió la inquietud con la demora de la segunda legislatura, que pareció que sería la primera de Pedro Sánchez, con Pablo Iglesias de segundo, cuando en realidad hubiera sido el primero. Finalmente, echó a andar un nuevo Gobierno del PP. Las cifras de la recuperación no han evitado que salten las alarmas: ansiedad por cumplir con el déficit, desasosiego por el envite independentista en Cataluña, preocupación por los casos de corrupción, y, finalmente, nueva zozobra ante la ocurrencia del evanescente Sánchez, que sigue empeñado en acceder al Gobierno por puertas traseras en oscuros callejones, y no por la portada principal en espaciosas y vistosas avenidas electorales.

Cuenta Pabón en su libro La revolución portuguesa, la siguiente anécdota: Se presentaba en París una obra. Un estruendo entre bastidores interrumpe el diálogo “¿Qué es eso?” pregunta un personaje. “Voy a ver”, responde otro, que salía a informarse, para volver diciendo: “No es nada; es una revolución en Portugal”. Tantas veces como se repetía el estruendo, se reproducían la información y la respuesta. Algo así deben estar protagonizando en Berlín la Canciller alemana y sus ministros ante los escándalos que llegan de España. “No es nada; es el cisco (el circo) español”.

Aparta que me tiznas, dijo Sánchez a Rajoy. La oposición en un Parlamento debe cumplir su misión de oponerse y de interpelar al Gobierno mediante la conciencia del peligro. Pero no ser ella misma un peligro. Un Gobierno de Sánchez comandando a la antiEspaña sería como subirse a una montaña rusa con el andamiaje escaso de tornillos. El gallego ya no tiene la sartén por el mango. Ni siquiera por la naranja. Pero el socialista puede volver a meter el cazo. Poner el cazo es más propio de los EREs andaluces. Las siglas del PP pierden confianza y credibilidad con la rapidez con que se disuelve un azucarillo. Algunos de sus eficaces ministros de ayer son vulgares delincuentes hoy. Es la hora de los ciudadanos dicen los de Ciudadanos. ¡Elecciones ya!

España debe buscar rápidamente una salida ante la corrupción y el populismo, que es también otra forma de corrupción. Muchos españoles tienen la sensación de caminar directamente hacia el precipicio. ¿Aún es posible que una mano agarre antes de caer? Diferenciaba el pensador Romano Guardini entre “poder”, como verbo, y “poder”, como sustantivo. En las verdaderas democracias ha de prevalecer el verbo como sinónimo de lograr, alcanzar, conseguir…en aras del Bien Común. En caso contrario, el sustantivo tiene tendencia al provecho propio y es sinónimo de corrupción.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 27 de mayo de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/190118/espana-en-llamas.html

Tecnócratas y cuentistas

No hay política creíble sin presupuestos creíbles. La OCDE, el FMI y la UE formulan reparos a las cuentas de Sánchez. En Moncloa cunde la sensación de que tales organizaciones son el tridente del facherío internacional. Carmen, la de Cabra ha sentenciado: O estáis con nosotros y sois unos demócratas o estáis contra nosotros y sois unos fascistas. Sánchez e Iglesias pactaron unos presupuestos muy sociales situando en el centro a las personas. Otra trola más. El centro, y no precisamente democrático, son ellos. Los expertos en cuentas se dan cuenta de que Sánchez es un cuentista. Los socialistas tendrán que gobernar con los presupuestos de Rajoy. El peor enemigo de Sánchez no es Casado, ni Rivera, tampoco Abascal, ni siquiera Teseo. Es la hemeroteca: O presupuestos o elecciones, clamaba en la oposición. Como presidente, ni lo uno ni lo otro. Solo viajes con que circundar el mundo acumulando postales como evidencias de que un día desgobernó España y cedió sobre Gibraltar.

Los presupuestos del PSOE siempre fueron expansivos, o sea manirrotos. Prestos al despilfarro como planes quinquenales soviéticos, que nunca lograban la eficiencia ni espoleaban la economía. Al contrario, la reducían a escombros. La eficiencia es propia de tecnócratas. Cierto día, a finales de los 50, Manuel Arburúa, ministro de Comercio, le dijo a FrancoExcelencia: solo nos queda gasolina para subir la Cuesta de las Perdices. (Por ahí, se enfilaba hacia Cuelgamuros). Entonces Franco dio carpetazo a la autarquía y mandó llamar a Laureano López Rodó, Alberto Ullastres y Mariano Navarro Rubio, auténticos tecnócratas. Aquello fue mano de santo. Eran del Opus Dei. Y con ellos llegó el milagro económico español. Con el disparate de la memoria histórica, recordar aquello pronto nos supondrá el Gulag.

La ministra Nadia Calviño, aspirante a tecnócrata, descendió a cuentista con sociedad instrumental y testaferros incluidos. Como otra Nadia, la Comaneci, que hacía piruetas en la barra fija, la Calviño las hace sobre sus propias cuentas y las públicas e intenta ante Bruselas la cuadratura del círculo. Aunque en Bruselas son más de escuadra y compás. Nadia llegó al Gobierno como alegría primaveral, una rosa fresca. Como el cuadro de Delacroix, pero en lugar de la libertad, ella era la economía guiando al pueblo. Y a Sánchez. Pero mientras Zapatero tenía dos tardes para aprender economía, aunque las desaprovechó, Sánchez no para con el Falcon. Y las rosas van marchitándose. Nadia y la del PSOE. El socialismo, que vino a liberar el solar patrio de las garras del PP corrupto, dijo la sartén al cazo, está infectado de corrupción, agrava el problema independentista, (Borrell es testigo), asusta a inversores y empresarios y aún no da por muerto a Franco. Mientras, Iglesias, tirando de manual stalinista, declara disuelta la cuadrilla de la moción de censura: Los Frentes Populares son la táctica favorita del partido comunista para avanzar hacia el poder flanqueado por unos amigos que a la hora de la victoria resultarán implacablemente eliminados. Y Sánchez, sin un tecnócrata que llevarse a la boca.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 25 de noviembre de 2018. https://www.elimparcial.es/noticia/196013/opinion/tecnocratas-y-cuentistas.html

Elecciones y selecciones

España exporta futbolistas pero no políticos. Sean cual sean los equipos finalistas, habrá jugadores españoles en las finales europeas. Por el sabio de Hortaleza, somos potencia balompédica. Carecemos, en cambio, de envergadura política. Sin sabios y sin savia nueva. “España no ha tenido nunca talento político” (José Antonio Marina). “Una mala educación lleva a una mala democracia, que es en la que vivimos” (César Antonio Molina). Dos leyendas del Atleti, Marina y Molina, siempre vistieron zamarras nacionales a pesar de aquella moda de jugar en el Calcio. En Italia, ser político y ser italiano es ser dos veces político. Por la sagacidad y la sutileza del gobernante italiano. Allí, decir “político italiano” es redundancia. Aquí, “político español” empieza a ser contradicción. Pero en Italia cuando un político se frota satisfecho las manos, se cae. No hay tiempo para regodearse.

Llevamos más de un siglo ayunos de políticas de altura y empachados de autocomplacencia. Intentos de Silvela, Maura, Moret y Canalejas, asesinato de éste, disolución de los partidos gobernantes, gobiernos de concentración estériles, asesinato de Dato, quiebra del régimen monárquico con la dictadura de Primo de Rivera, luego una república, que viola su propia legalidad y nos lleva a la guerra civil y al régimen de Franco. Solo en la Transición logramos mantenernos por encima del oleaje de la mediocridad. Ahora, nuestros políticos con su visión corta y de horizontes partidistas han sucumbido incapaces de gobernarnos y gobernarse a sí mismos. Elecciones como callejón con salida a otro que quizás no la tenga. Nuestra democracia es de bolsillo. La de Joaquín Costa era de calzón corto. Con la pérdida del Imperio, el fútbol español, de calzón largo, sobresale con poderío en la olimpiada de Amberes. Es la furia española ¡A mí Sabino que les arrollo! ¡A mí Garzón, que arrollamos al PSOE! se desgañita Iglesias, que quiere también llevarse por delante al periodismo libre. Incluido el reporterismo gráfico a pie de campo, más expuesto al balonazo de Gramsci. Quien se lleva un puntapié es Sánchez. Con dificultades para conformar su selección. Algunas figuras renuncian a integrar la lista. El mismo puede quedarse fuera del equipo. Como España, con aquella maldición con los cuartos (de final, no de fin de año), Sánchez puede otra vez quedarse cuarto en Madrid y ser cuarto en la liga nacional. La extrema izquierda daría la campanada. Sería el fin de la selección de Ferraz, hecha unos zorros, como el combinado de Malta cuando el 12 a 1 en Sevilla. ¡Cómo aplaudiría Díaz desde San Telmo! La selección española podría confeccionarse a partir de dos equipos con sistemas de juego parecidos. Fútbol de centrocampismo puro, sin abusar de extremos y colgando balones al área. Con nadar y guardar la ropa sería suficiente. Salvo que el juez decrete penalti y expulsión. Pero para competir, la furia no basta. Nos sigue faltando ambición nacional.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial del 1 de mayo de 2016. https://www.elimparcial.es/noticia/164412/opinion/elecciones-y-selecciones.html

Chaqueteros

En tiempos de la II República, se celebraba en el Congreso una reunión de una numerosa minoría, en la que abundaban diputados bastante alérgicos a la etiqueta social. Uno de ellos, quejándose del calor, se dirigió al presidente: ¿Nos podemos quitar las chaquetas, señor presidente? El viejo político que presidía la reunión miró filosóficamente a los reunidos por encima de sus gafas y respondió sonriente: Cada uno la suya, sí. Como no fue posible el cambio de chaqueta, aquella fue la última vez que en España se paró en seco a la socialdemocracia. En la guerra civil, las Brigadas Internacionales, sucursal itinerante del infierno soviético en la Tierra, intentaron parar a la socialdemocracia orgánica mediante una pancarta que decía No pasarán (es lo único que durante mucho tiempo los rusos supieron decir en español). Fracasaron y así pudieron aplicarse en España políticas socialdemócratas dirigidas desde los Ministerios de Fernández Cuesta, con los pueblos de colonización, Girón, con la vivienda, y Solís, con el trabajo y las universidades laborales. Había entonces preocupación por lo zosiá, decía Solís, la sonrisa del régimen, diferente al social cristiano alemán Adenauer, el hombre que no sonreía nunca pero que logró pulir, con ayuda del picapedrero Erhard, el diamante de la socialmercadocracia. Y de milagro, Alemania sonrió.

Los primeros en rebelarse contra las políticas zosiales de Franco fueron catalanes y vascos por no querer compartir con el resto de los españoles las industrias con que el generalísimo agració sus territorios. Esa obsesión por no compartir (a destiempo hoy con tantas redes zosiales), llevó a los catalanes del Barça a renunciar a Di Stefano, cuando los estamentos futbolísticos del franquismo decidieron salomónicamente que la saeta rubia jugara intermitentemente una temporada de blanco, otra de azulgrana. Pensaron los barcelonistas que si se negaban, Franco, al igual que Salomón, se apiadaría, y ellos obtendrían al rubio mocetón sin compartirlo, como las industrias. Lo que vino fue el desconsuelo culé: Una serie de cinco CopasUropa de corrido para Chamartín.En esto, llegó Felipe González, socialdemócrata del Frente de Juventudes, más continuista que aperturista. De no ser por el Flik de los maletines y el Flok de los GAL, nos habría acaudillado también cuarenta años (en Andalucía van camino de ello), pero su intento hizo aguas. La socialdemocracia de Rumasa pa´l pueblo fue un sí pero no, inverso al no pero sí a la OTAN. Sale ahora el artista Pablo Iglesias enfundado en la chaqueta socialdemócrata, prenda reversible y muy de quita y pon. Eso en la Guerra fría era rebelarse contra la estricta obediencia moscovita. Un verso suelto emulando, en aquel bloque del Pacto de Varsovia, a la Yugoslavia de Tito. Tito Mora componía canciones y Tito Iglesias recompone ideologías. Como a Stalin en la Gran Guerra Patriótica, a Iglesias también le ha dado por salvar a la patria sorpasso a sorpasso. Y si Podemos es socialdemócrata, ¿qué chaqueta visten los de Puigdemont?

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 12 de junio de 2016. https://www.elimparcial.es/noticia/165988/opinion/chaqueteros.html

Ignacio Echeverría: Ejemplar

¡Qué ejemplo tan moralmente exigente el del joven español que manejó su monopatín contra el brutal enemigo de todo y de todos con el mismo ardor con el que se mueve la espada del capitán en el fragor del combate! ¡Cómo fascinan admirablemente en estos tiempos timoratos y de confort ejemplares protagonistas como Ignacio Echeverría! Ante esa perversa inclinación a convertir al terrorista en una víctima para después elevarlo a la categoría de héroe, denunciemos a quienes retorcidamente hacen héroes de los criminales. Hagamos, si acaso, del héroe un santo.

Severa e inolvidable lección la que nos imparte nuestro compatriota de entrega de su vida por la salvación de otras. Es mejor saberla antes que aprenderla después. Quizás luego sea demasiado tarde para vivir. Un pueblo vive mientras no se quede indiferente a la evocación y al recuerdo de sus glorias pretéritas. La gloria es el triunfo pero el heroísmo es el medio. De la teología de la Gloria supo escribir Calderón de la Barca, quien destacó por su profundidad teológica, su ímpetu romántico y el canto al honor español. Lo calderoniano es una dimensión del espíritu de España. En ella mora ya eternamente nuestro héroe.

¡Qué tarea tan abrumadora es la defensa de la libertad! Pero parece que nuestras preocupaciones como nación son minucias: el despatarre masculino, la consulta de un referéndum o cómo un ministro del Gobierno se aferra a su poltrona. Estamos creando escuela, pero de frivolidad trivial, o lo que es peor, de destructora desviación de los criterios más elementales del juicio sobre las personas y las cosas, sobre el bien y el mal. Día a día se monta una farsa que alcanza proporciones incalculables, se hace gala de un grotesco esnobismo y se extiende una cínica amoralidad entre las gentes. El mal que padecemos no es únicamente la enfermedad producida por la quiebra de la ley, es también resultado de la conculcación profunda de un vértice mayor de valores, los valores morales. O eso o es que nos hallamos ante un caso insólito de demencia colectiva.

Una ola de decepción satura la atmósfera del mundo que respiramos. Desesperamos ya hasta de los filósofos. Nos falta perspectiva histórica para adivinar si las generaciones futuras considerarán nuestra autodestrucción como un progreso de la Humanidad o como una afrenta a nuestros orígenes como civilización. En esta encrucijada de desventurados tiempos, nos alivia serenamente la figura enhiesta de Ignacio, un español que en Londres sobrepasó los horizontes comunes de la generosidad humana dándolo todo. Incluida su vida. Una vida ejemplar.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 11 de junio de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/178533/ignacio-echeverria-ejemplar.html

Penalty

La democracia en España lleva un tiempo encajando un gol de penalty injusto en el último minuto. Y es así como las libertades salen derrotadas de un terreno difícilmente practicable para el juego limpio. El problema es del arbitraje, que se degenera al utilizar un doble pito para arbitrar, lo mismo que la democracia se corrompe cuando se emplea la doble vara para medir a una religión y a otra, que es un sucedáneo, saliendo ésta favorecida. Se prefiere la fotocopia al original. Cuando Suárez o Ramos entran en el área contraria, uno para buscar la pena máxima, otro para buscar su postrero gol de cabeza, suena la aguda y punzante música de la escena de ducha en Psicosis; también cuando las libertades se ejercitan ante el empuje de la ideología de género se extiende la psicosis de que triunfará la ideología y no las libertades. Y resulta un jarro de agua fría para la calidez de la convivencia democrática.

Los católicos forman el equipo más castigado con la pena máxima cuando está en juego el derecho a la educación, la libertad religiosa o la libertad de expresión. Debieran modificar su estrategia cuando juegan fuera de casa. Jugando en casa lo tienen más fácil: en el hogar familiar, en la parroquia, en el colegio católico de sus hijos hacen un juego más ofensivo despreocupándose de mantener una férrea defensa. En la plaza pública deben defenderse mejor y a la vez ser más incisivos en su propuesta como equipo. El rival lo tiene claro: expulsar a Dios de la vida pública y embotellarlo en su área pequeña, la sacristía, lejos de donde se gestan las victorias. La mayoría de las decisiones arbitrales son a favor del arrinconamiento.

Decía Raymond Aron que el sistema democrático consiste en aceptar la oposición y la tolerancia con respeto a todos. Claro, así es, dicen los árbitros del sistema, el gobierno tiene que gobernar para todos y no solamente para los católicosDe acuerdo, decimos los católicos, el gobierno tiene que gobernar para todos, también para los católicos. Y gobernar es también velar por los derechos de todos, también de los católicos. Nosotros podemos remediar muchos de nuestros males y hacer más fructíferas nuestras pretensiones. Nuestra es, pues, la culpa. No tenemos derecho a quejarnos ¿Qué hacemos? Nada o casi nada. Parece que apenas nos importa lo que ocurre. Acostumbrados como estamos a dejarnos avasallar, no nos preocupa, o preocupa muy poco, el avance imparable del laicismo con sus propósitos de echar a Dios de la familia, de la escuela, de la sociedad ¿Por qué no protestamos? ¿Por qué no nos oponemos como un solo hombre a esa obra de destrucción de lo trascendente? Quien así hablaba era Herrera Oria hace cien años. El fútbol ha cambiado en tácticas y sistemas pero siempre la clave ha sido salir al campo de juego y hacerlo mejor que el contrario. Jugando bien, difícilmente seremos derrotados a pesar de que nos piten en contra penalty y expulsión.

Artículo publicado por Raúl Mayoral Benito en el diario digital El Imparcial el 12 de marzo de 2017. https://www.elimparcial.es/noticia/175435/penalty.html